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Guía de Gotemburgo: descubre la segunda ciudad más molona de Suecia
Guías para viajar barato

Guía de Gotemburgo: descubre la segunda ciudad más molona de Suecia

Por David Szmidt
11 min de lectura
11 23 OCT. 2023

Descubre las grandes atracciones y las joyas ocultas de Gotemburgo. Además, te contamos cómo viajar con poco presupuesto y dónde encontrar espacios verdes, detalles de su historia y cultura, dónde comer y beber, cuándo …

Gotemburgo es una ciudad inteligente, y lo es en todos los sentidos posibles. Es una ciudad bonita, llena de grandes parques y avenidas amplias, la cuna de muchas de las empresas tecnológicas más innovadoras de Suecia, y también un ejemplo a seguir en cuanto a sostenibilidad y respeto del medio ambiente.  Así que te hemos preparado una guía de la segunda ciudad más alternativa, actual y bonita de Suecia .

Cuándo visitar Gotemburgo

El verano es la mejor época para visitar Gotemburgo, ya que nunca hace demasiado calor y, a diferencia de otras ciudades como Copenhague , no llega a atraer grandes masas de turistas. Es posible que tengas suerte con el clima en septiembre o incluso a finales de abril, pero la mejor opción si no quieres jugártela es ir entre junio y agosto. Resulta que nuestra Hana Leakey ha visitado Gotemburgo dos veces: una a finales de enero y la otra a comienzos de julio. Dice que en enero era una ciudad oscura, gélida, helada y todos los adjetivos tengan que ver con el frío. Sin embargo, en julio le pareció cálida, pero sin pasarse, y muy luminosa puesto que el sol se pone a las 23:00. ¡Tú eliges!

Centro de Gotemburgo: Nordstaden, Lorensberg y Järntorget

El núcleo principal de la ciudad se encuentra al sur de la estación de trenes y de los astilleros que hay junto al río Göta älv, y es el mejor lugar para empezar a explorar. La parte más antigua de la ciudad se encuentra entre el río y el canal zigzagueante que también marca las antiguas murallas de la ciudad. ¡Aquí empieza el viaje!

Nordstaden/Inom Vallgraven: la zona histórica de Gotemburgo

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Si llegas en autobús o en tren, lo más probable es que te absorba de inmediato la vorágine de personas en el cruce de Norra y Östra Hamngatan, todos luchando por subirse a uno de los característicos tranvías de color azul claro de la ciudad. Saluda a la estatua de Gustav Adolf, el fundador de la ciudad (y a la inevitable gaviota posada en su cabeza) antes de dirigirte hacia el sur cruzando el canal para adentrarte en el casco viejo. La ciudad original se quemó en una serie de incendios en el siglo XVIII, así que los edificios que ves ahora son construcciones del siglo XIX. Esto le da a la ciudad su estilo distintivo: edificios sólidos de piedra y ladrillo en sencillas hileras rectas, y calles empedradas que se entrecruzan en cuadrícula y que ahora albergan boutiques, bares, librerías y todo tipo de negocios locales. De vez en cuando, la calle acaba en una plaza y te encuentras algo inesperado (una catedral o una biblioteca) antes de seguir callejeando. Desde aquí, puedes salir del casco antiguo a través de las almenas y cruzar el foso hacia Kungsparken, la larga franja de vegetación que se extiende entre el casco viejo y la parte más nueva de la ciudad.

Lorensberg y Vasastaden: compras y comida

Construidas principalmente entre 1870 y 1920 y separadas por la Universidad de Gotemburgo y su Vasaparken, estas dos áreas albergan principalmente tiendas de cadenas genéricas, especialmente a lo largo del amplio bulevar de Kungsportsavenyen.

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Todo parece mucho más grande y abierto, y es donde se encuentran muchas de las instituciones culturales de la ciudad, por ejemplo, galerías de arte como la Galleri Thomassen . Es el típico espacio escandinavo alternativo en el que esperas ver hombres altos con jerséis de cuello cisne y gafas sin montura junto a escuálidas mujeres con vestidos negros e inusuales sombreros que escudriñan las obras con atención.

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También es una zona excelente para probar la comida y la  bebida de la ciudad, con bares como 3 Små Rum y The Flying Barrel que ofrecen cervezas artesanales y comida de gastropub, mientras que el cercano Totale me sirvió, sinceramente, una de las mejores pizzas que he probado en mi vida. Si te animas a probar algo más local, Tvåkanten ofrece cocina nórdica tradicional con un toque moderno, mientras que Familjen pretende que te sientas «como en el salón de tu casa» y sirve comida tradicional sueca de estilo familiar, elaborada con ingredientes locales. Y si no te animas, date un paseo por el parque universitario o dirígete a la estatua de Poseidón en la gran plaza frente al vasto complejo de galerías de arte y salas de conciertos que domina el extremo sur de Kungsportsavenyen.

