Chefchauen: la ciudad azul en el epicentro mundial del negocio del hachís

Más de 800 000 personas trabajan en la industria del hachís en Chefchauen, un lugar maravilloso para los que buscan relajarse

Es posible que no hayas oído hablar de esta encantadora ciudad marroquí bautizada como Chefchauen. Pero si lo que te gusta es viajar, tienes Instagram o usas Pinterest,  es muy posible que hayas visto en algún sitio fotos de la misma, la ciudad azul.

Antes de haber visitado Chefchauen, había visto en Pinterest algunas fotografías, pero no me fijé demasiado en el sitio en el que había sido tomada. En un principio pensé que podía tratarse de Jodhpur, India, que es otra ciudad azul que visité hace años. Pero cuando hace poco me decanté por ir a Marruecos, investigué un poco sobre el país y Chefchauen aparecía prácticamente en casi todas las fotos y publicaciones de blog. Me obsesioné. Mientras echaba un ojo a cada imagen me di cuenta de que no tenía nada que ver con la ciudad india que había visitado, sino que era un lugar realmente surrealista y a otro nivel.

Parecía demasiado bueno como para ser cierto.

La ciudad azul de Chefchauen en Marruecos – Rachel Jones
La ciudad azul de Chefchauen en Marruecos – Rachel Jones

Fui a visitarla sin demasiadas expectativas para evitar cualquier decepción o por si las imágenes que había visto simplemente estaban demasiado editadas. Pero sucedió todo lo contrario: el lugar excedió mis expectativas por completo.

En el momento en el que entré por primera vez a la ciudad y comencé a recorrerla, sentí un profundo asombro. Nunca había visto algo igual. Cada pared, cada grupo de escaleras, tienda, casa o camino tenían el mismo tono de azul. También había flores de colores brillantes en macetas de terracota que salpicaban el fondo turquesa. Las antiquísimas puertas con estructuras metálicas contrastaban con las paredes azules que las rodeaban. Lo desagradable no tenía cabida en aquel lugar.

Muchas de las personas que visitan Marruecos dejan a un lado Chefchauen porque está en mitad de la nada. Pero realmente vale la pena coger un taxi hasta ella. Cuando reservé mis billetes desde Londres ya sabía que quería encontrar vuelos de bajo coste hasta Fez, pero fuera de Marrakech. Utilicé Kiwi.com para reservar mis vuelos y pagué tan solo 30 euros de ida y 80 euros de vuelta.

Decidí volar hasta Fez porque es el aeropuerto que está más cerca de Chefchauen. Queríamos conseguir un coche que nos llevase hasta allí, así que cogimos un taxi en el aeropuerto dirección norte, justo hacia Chefchauen. Ya veríamos Fez al volver. Fueron 80 $, un precio justo, pero casi igual de caro que el vuelo.

Una de los negocios locales ofrece cestas tejidas a mano – Rachel Jones
Una de los negocios locales ofrece cestas tejidas a mano – Rachel Jones

La ciudad está situada en una colina y amurallada como si se tratase de una fortaleza. Su historia es única. Fue un refugio seguro para los judíos españoles que abandonaron España durante el S.XV. La ocupación española continúo hasta la década de los 50, en pleno S.XX, y, por un tiempo, estuvo completamente vetada para los turistas. Esta es la razón por la cual se sigue hablando español en ella. Ahora, los españoles se han marchado y la mayoría de judíos se han ido a Israel. Pero hay mucho más, así que si tienes pensado visitarla, mi recomendación es que investigues a fondo. Hará que tu conexión con la ciudad sea mayor al conocer al dedillo su complejo e intrincado pasado.

En los sesenta y los setenta los hippies comenzaron a visitarla por una razón que ahora explicaré, y hoy por hoy, aunque es una atracción turística que está cobrando un gran impulso, no es ni mucho menos mainstream.

Pero, ¿por qué es azul? No se sabe a ciencia cierta, aunque existen varias teorías. Una de ellas es que los judíos pintaron todo de azul como recordatorio de su fe en Dios, el Paraíso y los cielos. Otros creen que simplemente es una forma de reducir la temperatura y mantener alejados a los mosquitos.

