Por ejemplo, hay nada menos que 158 castillos y fortificaciones en el país, lo que sugiere una historia violenta y visitas interesantes para los aficionados a la historia y los amantes de los castillos. Algunos de los castillos datan de hace casi 3000 años. La mayoría están en ruinas, pero un número sorprendente se han conservado, renovado o reconstruido.
Si hay castillos en ruinas cerca de donde estás y tienes un poco de tiempo para desviarte, algunas de las ruinas son interesantes por sí solas pero, debido a que casi siempre se construyeron sobre las colinas más altas de la zona, por razones obvias, siempre ofrecen las mejores vistas de los alrededores.
Cómo desplazarte
Sencillamente, la mejor forma de desplazarte por Albania es alquilar un coche . Hay tantos tesoros lejos de los caminos trillados, y tantos caminos por descubrir, que merece la pena hacer ese pequeño dispendio, especialmente si tenemos en cuenta lo barato que es todo lo demás. Puedes alquilar un coche por solo 5 € al día. Pero querrás pagar algo más, a menos que solo vayas a viajar de playa en playa.
Gran parte de Albania es terreno montañoso , incluido el paso de Llogara que conecta el sur de Albania con el norte del país, así que necesitarás tracción en las cuatro ruedas, por lo que el alquiler te saldrá algo más caro.
La alternativa más barata es viajar en autobús. En ese caso, querrás reservarlo online con un día de antelación, si es que ese servicio está disponible. De lo contrario, tendrás que soportar horarios poco fiables y muchas esperas hasta que llegue tu autobús (con la esperanza de que no esté lleno). Si tienes mucha paciencia, mucho tiempo (un mes, por ejemplo) o decides volver para ver lo que te perdiste la primera vez, viaja en autobús y toma un taxi cuando no haya autobús disponible.
Las ciudades de Albania
Este lista está organizada en orden de visita obligada, siempre y cuando estés en la zona de todos modos.
Tirana
Dado que es la capital de Albania, Tirana tiene su propio artículo. Encuéntralo AQUÍ .
Berat
Berat es una ciudad preciosa en el sur de Albania, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y conocida como la «ciudad de las mil ventanas» debido a su singular arquitectura otomana. Es tan hermosa que hasta un matón comunista como Enver Hoxha se dio cuenta: la nombró «ciudad museo» de Albania y no le hizo demasiado daño. Hay que agradecerlo porque es una verdadera belleza, con sus casas blancas que parecen caer en cascada por la ladera de la colina sobre la que está construida.

Las casas blancas en cascada y el encanto atemporal de Berat le han valido el título de «la ciudad de las mil ventanas», un museo vivo incrustado en las colinas del sur de Albania © Getty Images
El Kala, o lo que es lo mismo, el casco antiguo o barrio del castillo, es (o debería ser) tu primera parada, porque es donde está el castillo [véase más abajo]. Al pie de la colina encontrarás dos barrios diferenciados a cada lado del río Osumi.
El barrio de Mangalem es el antiguo distrito musulmán y tiene las mezquitas más importantes de la ciudad. No puedes perderte el Helveti Teqe. Cruza el puente de Gorica para ver el lado cristiano del río, llamado Gorica. Aquí tienes la basílica de San Spiridon y la iglesia de Santo Tomás.
El Museo Nacional Iconográfico (Muzeu Kombëtar Ikonografik Onufri) tiene una colección de más de 200 iconos y artefactos rescatados de las ruinas de iglesias y es una de las colecciones de arte eclesiástico más importantes de Albania.
La iglesia bizantina de Santa María de Blanquerna (Kisha e Shën Mëri Vllahernës) es una de las iglesias más antiguas de la ciudad y data del siglo XIII. La mayoría de los frescos originales permanecen intactos. Pero hagas lo que hagas, tómate el tiempo de caminar por las estrechas callejuelas de piedra de la ciudad y descubre su historia.
Cerca: necesitarás tracción en las cuatro ruedas para visitar el increíble cañón de Osum, situado a 50 kilómetros de Berat. Algunas de las carreteras son malas; además, algunas partes del cañón son difíciles de recorrer. Pero, ¡vaya! Es un lugar increíble.
Gjirokastra
Gjirokastra también fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y es otra hermosa ciudad con un castillo maravillosamente conservado. La Unesco describe la ciudad como «un raro ejemplo de una ciudad otomana bien conservada», que es una de las razones por las que deberías pasar más de un día allí.

