Los datos más recientes de Kiwi.com demuestran que las cifras de reservas de vuelos largos han vuelto por fin a los niveles previos a la pandemia. Durante dos años, debido a las restricciones relacionadas con la COVID-19 y a la oferta limitada de opciones de viaje, se reservaron menos vuelos de 4000 kilómetros de distancia o más. Sin embargo, el índice de reserva de vuelos de larga distancia se encuentra ahora al 99 % con respecto a los niveles previos a enero de 2020. Para celebrar la vuelta de los vuelos de larga distancia y que miles de personas vuelven a embarcarse a diario en todo tipo de aventuras en lugares remotos, tenemos algunos consejos para reservar y sobrellevar los viajes largos con comodidad, energía y la satisfacción de ahorrarte un dinerillo . El mundo es tuyo otra vez: ¡sal a disfrutarlo con un par de hacks bajo la manga!
1: Reserva con mucha antelación
Los precios de los vuelos largos suelen aumentar a medida que se acerca la fecha — Getty Images Los precios de los vuelos largos fluctúan menos que los de corta o media distancia. Por el contrario, suelen tener solo una tendencia: subir cada vez más. Por eso, la norma general para conseguir el mejor precio es sencilla: reserva en cuanto puedas. Algunas aerolíneas venden billetes de vuelos a larga distancia con hasta un año de antelación. Si puedes hacer planes a largo plazo, ¡no te lo pienses dos veces!
2: Incluye el equipaje cuando busques
Si estás buscando un vuelo en Kiwi.com , lo mejor es que seas realista y pienses bien cuánto equipaje te llevarías. Es posible que te conformes con una maleta de mano, pero mucha gente que cruza el charco necesita llevarse una maleta más grande en bodega. Especifica cuántas maletas llevas cuando hagas la búsqueda para que nuestro código Kiwi te busque las mejores ofertas teniendo en cuenta este factor. Por el contrario, si las añades más tarde a un billete que ya has pagado, es posible que te salga más caro.
3: Elige bien el asiento
Conseguir un buen asiento hace maravillas a la hora de embarcarse en un vuelo de larga distancia — Getty Images A lo mejor te parece más cómodo sentarte en la parte delantera del avión debido al espacio para las piernas
… pero al resto del mundo también. Además, tener más sito para las piernas no suele suponer tanta diferencia con el resto de asientos cuando se trata de vuelos largos, en comparación con los de corta distancia con compañías de bajo coste. Esto también depende de tu estatura, claro. Si el espacio te parece fundamental, lo único que necesitas para poder estirar las piernas es elegir un asiento junto al pasillo. Sin embargo, es posible que tengas un par de asientos vacíos a tu lado si eliges una de las filas del fondo, las menos codiciadas. Si estás de suerte y consigues tres asientos libres a tu lado, incluso podrás tumbarte para echar una cabezadita. Además, como la gente tiende a apelotonarse en la parte delantera, sentarte al fondo seguramente signifique un poco más de tranquilidad. Eso sí, lo mejor es evitar la última fila de todas, que está pegada al baño y a la zona de trabajo de la tripulación, ya que quizás esos asientos no sean reclinables. Elige el asiento lo antes posible: cuanto antes lo hagas, más opciones tendrás. No obstante, algunas aerolíneas te permiten cambiar de asiento al hacer el check-in, algo bastante útil si más tarde ves que todos los asientos que hay alrededor están ya ocupados.
4: Prepara una lista de cosas que llevar en el avión
No te olvides de ningún artículo esencial para tu viaje — Getty Images Hay un montón de cosas que puedes llevar en tu equipaje de mano para disfrutar de un viaje largo con más comodidad. Como es lógico, si haces la lista con tiempo, habrá menos probabilidades de olvidarte algo. Aquí tienes unas sugerencias, aunque puedes adaptar la lista a tu gusto:
- Una almohada (fundamental si quieres echar una cabezada, o intentarlo, en posición vertical sin dejarte la espalda hecha un ocho).
- Un antifaz.
- Tapones para los oídos o cascos de cancelación del ruido.
- Cepillo de dientes y pasta.
- Algo de picar.
- Al menos una botella de agua (es más fácil deshidratarse cuando viajas en avión).
- Gotas para los ojos, crema para la cara, bálsamo de labios y crema de manos (para que no se te sequen la piel ni los ojos).
- Cargador para el móvil (hoy en día, la mayoría de los aviones de larga distancia tienen puntos de carga por USB).
- Entretenimiento en soporte no electrónico (como un clásico e infalible libro ).
- Mascarillas (muchas aerolíneas todavía exigen que los pasajeros se la pongan para viajar).
- Gel hidroalcohólico (en un lugar donde las bacterias y los virus campan a sus anchas, será más fácil darles esquinazo si te desinfectas las manos con frecuencia).
Recuerda que todos los líquidos, geles y pastas que lleves en el equipaje de mano deben ir en envases de 100 mililitros como máximo para cumplir con las restricciones sobre líquidos a bordo. En el caso de las botellas de agua, tendrás que comprarlas (o rellenar la tuya) después de pasar por el control de seguridad, ya que el volumen es superior al permitido.
