Skip to content
Fez: piérdete en la belleza y sensualidad de esta ciudad antigua
Inspiración

Fez: piérdete en la belleza y sensualidad de esta ciudad antigua

Por Siegfried Mortkowitz
12 min de lectura
12 09 Oct 2024

A menos que seas alcohólico, Marruecos es un país maravilloso para visitar, con paisajes fascinantes, una impresionante arquitectura histórica, vastos desiertos y playas increíbles. Su ciudad más grande, Casablanca, es …

Pero mi lugar favorito de todo el país es Fez , y no solo porque es menos turística que otros lugares y, por lo tanto, más asequible. Su medina amurallada de 1200 años de antigüedad es uno de los lugares más fascinantes que haya conocido en mi vida. Tiene exactamente 9454 callejones y unas 300 mezquitas, y es la ciudad islámica medieval viva más grande del mundo, además de contar con la zona peatonal más amplia del mundo.

Lugareños caminando por los estrechos callejones de Fez

Lugareños pasean por las encantadoras callejuelas de Fez, donde la vida cotidiana está impregnada de historia © Pexels

El riad en el que me alojé no estaba muy lejos de la puerta de Bab Shorfa, una de las muchas entradas a la medina. Habiendo oído que era imposible no perderse en la medina, mi acompañante y yo nos propusimos, el primer día, explorarla sin perdernos, e incluso sin mapa. Una noble intención pero, en pocas palabras, no tardamos en despistarnos y no hubo manera de encontrar la puerta por la que habíamos entrado.

Acabamos llegando a una pequeña plaza con fuente, en cuyo borde estaba sentado un grupo de chicos. Le dije a uno de los chicos, en francés, que nos habíamos perdido e intenté explicarle la ubicación de la puerta por la que habíamos entrado.

Me dijo, «Sé dónde está, puedo llevarte».

Le pregunté cuánto me costaría. «Solo el precio de una taza de café», me respondió.

Y con eso nos echamos a andar. Más tarde me di cuenta de que nos había dado bastantes rodeos, porque tardó unos 45 minutos en llegar a la puerta de Bab Shorfa, cuando debería haber tardado menos de la mitad. Al salir por fin del laberinto, le di al niño una propina que me pareció suficiente, pero me miró decepcionado.

«¿Qué te pasa?», le dije yo. «Me dijiste que el precio era una taza de café».

«Sí», respondió, «pero yo bebo muy buen café».

En cuanto conseguí dejar de reírme, le di lo que quería, no por su trabajo como guía sino por su frescura y descaro. Los marroquíes suelen ser muy amables y estar dispuestos a ayudar, y no solo por dinero. Siempre ayuda si, además, hablas al menos un poco de francés.

Cómo llegar

Hay vuelos directos baratos a Fez desde la mayoría de las capitales europeas , especialmente en temporada baja. Además, no cabe duda de que es el mejor momento para viajar. Si no hay vuelos directos desde tu ciudad de origen, probablemente hagas escala en Lisboa , lo que añade unas 10 horas de vuelo a tu viaje, pero te da la oportunidad de admirar otra ciudad maravillosa.

Dónde alojarte

Sin duda,en un riad o un dar. Estas son casas antiguas que se han transformado en Bed & Breakfast u hoteles tipo boutique. Suelen tener una decoración suntuosa en el estilo tradicional marroquí y a menudo se encuentran en la medina o cerca de ella. La diferencia entre ambas opciones es que un riad es más grande y suele tener un pequeño jardín.

Vista de un riad desde uno de sus balcones

Admirando la pacífica belleza del diseño tradicional marroquí desde el balcón de un riad © Getty Images

Qué ver

La medina de Fez El Bali es un lugar infinitamente fascinante, con sus muchos zocos, mezquitas y antiguas madrasas, además de las callejuelas serpenteantes en las que lo normal es perderse. Pero perderme siempre ha sido una de mis formas favoritas de conocer un lugar. 

En la medina se encuentra la institución educativa en funcionamiento continuo más antigua del mundo, la Universidad de al-Qarawiyyin, fundada en el año 859. El famoso filósofo judío Maimónides pasó unos años enseñando en ella.

Otro de los lugares que no puedes dejar de visitar es la curtiduría Chouwara. Sube sus escaleras y déjate deslumbrar desde lo alto por una sinfonía de colores en las muchas cubas rellenas de tintes. Si lo deseas, puedes seguir todo el proceso de elaboración del cuero, desde la piel hasta el producto final, y comprar productos de calidad a un precio relativamente barato, para ser cuero genuino.

Las curtidurías de Fez vistas desde lo alto

Vista de pájaro de las famosas curtidurías de Fez, donde la marroquinería cobra vida en colores vibrantes © Pexels

He usado y hasta maltratado el recio bolso de cuero que compré allí hace nueve años, y sigue teniendo el mismo aspecto que tenía cuando lo compré. Así que no dejes de echar un vistazo a cualquiera de las tiendas de cuero de la zona.  Algunos «guías» locales querrán llevarte a una tienda específica. No les hagas ni caso. Suelen recibir una comisión de la tienda y eso no hará más que aumentar el precio de lo que compres allí.

