Cómo se reinventan las ciudades

Inspiración de viajes


August 11, 2021

| August 11, 2021

Renovación y reinvención son palabras clave en el siglo XXI. ¿Cómo pueden destacar los destinos por ser diferentes y al mismo tiempo hacer un cambio positivo?

Con el aumento del turismo masivo y de los viajes económicos, surgió la idea de que es necesario tener una propuesta única de ventas, algo especial que te distinga. A veces, pueden ser meros recursos cínicos para aprovecharse de los personajes locales famosos (Salzburgo con Mozart, por ejemplo), pero las ciudades y regiones buscan cada vez más un punto de distinción genuino, algo que aporte no solo interés a corto plazo, sino sostenibilidad y ganancias a largo plazo.

Pensar localmente

Friburgo se ha reinventado como una ciudad ecológicaFriburgo se ha reinventado como una ciudad ecológica — Shutterstock

Friburgo, en Alemania, es un buen ejemplo. Una ciudad que tiene 900 años y 220.000 habitantes, está situada en el corazón de la hermosa Selva Negra, y su Año Cero llegó en 1975. En ese año estaba prevista la construcción de una central nuclear en una parte del bosque a 30 km de la ciudad. Los residentes, furiosos por esta situación, acamparon para detener la construcción, y pronto se les unió una mezcla ecléctica de personas, como campesinos, viticultores, esquiadores, activistas políticos de izquierda, estudiantes, médicos, profesores e incluso policías.

Nueve meses después, la construcción se canceló oficialmente, y este fue el inicio de la afición de Friburgo por el pensamiento alternativo y el activismo local. Desde entonces, la ciudad ha cosechado premios por su apuesta ecológica, tiene el doble de bicicletas que automóviles y dispone de varios edificios municipales, como el Ayuntamiento y el estadio de fútbol del SC Freiburg, que funcionan con energía solar y devuelven el exceso de energía a la red eléctrica de la ciudad. También es una ciudad de gente joven, atraída por el pensamiento innovador de la ciudad, una excelente universidad y un estilo de vida relajado.

Otra iniciativa local que surgió por necesidad es el ejemplo del Bosque Nuboso de Monteverde, en Costa Rica.

Hoy en día, Costa Rica es conocida como uno de los principales destinos ecoturísticos del planetaHoy en día, Costa Rica es conocida como uno de los principales destinos ecoturísticos del planeta — Shutterstock

Costa Rica es conocida como uno de los principales destinos ecoturísticos del planeta, pero no siempre fue así: el siglo XX trajo consigo la destrucción de la mitad de los bosques del país. Pero a finales de los 90, gracias a la acción comunitaria y a la intervención del gobierno, Costa Rica logró un rescate extraordinario de su vida forestal y se convirtió en un magnífico ejemplo de lo que pueden lograr la protección del medio ambiente, el ecoturismo y un liderazgo competente.

Sin embargo, cuando la pandemia de COVID-19 azotó, la industria turística de Costa Rica se derrumbó. Para un país que depende casi por completo del ecoturismo, cerrar sus fronteras era necesario pero desastroso.

Costa Rica ha logrado un rescate extraordinario de su vida forestalCosta Rica ha logrado un rescate extraordinario de su vida forestal — Shutterstock

“[Losing this revenue] tiene un impacto directo en la tierra, en nuestra capacidad para vigilar los bosques y garantizar que la biodiversidad y los ecosistemas estén realmente protegidos”, dice Lindsay Stallcup, directora ejecutiva de la Liga de Conservación de Monteverde. “Realmente demostró cuánto depende Monteverde, en especial, de los dólares del ecoturismo internacional. Definitivamente es arriesgado atar tu destino al ecoturismo”.

Monteverde decidió que la única opción era recurrir a lo local, y la comunidad respondió. Al principio, simplemente pidiendo donaciones, la Liga consideró que esta era también la forma perfecta de involucrar a las comunidades locales en algo para lo que había pasado mucho tiempo buscando apoyo en el exterior.

Cuando las escuelas públicas de Costa Rica cerraron a causa a la pandemia, la atención cambió a un enfoque más familiar y multigeneracional: organizar excursiones para guiar a familias locales a la selva, donde plantan un árbol y aprenden sobre el activismo ciudadano y el reciclaje, por ejemplo. Las circunstancias inusuales obligaron a la Liga a reexaminar “quién es nuestro público y cómo podemos tener un impacto más amplio”, dice Stallcup.

Resultó clave reconocer que el ecoturismo debe suponer una conexión real entre los turistas y la población local, y no solo que las dos partes se muevan en su propia burbuja. Es un dos por uno: la población local se siente más involucrada en el cuidado de su maravilloso entorno, y los turistas logran apreciar y comprender genuinamente la vida y el trabajo que continúa mucho después de que su viaje sea simplemente un recuerdo.

La industria de las ideas

Una cosa es alterar tu entorno cuando ya es propicio, pero ¿qué pasa con los lugares industriales que quieren reinventarse después de que su edad de oro ha llegado a su fin?