5: Pon freno al jet lag
Merece la pena cuidar tus hábitos antes del viaje — Getty Images Asegúrate de dormir bien antes del viaje y procura no estresarte mucho antes de un vuelo largo. Es el primer paso para que el jet lag no te deje por los suelos, ¡aunque no el único! Puedes dar un buen paseo, pegarte un baño largo y restaurador o incluso ir a darte un masaje relajante antes de viajar. Este tipo de actividades te aportarán la energía que necesitas para que el viaje no te desequilibre el cuerpo ni la mente. Pero, además de un par de días de cuidados intensivos, hay otro par de trucos que puedes poner en práctica para engañar a tu cuerpo y evitar que sucumba al caos horario. Durante los días previos al viaje, si puedes, intenta ir adaptando tu horario de sueño (sin hacer nada drástico) para ir asemejándolo a la zona horaria de tu destino. También puedes ir regulando tu exposición a la luz en función de la hora del día que sea en tu destino, o empezar a tomar suplementos de melatonina.
6: Ten presente la hora que es
Cambia la hora de tu reloj mucho antes de llegar al destino — Getty Images También en relación con este tema, es importante que cambies la hora de tu reloj a la hora de tu destino nada más sentarte en el avión, e intentar hacer solo las cosas que sueles hacer a esa hora. No importa la luz que haya fuera: en tu mundo es la hora que dice el reloj. Por ejemplo, si en tu destino son las dos de la tarde, come algo contundente y resístete a la tentación de echarte a dormir durante al menos ocho horas más. ¿Que es de noche fuera? La cosa no va contigo.
7: Lleva ropa cómoda
Las prendas de ropa holgadas y anchas son ideales para vuelos largos — Getty Images Ponte algo cómodo, que la cosa va para largo. Intenta llevar ropa apta para viajar, pero que te permita moverte cómodamente como si estuvieras en el sofá de tu casa. Las prendas holgadas y transpirables son ideales, pero no te olvides de meter una capa extra para no congelarte bajo el chorro constante de aire acondicionado seco y frío tan característico de los aviones. Normalmente, en los vuelos largos te ofrecen una mantita. Si te invade el frío y te envuelves en la tuya, abróchate el cinturón de seguridad por encima. Así, si se enciende el piloto del cinturón mientras estás durmiendo, la tripulación no tendrá que despertarte para comprobar si lo llevas puesto.
8: No te pases con el alcohol
Tómate una copita como mucho — Getty Images Como ya hemos dicho, el aire de los aviones está muy seco. Piensa que estás en un cilindro de metal cerrado herméticamente que cruza el cielo a toda velocidad y a cientos de metros por encima de la Tierra, lo que contribuye a la deshidratación. Beber alcohol, especialmente en vuelos largos, no hará sino empeorarlo, y también puede acentuar el jet lag. Claro que puedes tomarte una copita, pero procura que no se te vaya la mano y recuerda beber mucha agua.
9: Da paseos por el avión
Es importante estirar las piernas, así que aprovecha el pasillo para dar un paseo — Getty Images No es bueno estar sentado en una misma postura durante mucho tiempo, y esto es particularmente importante en los vuelos largos. No solo es más probable que tengas calambres o las piernas inquietas, sino que, cuanto más tiempo pases sin moverte, más probabilidades hay de que puedas desarrollar un coágulo sanguíneo o una trombosis venosa profunda, que pueden tener consecuencias nefastas para tu salud. Por supuesto, este tipo de problemas dependen de los factores de riesgo que tengas, como si eres mayor, tienes movilidad reducida o has sufrido una lesión recientemente. Pero, para no jugártela innecesariamente, puedes reducir el riesgo levantándote de vez en cuando para caminar. Estira las piernas paseándote por el pasillo cada par de horas para asegurarte de que no pasa nada raro ahí dentro. También puedes ponerte medias de compresión, que aprietan la parte inferior de las piernas y alivian un poco las molestias propias de pasar mucho tiempo sentado.
10: Aprovecha al máximo que no hay internet
Un vuelo largo es una oportunidad magnífica para completar tareas pendientes — Getty Images
¿Hay algo que llevas tiempo queriendo hacer (como organizarte el calendario o empezar un proyecto creativo), pero no acabas de ponerte a ello? Quizás las distracciones del mundo moderno son demasiado tentadoras o, simplemente, nunca encuentras tiempo para hacerlo. Resulta que los vuelos largos pueden ser la oportunidad perfecta de sentarte a organizar la agenda, a escribir, a dibujar o a empezar ese proyectillo que tienes siempre en mente pero nunca entre manos. Con tanto tiempo por delante, puedes aprovechar para concentrar toda tu atención en algo y alejarte del mundanal ruido. En otras palabras: no tener internet mientras vuelas significa que no puedes pasarte horas viendo las redes sociales, algo que puede tener muchos beneficios, aunque sea por un rato. Si no puedes separarte del móvil, quizás sea un buen momento para ordenar la galería de fotos o ponerte a eliminar todas esas apps que ya no usas. ¡Nada como un vuelo largo para poner en orden tus prioridades! ¿Quieres más consejos de viaje? No te pierdas Kiwi.com Stories .