Los jardines de Jnan Sbil son un lugar fantástico para descansar del bullicio de la medina, que puede llegar a resultar algo claustrofóbica (algunos callejones son tan estrechos que tienes que caminar de lado). Tiene fuentes de colores, lagos y estanques apacibles, además de unas 3000 especies de plantas. Visita los jardines a última hora de la tarde, cuando hace fresco y los lugareños vienen a relajarse.

La madrasa de Al-Attarine se construyó a principios del siglo XIV y es uno de los edificios más bonitos de la ciudad. Cerca de allí, Tala’a Kebira es una de las vías más importantes de la medina, ya que es la principal calle del mercado de Fez. En ella se encuentra el zoco Attarine, antiguo mercado de las especias donde ahora se venden gran variedad de artículos.

La compleja arquitectura de la madrasa de Al-Attarine

La madrasa de Al-Attarine: una obra maestra de la arquitectura marroquí, con azulejos y arcos grandiosos © Getty Images

La madrasa Bou Inania también es del siglo XIV y, a diferencia de otras madrasas, está abierta al público. Es una preciosidad espectacular y se considera una verdadera maravilla de la arquitectura marroquí.

En sentido estricto, el Palacio Real de Fez no está en la antigua medina. Se construyó en lo que se conoce como la «nueva Fez», considerada en su momento como una extensión de la medina. Antiguamente fue la sede del gobierno de Marruecos y, de vez en cuando, el rey se aloja allí, por lo que no es posible visitarlo. Pero ve a verlo de todas formas.

No te pierdas la visita a cualquier café en las azoteas de la ciudad. Los edificios de Fez tienen los tejados planos, por lo que hay bastantes lugares donde puedes descansar de los largos paseos y disfrutar de una bebida (sin alcohol: mi recomendación es el té moruno de menta) mientras contemplas la puesta de sol.

Comer en Fez

La medina es una verdadera mina de oro de comida callejera local. Estas son algunas recomendaciones:

El msemen es una tortita de pan cuadrada que puedes disfrutar con mantequilla y miel o con tomates, aceitunas y cebolla. Suele costar alrededor de 1 euro.

Msemen marroquíes tradicionales

Un delicioso msemen marroquí perfecto para desayunar o picar algo © Getty Images

La pastela es una deliciosa combinación de pollo, canela y almendras trituradas, además de azúcar y miel. Si no eres vegetariano, no puedes irte sin probarla. La encontrarás fácilmente en los restaurantes por tan solo unos 5 euros. 

El bissara es un delicioso puré de habas que cuesta entre 2 y 3 euros. No cabe duda de que este plato hará las delicias de los vegetarianos. 

Y de postre, prueba la chebakia, un dulce elaborado con masa frita en tiras, recubiertas de miel, jarabe de azahar y sésamo. Lo he encontrado en las calles de Fez por tan solo 1 euro. Se me hace la boca agua al recordarlo.

El tayín

Si, por alguna razón, todavía no sabes lo que es un tayín, esta será tu oportunidad para familiarizarte con uno de los platos más deliciosos del mundo. El plato recibe su nombre de la olla cónica de barro en la que se cocina y en el norte de África hay varios tipos de tayines.

El tipo que se sirve en Marruecos (y también en Argelia) es un guiso de cocción lenta elaborado con rodajas de cordero, pollo o pescado, verduras y/o frutas y una variedad de especias maravillosas, como jengibre, cúrcuma, comino, canela, azafrán y guindilla. Un tayín de cordero suele cocinarse con ciruelas pasas y especias y cuesta unos 7 euros. Me encantan los tayines y a menudo los cocino en casa (de hecho, tengo uno cocinándose mientras escribo estas líneas). No dudes en probar al menos uno y ya me darás las gracias.

Tayín humeante con especias coloridas

Un tayín, el tradicional plato marroquí que mezcla ricos sabores a fuego lento © Getty Images

Si has probado el tayín en un restaurante de EE. UU. o Europa, probablemente lo hayas visto servido sobre cuscús (el cuscús es un plato diferente en Marruecos, y también muy rico). En Marruecos, un tayín suele servirse con pan y, a veces, con una guarnición de harissa, una pasta picante que se puede añadir a cualquier plato. Añade un poco a la vez, ya que puede llegar a ser muy picante, dependiendo de la receta del chef.

La harira es otro plato marroquí que me encanta. Es una sopa a base de tomate con garbanzos, lentejas y carne de ternera, cordero o pollo, aderezada con algunas de las especias utilizadas en un tayín. A menudo se come durante el Ramadán para romper el ayuno y restaurar las fuerzas de los que han pasado el día sin comer. Hay versiones vegetarianas tanto de la harira como del tayín, y son tan deliciosas como las que llevan carne. Puedes encontrarlas en cualquier restaurante, a un precio de entre 2 y 3 euros.