Como sabía que iba a querer tomar muchas fotografías, llevé tarjetas SD y baterías extra, pero aun así no fue suficiente. Todo rincón de la ciudad es hermoso, cada umbral digno de fotografiarse. Las escaleras, las paredes, las pequeñas casas… Querrás hacer una foto a cada segundo. Para mí, lo mejor de Chefchauen fue poder explorar cada estrecho callejón con el que me encontraba. Al contrario que Fez y Marrakech, es imposible perderse. No me llevó mucho llegar al final de la ciudad y simplemente tener que dar la vuelta para volver.

Además de sacar fotos, hay otras pequeñas cosas que se pueden hacer. Una de ellas es visitar la cascada que está justo a las afueras de la medina y que se conoce como Ras el Maa. En mi opinión parecía demasiado pequeña, por lo que tampoco me molesté en recorrer todo el camino que hay hasta ella. También es muy popular, al igual que en el resto del país, comprar alfombras y cestas. La ventaja de esta ciudad es que no está sometida al bullicio y al trajín de las grandes urbes, por lo que la gente es más cercana y regatear es mucho menos estresante que en Marrakech.

¡Sin duda querrás probar la comida marroquí! Sin embargo, la medina es muy pequeña, por lo que no hay demasiadas opciones y la comida no es, por desgracia, destacable. Sin embargo, puedes visitar los hamman, unos baños tradicionales en los que un equipo de mujeres te lavarán y masajearán hasta que quedes completamente limpio.

Hay varias teorías sobre por qué Chefchauen fue pintada de azul – Rachel Jones
Hay varias teorías sobre por qué Chefchauen fue pintada de azul – Rachel Jones

Hay otra cosa que la gente de aquí adora hacer y, aunque ilegal, es muy popular entre los turistas: un tour de hachís. Esta es la razón por la cual los hippies empezaron a venir aquí y que antes mencioné. A priori, el mejor hachís del mundo viene de Marruecos… ¿Y sabéis en dónde es mejor? Correcto, en las montañas del Rif que rodean Chefchauen.

Más de 800 000 personas en Marruecos trabajan en la industria del hachís y, más de la mitad del hachís que se consume en el mundo, viene de este país pese a que todavía no es legal. Eso no impide que los lugareños lleven a los turistas a sus talleres y zonas de cultivo. No verás tours recomendados para esto en Lonely Planet, pero con toda seguridad te los ofrecerán las gentes del lugar cuando estés por allí. La ciudad es increíblemente segura. Hay cero estrés comparado con las grandes metrópolis y aquí todo el mundo vive de forma relajada… Quizá porque están todos colocados (solo una suposición). No podía hablar de Chefchauen obviando esto, pues el hachís es una parte central de la vida de la ciudad y el principal motivo por el que vienen tantos turistas.

Nuestro alojamiento fue en las afueras de la ciudad, en el Auberge Dardara. De este modo, podíamos disfrutar de momentos de pura tranquilidad y de una increíble piscina exterior. Está tan solo a diez minutos de la ciudad y son 5 $ en taxi. También habíamos leído que disponía del mejor restaurante de la zona y, tras dos semanas en el país, su conejo y tajine de higos se convirtieron en mis comidas favoritas. Si quieres hospedarte en la propia ciudad, puedes echar un ojo al Lina Riad. Es el mejor hotel de la misma y pudimos comprobarlo, ya que paramos a echar un vistazo. Es muy bonito y tiene una pequeña piscina en el interior.

Chefchauen ha sido sin duda el lugar de Marruecos que más he disfrutado y, con casi toda probabilidad, el mejor lugar del mundo para sacar fotos en el que he estado. Amo esa ciudad azul y estoy segura de que tú también la amarás cuando la visites. Aunque en realidad no haya mucho que hacer allí, las buenas vibraciones que transmite, así como su asombrosa belleza, no te decepcionarán. Es, sin lugar a dudas, una visita obligada.