Adéntrate en Gjirokastra, un libro de cuento de hadas revestido de piedra, donde la arquitectura otomana y las vistas del castillo susurran historias de siglos pasados © Getty Images
Por ejemplo, está el casco antiguo, que data del siglo XVII pero fue reconstruido 200 años después tras un incendio devastador. Hoy es un fascinante bazar muy concurrido. Las estrechas y serpenteantes calles empedradas te llevan por pintorescos cafés, carpinterías y pequeñas tiendas de té, aceite, vino, souvenirs y alfombras. Es especialmente animado después de la puesta de sol.
También alberga los mejores restaurantes de la ciudad, por lo que es un lugar maravilloso para cenar y degustar la especialidad local, el qifqi (pronunciado «chif-ki»). Son unas bolas fritas, elaboradas con arroz, huevos y menta. Pregunta por los diferentes rellenos disponibles.
Más de 500 casas antiguas han sido nombradas monumentos culturales por la Unesco. Entre ellas están las extraordinarias fortalezas de piedra construidas por las familias más destacadas de la ciudad. Hay tours disponibles o puedes caminar por tu cuenta. No dejes de visitar la casa Zekate, que es verdaderamente impresionante con sus dos torres. Una visita guiada a la casa te costará el equivalente a unos 2 €.
También haz una visita a la vieja mezquita del bazar . Es la única de las 13 construidas durante la época otomana que no fue destruida por los comunistas. Nadie sabe por qué.

La mezquita del bazar fue construida en 1757 y se encuentra en el barrio del viejo bazar. Es una de las quince mezquitas construidas originalmente en la ciudad durante la época otomana © Getty Images
También puedes visitar el enorme búnker de 59 habitaciones que Hoxha construyó en un costoso ataque de paranoia durante la Guerra Fría. Hoy en día se llama el Museo del túnel de la Guerra Fría . Estaba equipado con casi todo lo que un gobierno ignorante creía que lo salvaría de un ataque nuclear furtivo. Hoy en día puede verse con su mobiliario original y se respira un ambiente de paranoia.
Puedes leer sobre el castillo de la ciudad en la sección sobre los castillos de Albania, más abajo.
No vayas a la playa de Durrës. Está abarrotada y es muy ruidosa. Pero no te pierdas el anfiteatro de Durrës . Es el anfiteatro romano más grande e importante de Albania y merece una o dos horas. Supuestamente, llegó a acoger hasta 20 000 personas para diferentes eventos «deportivos», como la lucha de gladiadores.
La única otra razón para visitar la ciudad, y es una buena, son sus platos de marisco frescos y asequibles. Los restaurantes sirven de todo, desde bacalao fresco hasta lubina, gambas, cangrejo y mucho más, y cuesta mucho menos que en otros países europeos.
Himarë
Himarë es algo más que un resort de playa y, aun así, sigue siendo un lugar sorprendentemente tranquilo. Tiene una considerable población griega, que se refleja en los muchos restaurantes griegos y los letreros que verás por la calle.
El casco antiguo está sobre las colinas, a pocos kilómetros del centro de la ciudad, y parece no haber cambiado en todo este tiempo. Es un refugio de callejuelas empedradas, viviendas en mal estado y algunas iglesias antiguas. La gran atracción es el castillo en ruinas (Kështjella e Himarës), que es muy antiguo. No hay mucho que ver, pero las vistas desde lo alto son impresionantes.

Himarë combina una soleada serenidad con la historia oculta de sus laderas, donde los sabores griegos se encuentran con castillos en ruinas y vistas panorámicas espectaculares © Getty Images
En el puerto también puedes reservar un tour para visitar la península de Karaburún y el parque nacional marino de Karaburun-Sazan , que es una visita obligada. Pero compara un poco los precios antes de reservar, porque no todos los operadores turísticos cobran ni ofrecen lo mismo.
Escútari
Escútari es una ciudad fascinante que merece una visita (o quizá hasta tres noches), porque tiene restaurantes estupendos que sirven de todo, desde comida tradicional albanesa hasta marisco, puede ser el punto de partida perfecto para las playas y las montañas en los Alpes albaneses, y por el Sitio de Testimonio y Memoria.

Escútari deja las emociones a flor de piel con sus joyas culinarias, su conmovedora historia y su ubicación perfecta para aventuras alpinas y escapadas costeras © Getty Images
Este museo es una forma maravillosa de aprender sobre la historia del país y las lecciones que puede enseñarnos, ya que es, en gran medida, un monumento a los miles de personas que fueron torturadas y asesinadas durante la era comunista. Incluye dos plantas de celdas y una sala de torturas, para que te hagas una idea. Es una visita muy recomendable que no olvidarás pronto.
Cerca: El lago Escútari es el más grande de todos los Balcanes y abarca dos países, Albania y Montenegro. Puedes nadar en él, explorarlo haciendo paddle surf o kayak y/o observar las aproximadamente 300 especies de aves que pasan el rato en él, incluidos pelícanos(!), garzas y cormoranes.
En lugar de Shengjin, te recomiendo una visita a la cercana Lezhë. Para una localidad de unos 15 000 habitantes, tiene mucha historia. Es una de las ciudades habitadas de forma continua más antiguas de Albania, con casi 2500 años de historia documentada.

