¡Arriba Perú! La esperanza y alegría de una obsesión nacional

«Históricamente solo dos combinados suramericanos han jugado a lo que los brasileños llaman jogo bonito, el juego bonito: Brasil y Perú.»

Winston Reid recula mientras Cueva se interna en el área. El extremo levanta la cabeza y se la cede con elegancia a Jefferson Farfán, que está solo cerca del punto de penalti. El control del exdelantero del Schalke 04 no es bueno. Durante una fracción de segundo parece que la pelota se le va a escapar…

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José Paolo Guerrero, el referente absoluto de la Blanquirroja — Keeton Gale / Shutterstock

¡Pum!.

El ruido es tal que los laboratorios sismológicos creen que se trata de un terremoto. Al tiempo que el disparo de Farfán impacta con furia contra la red de Nueva Zelanda, toda la ciudad de Lima estalla como una onda expansiva de algarabía y emoción.

Entre palabras entrecortadas y sollozos, los comentaristas pierden la compostura; sienten que es cosa del destino. Cuando Christian Ramos marca el segundo gol de Perú a falta de 25 minutos, el destino se convierte en realidad.

«En el partido ganamos a Nueva Zelanda, claro; pero lo importante fue que Perú aplastó sus propios miedos». Hablo con Pedro Gutiérrez, un aficionado peruano que me ayuda a entender lo que significa para el país suramericano regresar a un Mundial después de 36 años.

«Es un país rebosante de esperanza. La gente es abierta y generosa; todo el territorio es un crisol único de diferentes culturas. Es multiétnico y multicultural». De hecho, dos de sus últimos presidentes han sido de ascendencia claramente no peruana: Alberto Fujimori y el actual, Pedro Pablo Kuczynski.

Para un país que se enorgullece tanto de su alegría y esperanza, este podría ser solo el comienzo de muchas otras cosas buenas Futbol, Perú obsesión nacional
Para un país que se enorgullece tanto de su alegría y esperanza, este podría ser solo el comienzo de muchas otras cosas buenas

En términos futbolísticos, sin embargo, el éxito ­o mejor dicho la falta de él desde que no lograran clasificarse para el Mundial de México de 1986- parece intrínsecamente ligado a la difícil situación del país en su conjunto.

En 1985, el empate contra Argentina en el último partido clasificatorio (el tanto del empate argentino lo firmó Ricardo Gareca, actual seleccionador del combinado peruano) obligó al equipo a jugar un desempate contra Chile. La disputa acabó con un contundente 5-2 final a favor de La Roja.

«Isabel Allende, una escritura chilena, dijo que la gente de su país quiere ser étnicamente argentina y culturalmente peruana», señala Gutiérrez.

«Muchos sudamericanos sienten una gran animadversión por la selección chilena. Incluso hoy, que son los vigentes campeones de la Copa América, su actitud… ¡No saben ganar! Ojo que esto no es lo que pienso de Chile como país. Le tengo mucho aprecio a Chile y a los chilenos, pero ya sabes a lo que me refiero con su selección», sonríe.

«Mira, históricamente solo dos combinados suramericanos han jugado a lo que los brasileños llaman jogo bonito, el juego bonito: Brasil y Perú. Es solo que… Ellos se dieron cuenta de que no basta con jugar bien, sino que también hay que ganar. ¡A nosotros parece que eso se nos ha olvidado!»

A mediados de 1985, mientras Perú era incapaz de obtener su billete para la Copa del Mundo del año siguiente, el país estaba sumido en una profunda crisis. Tras experimentar una inflación devastadora, el sol fue remplazado como moneda nacional por el inti (en 1991, el gobierno peruano recuperaría de nuevo el sol).

En noviembre del año 2000, Fujimori dimitió y huyó del país como exilio autoimpuesto — Staff Sergeant Karen L. Sanders, United States Air Force Futbol, Perú obsesión nacional
En noviembre del año 2000, Fujimori dimitió y huyó del país como exilio autoimpuesto — Staff Sergeant Karen L. Sanders, United States Air Force

En ese entonces, los ingresos del peruano medio se habían desplomado a niveles desconocidos desde los años 60 (que habían sido tremendamente inestables). Esta situación contribuyó al aumento de movimientos insurgentes violentos procedentes de las zonas rurales.

Con Fujimori en el poder se implementaron reformas radicales para reducir la inflación. Se alentó la privatización de empresas estatales y se combatieron de forma severa los grupos insurgentes.