Cuenco de sopa harira marroquí

Entra en calor con una harira, la sabrosa sopa marroquí de lentejas, garbanzos y especias aromáticas © Getty Images

Mi favorito de entre los muchos restaurantes de la medina es el Café Restaurant Al Oud. Sirve deliciosos tayines y otros platos típicos marroquíes. El servicio es genial y los precios son más que razonables. Pero es pequeño, así que reserva.

UNA COSILLA IMPORTANTE: Como ya he mencionado al principio, Marruecos no es país para bebedores, ya que el consumo de alcohol está prohibido a los musulmanes, y el 99 % de la población es musulmana chiita. Pero si no puedes comer sin un poco de vino tinto, ten en cuenta que casi ningún restaurante de Fez sirve vino, pero algunos permiten que lleves tu propia botella.

Dónde encontrar vino en Marruecos

Aun así, sigues teniendo el problema de encontrar donde puedan venderte una botella de vino. La mía la encontré en un supermercado Carrefour. Carrefour es una cadena francesa y en Fez hay al menos tres Carrefour, pero todos son discretos en lo que respecta al vino. El que visité vendía sus vinos en una pequeña sala en el sótano, lo más lejos posible de la zona principal donde la gente hacía la compra. Tampoco estaba señalizada; tuve que preguntarle a un empleado.

Después de hacerme con el vino, que tuve que llevar bien oculto en una bolsa de la compra, no se nos permitió volver a la tienda principal, sino que tuvimos que salir por una puerta trasera, como pecadores. No habíamos caído en que también necesitaríamos un sacacorchos. Tardamos otra hora en encontrar una tienda que los vendiera. 

Te haces una idea de la aventura. Si el vino no te resulta imprescindible, probablemente no merezca la pena. Pero si no puedes pasar sin él, pregunta por los restaurantes que sirvan vino o lleva tu propio sacacorchos y encuentra un Carrefour. 

Las ruinas de Volubilis

A unos 60 km de Fez puedes visitar las increíbles ruinas de la ciudad romana de Volubilis , un importante asentamiento con una antigüedad de unos 2000 años. En su apogeo, la ciudad tenía una población de unos 20 000 habitantes y era un centro de comercio y producción de aceite de oliva. Se construyeron monumentos importantes como templos, grandes edificios municipales, baños y un acueducto para abastecer a los baños. 

Antiguas ruinas de Volubilis bajo un cielo radiante

Las ruinas de Volubilis atestiguan la antigua influencia romana sobre suelo marroquí © Getty Images

Sin embargo, al marcharse los romanos, la ciudad sufrió un gran deterioro y muchos edificios se abandonaron hasta acabar en ruinas. Pasaron los años y, en algún momento del siglo V, un terremoto destruyó la mayor parte de lo que aún quedaba en pie y enterró, conservando por tanto, muchas estatuas de bronce, algunas de las cuales pueden verse en el museo.

El trabajo arqueológico realizado durante la primera mitad del siglo XX consiguió restaurar la ciudad para dejarla tal y como se puede ver hoy en día. No te pierdas sus muchos y preciosos mosaicos. 

Cómo llegar: La mejor forma es alquilar un coche en Fez . El viaje de ida y vuelta no es caro y bien vale la pena. Acuerda un precio y un horario con el conductor antes de subirte al coche. Es una excursión agradable por la campiña marroquí y pasarás por uno de los jardines privados del rey. Cuando estuve yo fue un momento de sequía grave y había racionamiento de agua. Aun así, las fuentes y los aspersores funcionaban a toda máquina en los exuberantes jardines.  No debe estar mal eso de ser rey. 

Ya que estás en Volubilis, puede que te interese Mulay Idris (a 3 km de distancia), uno de los lugares más sagrados de Marruecos.  Idrís I fue bisnieto del profeta Mahoma y se instaló en Mulay a finales del siglo VIII. El lugar se considera tan sagrado que, según la leyenda, cinco viajes a Mulay Idrís durante una vida pueden equivaler a un viaje a La Meca. 

Vista de Mulay Idrís en la distancia

Mulay Idrís se alza majestuosa en la distancia, una ciudad sagrada e histórica de Marruecos © Getty Images

No puedes dejar de visitar la tumba de Mulay Idrís. Aunque solo se permite la entrada a los musulmanes, ofrece unas vistas espectaculares de los valles circundantes. Decide antes de salir de Fez si quieres conocer el pueblo para poder acordar el precio con tu chófer.

Para terminar…

Por descontado, viaja a Marrakech o Rabat o a cualquier otro lugar de Marruecos que te apetezca descubrir. Pero hazte el favor de no dejar pasar la oportunidad de conocer Fez . Dedica unos días a explorar la medina y el resto de esta ciudad única. Desde la llamada a la oración del muecín por la mañana hasta los burros y sus elegantes alforjas, usadas para recoger la basura de las estrechas callejuelas, o el aroma de las especias y el olor del cuero en las curtidurías, es una experiencia tan sensual como reveladora. Y deja una sensación especial que no puedo expresar con palabras, pero que hace que siga recordando nítidamente aquellos tres días que pasé en la ciudad.