Olvídate de las aglomeraciones de Shëngjin y pon rumbo a Lezhë, una localidad tranquila pero influyente, con 2500 años de historia que resuenan entre sus antiguas piedras © Getty Images
La magnífica iglesia bizantina ortodoxa de Lezhë merece una visita. Sal temprano por la mañana para disfrutar de su belleza y ambiente en paz.
Especialmente recomendables son los fascinantes restos de la iglesia de San Nicolás (también conocida como la iglesia-mezquita), construida en el siglo XIV y convertida en mezquita en 1580 después de la reconquista otomana de Albania. Se abandonó en la era comunista hasta 1981, cuando fue utilizada para albergar el mausoleo de Skanderbeg. Gjergj Kastriot Skanderbeg es el héroe nacional de Albania y está enterrado allí, o lo que queda de él (más sobre esto más adelante).
Los castillos de Albania
El castillo de Berat tiene al menos 2500 años de antigüedad, ya que está documentada la existencia de una fortaleza en su emplazamiento, conquistada por los romanos en el año 200 a. C. Se ha ampliado varias veces a lo largo de los siglos. Se conserva de forma extraordinariamente intacta, y ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Las antiguas murallas del castillo de Berat han aguantando el paso del tiempo y de distintos imperios: uno de los grandes tesoros de Albania para la Unesco © Getty Images
El castillo es en realidad un pequeño pueblo, ya que dentro de sus murallas hay una mezquita, varias iglesias y pequeñas casas que todavía están ocupadas. Para llegar hasta allí, solo tienes que subir a pie o tomar un autobús desde la ciudad. Tu mejor opción puede ser alojarte en una de las casas de huéspedes dentro de las murallas del castillo.
El castillo de Krujë (Kalaja e Krujës) se encuentra, como probablemente habrás adivinado, en la ciudad de Krujë , lo que me ofrece la oportunidad perfecta para hablar del gran héroe nacional de Albania, Gjergj Kastriot Skanderbeg. Lideró una guerra temporalmente victoriosa contra los invasores otomanos turcos que impresionó tanto a sus enemigos que, tras invadir el país, profanaron su tumba para hacer amuletos de sus huesos, que supuestamente conferían especial valor al portador (toma cumplido malintencionado).

Encaramado en lo alto de Krujë, este castillo no es solo piedra e historia: es el legado de Skanderbeg, el héroe feroz de Albania cuyo valor y resistencia pervive en la leyenda… e incluso en los amuletos de sus enemigos © Getty Images
El castillo de Gjirokastra (Kalaja e Gjirokastrës) es la segunda fortaleza más grande de toda la región de los Balcanes y se encuentra en lo alto de una colina sobre la ciudad del mismo nombre. También tiene vistas al hermoso valle del Drino y excelentes vistas de las cordilleras que lo rodean. También tiene tanques, equipo de artillería e incluso un avión de combate estadounidense derribado.
Escala la torre del reloj construida en el siglo XIX y las murallas del castillo para disfrutar de las mejores vistas. Y no te pierdas el museo de Gjirokastra, que repasa la historia arqueológica de la ciudad y la región desde la Antigüedad hasta la época comunista.
El castillo de Krujë (Kalaja e Krujës) fue el principal emplazamiento de la rebelión de Skanderbeg contra los otomanos. Fue gobernador de Krujë en 1438, en el servicio del Imperio otomano, y finalmente desertó. Alzó allí la bandera albanesa y tomó control de la ciudad. Los otomanos asediaron Krujë cuatro veces entre los años 1450 y 1479, acabando finalmente con la resistencia albanesa, tras lo cual masacraron a todos los hombres y se llevaron a las mujeres como esclavas.
En la actualidad, lo que queda del castillo es una atalaya en ruinas, la puerta principal, partes de algunas murallas y torres, las ruinas de una mezquita y su minarete, y un baño turco. En la década de 1980 se construyó el Museo Nacional Gjergj Kastrioti Skanderbeg . Las vistas desde el castillo son geniales, el museo es muy interesante y hay un encantador bazar otomano frente al castillo.