Pittsburgh quería hacer un cambio para apoyar la tecnología digital y las empresas emergentes de tecnologíaPittsburgh quería hacer un cambio para apoyar la tecnología digital y las empresas emergentes de tecnología — Shutterstock

Pittsburgh ha pasado prácticamente toda su historia como centro de la industria siderúrgica de Estados Unidos, pero a finales del siglo XX se cerraron los hornos y la ciudad se convirtió en viejos restos oxidados de lo que había sido.

En 2017, Pittsburgh adoptó un plan estratégico para levantar la ciudad. Llamada One Pittsburgh, la idea era que la desolación que sentía la ciudad tras el aparente abandono de Estados Unidos nunca la sintiera ninguno de sus ciudadanos. Esta actitud pugnaz cala hondo, sin rodeos; el alcalde William Peduto escribió: “Nuestro viaje de resiliencia comienza con el reconocimiento de nuestro pasado reciente. […] [filled with] las cumbres del éxito y los valles de la decepción”.

Resultaría clave evaluar con total honestidad tanto los fracasos como los éxitos de Pittsburgh. Se identificaron ventajas: el tan pregonado cambio para apoyar la tecnología digital y las empresas emergentes de tecnología se consideró una victoria evidente; sin embargo, la fragmentación basada en divisiones sociales, raciales, culturales y económicas se identificó claramente como la causa de una futura crisis si no se aborda. “Ningún habitante de Pittsburgh se ha beneficiado del impulso actual”, escribió el alcalde, y el proyecto One Pittsburgh aspira a solucionarlo.

Una historia aún más extrema es la de Osaka, Japón. Considerada como una ciudad singularmente industrial, fue incluso más allá que Pittsburgh y buscó reinventarse no solo como ciudad, sino como marca.

Osaka se reinventó no solo como ciudad, sino como marcaOsaka se reinventó no solo como ciudad, sino como marca — Shutterstock

La degradación medioambiental y los altibajos económicos se convirtieron en puntos de convergencia para el cambio, con nuevas y sólidas políticas y estrategias de gestión medioambiental, planificación y desarrollo urbano, participación comunitaria y conservación del patrimonio.

La creación de Osaka como “marca” tuvo como objetivo asociar la ciudad con la calidad, la excelencia y la atención, no solo en los objetos físicos que allí se producen, sino en ideas menos tangibles como la excelencia académica, los logros deportivos y la apertura cultural. Hasta ahora, al menos en Japón, parece estar funcionando.

¿Un paso atrás?

Liverpool fue incluida en la lista de la Unesco en 2004 para ser retirada de nuevo en 2021Liverpool fue incluida en la lista de la Unesco en 2004 para ser retirada de nuevo en 2021 — Shutterstock

Por el contrario, ¿qué ocurre cuando se enfrentan la conservación y la regeneración? A mediados de julio de 2021, la Unesco anunció que la ciudad de Liverpool había perdido su estatus de Patrimonio de la Humanidad a consecuencia, entre otras cosas, de la construcción de un nuevo estadio para el Everton Football Club en el muelle de Bramley Moore.

Liverpool había sido incluida en la lista de la Unesco en 2004, en reconocimiento a su papel como “uno de los principales centros de comercio del mundo en los siglos XVIII y XIX, y a su tecnología pionera en materia de muelles, sistemas de transporte y gestión portuaria”. Alguna vez el río Mersey, en Liverpool, fue el puerto más activo del mundo; se calcula que entre 1830 y 1930 cerca de nueve millones de personas utilizaron los muelles como punto de tránsito para salir de Europa y buscar fortuna en Estados Unidos y Canadá. Después de décadas de decadencia, su renovación como faro histórico, cultural y educativo ha sido una fuente de orgullo para la ciudad, lo que hace que la decisión de la Unesco sea aún más desconcertante.

Steve Rotheram, alcalde de la región de la ciudad de Liverpool, afirmó que la decisión era “un paso atrás que no refleja la realidad de lo que ocurre en la práctica”.

“Lugares como Liverpool no deberían tener que enfrentarse a la elección binaria entre mantener el estatus de patrimonio o regenerar las comunidades olvidadas y la cantidad de puestos de trabajo y oportunidades que esto conlleva”, añadió.

LiverpoolLiverpool — Shutterstock

De hecho, el Everton está haciendo lo posible por proteger la naturaleza de la zona, incluyendo la inversión de hasta 55 millones de libras para “conservar, restaurar y celebrar los activos patrimoniales” de la zona como parte de su plan para el estadio. El proyecto se aprobó después de dos consultas públicas, en las cuales el 98 % de los más de 40.000 habitantes encuestados apoyó el diseño del estadio propuesto, mientras que el 96 % respaldó los planes del club para los elementos históricos del recinto.

Cambiar para mejorar, hoy

Como personas, como comunidades y como planeta, no podemos darnos el lujo de descansar y aceptar las cosas como son. Los cambios para mejorar siempre son posibles, aunque algunas decisiones triviales como la de la Unesco parezcan más bien una venganza descabellada por inmiscuirse en una idea preconcebida de “patrimonio” o “tradición“. De hecho, ¿qué es el patrimonio si no algo que las generaciones futuras puedan recordar con orgullo? Eso no quiere decir que debamos esperar una eternidad; cualquier cambio, por pequeño que sea, puede hacerse hoy.

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