A finales de los 90, la insurgencia había sido eliminado casi en su totalidad, pero ponía de manifiesto una política de violencia paramilitar y violaciones de los derechos humanos por parte del ejecutivo de Fujimori difícilmente sostenible. En noviembre del año 2000, Fujimori dimitió y huyó del país como exilio autoimpuesto.

Desde entonces, el país ha estado todo este tiempo inmerso en una dura batalla contra la corrupción y la incertidumbre. Gutiérrez nuevamente: «Nos sentimos heridos debido a la falta de triunfos tanto en el terreno futbolístico como a nivel mundial».

A medida que los medios de comunicación y los avances tecnológicos hacían del mundo un lugar más pequeño y conectado, Perú experimentaba enormes problemas.

«Históricamente, culturalmente y para el ciudadano medio, es un país maravilloso; pero casi siempre se nos asocia con la corrupción y la violencia. Eso sí, con bellos paisajes y muy buena comida».

Como si los treinta años de desengaños futbolísticos hubieran empapado el resto de aspectos que conforman el país y la sociedad peruana.

«En el partido ganamos a Nueva Zelanda, claro; pero lo importante fue que Perú aplastó sus propios miedos» — Peruphotart / Shutterstock Futbol, Perú obsesión nacional
«En el partido ganamos a Nueva Zelanda, claro; pero lo importante fue que Perú aplastó sus propios miedos» — Peruphotart / Shutterstock

Avancemos hasta 2017. Irónicamente, fue Chile la que insufló esperanza a los peruanos tras el ‘error’ de La Roja en relación a la selección de Bolivia (y que finalmente resultaría definitorio). En los dos partidos que tuvieron lugar en la primera semana de septiembre (partidos 7 y 8 de 18), el defensor Nelson Cabrera salió desde el banquillo boliviano en sus enfrentamientos contra Chile y Perú.

Hasta ahí todo correcto… Excepto porque el futbolista ya había disputado minutos con la elástica paraguaya en un amistoso llevado a cabo en 2007.

Bolivia había incurrido en una infracción reglamentaria. Esos dos partidos se habían saldado en un primer momento con victoria de Bolivia sobre Perú y con empate entre Chile y Bolivia. Tras la denuncia que llevó a cabo Chile por alineación indebida, ambos partidos pasaron a un 3-0 a favor de La Roja y la escuadra nacional peruana. Esto se tradujo en que Chile, en lugar de obtener 1 punto, obtenía 3, y los peruanos, en lugar de irse con las manos vacías, obtenían también 3 puntos.

Finalmente, la fortuna parecía sonreír a Perú. Impulsados por tan magnífica efeméride, en sus diez partidos siguientes ganaron cuatro, empataron cuatro y perdieron solo dos. Entre ellos destacaron especialmente el 4-1 endosado a Paraguay y el meritorio empate a 0 contra Argentina.

En la jornada final, Perú empató contra Colombia 1-1. Para poder clasificarse necesitaba que Brasil le ganase a Chile. Brasil se puso 2-0 durante la segunda parte con goles de Paulinho y Gabriel Jesús. En el minuto 92, el propio Gabriel Jesús puso la puntilla al anotar el 3-0. Perú se clasificaba para la repesca, empatada a puntos con Chile, pero delante de ella por la diferencia de goles.

El seleccionador Gareca manifiesta con sinceridad: « Todo el país debería estar tremendamente orgulloso» — Carlos Rodríguez/Andes Futbol, Perú obsesión nacional
El seleccionador Gareca manifiesta con sinceridad: « Todo el país debería estar tremendamente orgulloso» — Carlos Rodríguez/Andes

Sale el sol, la fiesta continúa desde la noche anterior en todo el país. La victoria está dedicada a Paolo Guerrero, el veterano delantero sancionado, pero disponible para el Mundial, y uno de los pocos jugadores peruanos que ha dejado huella en el fútbol europeo.

El seleccionador Gareca manifiesta con sinceridad: «Envío un saludo afectuoso a todo el país. Sé que todos lo están celebrando. Hemos sentido la fuerza y el apoyo de todo el pueblo peruano. Todo el país debería estar tremendamente orgulloso».

Un par de semanas más tarde se sortean los grupos donde quedan encuadrados con los excamepones Francia, así como con Dinamarca y Australia. Su objetivo es clasificarse para los cruces; algo plausible.

Con la pasión de su gente cubriéndoles las espaldas, los jugadores que se pongan esa mítica elástica lucharán para ser reconocidos no solo por la comunidad futbolística, sino por un mundo que muchos peruanos sienten que no ha visto todavía lo mejor de ellos.

Para un país que se enorgullece tanto de su alegría y esperanza, este podría ser solo el comienzo de muchas otras cosas buenas.