Aunque del castillo de Krujë no quedan más que una ruinas de aspecto romántico, entre las vistas panorámicas, un homenaje a Skanderbeg y un animado bazar otomano, su espíritu permanece orgullosamente intacto © Getty Images
Si estás disfrutando de las playas cercanas a Himarë, no dudes en dedicar un día a explorar la ciudad y su castillo, además de otros castillos de la zona, como el castillo de Porto Palermo (Kalaja e Porto Palermos), que está bien conservado en la bahía de Porto Palermo y brinda excelentes vistas al mar en la Riviera albanesa.
El castillo de Rozafa (Kalaja e Rozafës) está a unos 3 kilómetros del centro de Escútari y merece la pena el viaje. Fue construido por los venecianos en el siglo XIV y se encuentra en una empinada colina cerca del lago Escútari, por lo que ofrece maravillosas vistas de la zona y de la confluencia de los ríos Buna y Drin.
En un día despejado puedes ver hasta los maravillosos Alpes albaneses, también conocidos como las «montañas malditas». Hay varias leyendas de por qué las montañas llevan ese nombre (lo que significa que nadie lo sabe realmente).
Senderismo en Albania
Albania ofrece algunas de las mejores rutas de senderismo de Europa, con itinerarios de dificultad variable, que pueden ir desde «sin problema» hasta «ni de coña». Las mejores rutas están en el norte del país, en los Alpes albaneses (también conocidos como las «montañas malditas», véase justo arriba).

En el salvaje norte de Albania, las «montañas malditas» ofrecen rutas de senderismo que van desde paseos apacibles hasta caminatas para verdaderos aventureros, atravesando algunas de las montañas más maravillosas y desconocidas de Europa © Getty Images
Si tienes pensado hacer senderismo, el mejor sitio para alojarte antes de tu ruta es Escútari. Pide en tu alojamiento que te organicen un viaje a Albona, por ejemplo, donde hay una ruta bastante escarpada de Valbona a Thethi (aparentemente, es la ruta más popular del país). También te permitirán guardar tu equipaje por un pequeño precio, lo cual es, por supuesto, muy práctico.
Es un terreno difícil, así que ven bien preparado y en forma. Además, si no sabes si una ruta se adapta a tus habilidades o a tu falta de ellas, habla con otros senderistas. Hay pequeños restaurantes a lo largo de los senderos, todos bien señalizados, y al final de la ruta que hemos mencionado encontrarás el fascinante parque nacional Thethi, que ofrece rutas adicionales.
El parque nacional de Llogara (Parku Kombëtar i Llogarasë/Llogorasë) es un parque nacional en las montañas Ceraunias a lo largo de la Riviera albanesa . Se encuentra a unos 190 kilómetros de Tirana y a 35 kilómetros de Vlorë. Es un parque pequeño pero precioso y un poco salvaje que ofrece varias rutas de senderismo de diferente longitud y dificultad.
La más interesante es probablemente la ruta de Maja e Qorres, de 9 kilómetros, también conocida como «Qorra Peak». Es de dificultad moderada, hasta que te acercas a la cima, y de repente se vuelve casi vertical. Hay excelentes vistas de las montañas circundantes y de las costas adriática y jónica.

La ruta Maja e Qorres recompensa tu esfuerzo con impresionantes panoramas de cumbres montañosas y costas lejanas: ¡no dejes que la empinada recta final te pille por sorpresa! © Getty Images
Como de todas formas vas a visitar la preciosa ciudad de Gjirokastra, puedes llevarte las botas de senderismo y disfrutar de algunas de las increíbles rutas que hay en la zona. Por ejemplo, en el cercano parque arqueológico de Antigonea . Su circuito de 7,4 kilómetros se considera un desafío, pero tampoco será tan difícil si siempre parece haber gente en él. Dentro del parque se encuentran las ruinas de la antigua aldea griega de Antigonia, construida hace unos 2750 años.
Otras rutas de senderismo interesantes incluyen el recorrido circular con cascada desde Strëmbec, en un ascenso de unos 1000 metros hasta llegar, cómo no, a una encantadora cascada de montaña, pasando por el camino junto a unas tímidas pero curiosas cabras montesas; y la ruta moderadamente difícil desde el puente Ali Pasha en Gjirokastra hasta el castillo de Gjirokastra.
Hay muchas razones para visitar el lago de Ocrida: sus aguas profundas y hermosas, el panorama de la montaña circundante, su ecosistema acuático único y las maravillosas rutas de senderismo que atraviesan el parque nacional de Galichica. El lago se encuentra en la frontera con Macedonia del Norte y tiene senderos fascinantes a ambos lados de la frontera.
Albania es un paraíso para los senderistas. Puedes estar en casi cualquier punto del país y encontrar una docena de rutas diferentes que te llevan a lugares y placeres inesperados. Una nota importante: es posible que algunos senderos que quieras explorar se hayan cerrado o modificado debido a motivos de conservación. En cualquier caso, antes de viajar, asegúrate de informarte lo máximo posible sobre las rutas, lo que necesitarás y lo que puedes esperar encontrar.
Conclusiones (¡ya acabo!)
Viaja a Albania mientras siga siendo asequible y todavía se puedan vivir verdaderas aventuras. Sin duda te encantará y sorprenderá, es posible que de vez en cuando te irrite o te frustre un poco, y definitivamente te quedarás con ganas de volver en cuanto termine tu viaje.