Järntorget y Haga: tiendas retro y fiesta

Si continúas hacia el oeste, terminarás en Haga, un barrio ligeramente más bohemio que cualquiera de los que hemos mencionado. Es una buena zona para salir un poco más callejera, con pubs y tiendas de discos de segunda mano, si es algo que te interese (a mí sí). Lively street in Haga area of Gothenburg — Hana Leakey Haga ha sido considerado uno de los barrios más guays de Europa — Hana Leakey Llegué a esta parte de la ciudad por pura casualidad al descender la colina desde el enorme parque Slottsskogen (del cual hablaré luego) y encontrarme caminando por una concurrida calle junto al río. Para hacer mi paseo más agradable, me desvié a la derecha y luego a la izquierda hasta llegar a en Andra Långgatan, una calle larga y estrecha en una zona que se encuentra entre las zonas más guays de Europa según The Guardian . Está bien saber que tengo buen olfato para encontrar lugares interesantes, aunque sea por accidente. Hay una selección de excelentes tiendas de discos, como Linné skivbörs (rock clásico, soul y jazz), Andra Långgatans Skivhandel (una de las más grandes, que ofrece vinilos, CD, DVD y reparación de tocadiscos) y Dirty Records , que también es una tienda de café y una cafetería vegetariana. Además de tiendas de discos y bares, esta también es la zona para probar platos de otros lugares del mundo a buen precio (según los estándares suecos) y para encontrar libros, ropa y objetos varios de segunda mano. View over rooftops of Gothenburg from Skansen Kronan — Hana Leakey Vista sobre la ciudad desde la fortaleza de Kronan — Hana Leakey Caminando de regreso hacia la universidad, Haga alberga algunos restaurantes y cafés más, así como una antigua fortaleza llamada Kronan (no demasiado grande) que te ofrece vistas de los tejados rojos circundantes y del río (siempre que te apetezca subir una pequeña colina para llegar).

Afueras de Gotemburgo: Majorna, Slottsskogen y el Museo Volvo

Sube a uno de los ruidosos tranvías azules y dirígete a las afueras de la ciudad para seguir descubriendo de la periferia de Gotemburgo, disfrutar de un poco de verde, ver animales y aprender sobre la historia de una de las compañías más grandes y simbólicas de Suecia.

Majorna Front of café named Materia — David Szmidt Majorna es un barrio tranquilo que alberga muchos negocios independientes — David Szmidt

Esta zona me la recomendó mi amiga Johanna, que estudió un tiempo en la universidad en Gotemburgo , y se me quedó grabada en la cabeza porque sonaba un poco como «mayonesa». Bueno, ¡cada uno tiene sus trucos! Tomé el tranvía hasta Kaptensgatan y me bajé sin más plan que caminar hacia lo que pareciera interesante. Caminando cuesta arriba, me encontré bordeando el cementerio de Marieberg, luego me perdí un poco por una serie de senderos en la cima de una colina arbolada donde solo había casas silenciosas y parques vacíos, antes de descender a una gran rotonda en el extremo norte de Mariagatan. People queuing outside Swedish hot dog stand — David Szmidt Encuentra este puesto de perritos calientes y prueba el «halv special» — David Szmidt Esto sí que me cuadraba: la Gotemburgo cómoda y residencial, pero incluso así con una interesante mezcla de negocios locales. La gente estaba desayunando en la terraza de Materia , un par de chicos que parecían estudiantes de arte curioseaban en el bazar de antigüedades cercano, y una selección variada de lugareños hacía cola en un famoso puesto de perritos calientes, como descubrí luego. Aún no tenía hambre, pero me contaron uno de los mejores es el «halv special», cubierto con puré de patatas y ensalada de gambas. Yo qué sé, cada uno tiene sus gustos. Seguí paseando, sacando fotos de algunos interesantes edificios de los años 50 y luego me dirigí al parque.

Slottsskogen

Cuando Gotemburgo estaba plena expansión, esta zona no era más que un bosque. Sin embargo, en la década de 1880, la ciudad había llegado hasta aquí y un comerciante local decidió que lo que la ciudad necesitaba era un parque inspirado en uno de los grandes parques de Londres (digamos The Regent’s Park): salvaje, pero con senderos y ocasionales elementos de paisajismo aquí y allá. Y quizás algún lago artificial. Stream, footbridge and trees in Slottsskogen — David Szmidt Slottsskogen está ubicado a poca distancia del centro y tiene mucho que ofrecer… — David Szmidt Swimming penguins in Slottsskogen — David Szmidt …¡incluso pingüinos! — David Szmidt Y eso es lo que es hoy: una gran extensión de árboles, césped y agua en una ligera pendiente. Una vez más, fue un lugar al que llegué por casualidad. Parecía un gran parque sin más y, como aún no había estado en uno, allá que me fui. Mi primera sorpresa fue ver pingüinos. Solo pingüinos, pasando el rato en un recinto frente a lo que parecía ser una cafetería muy agradable. Más tarde descubrí un zoológico gratuito con ponis, focas, alces y otros animales escandinavos, el Museo de Historia Natural , zonas de juegos, cascadas, minigolf y «el sendero descalzo», un camino sensorial de 300 metros de largo. Child’s makeshift face-painting stall on footpath — David Szmidt ¿Pintura facial por 5 coronas? La mejor ganga de Suecia — David Szmidt Un detalle que me encantó fue una mesita que me encontré al bajar la colina y salir a Hålekärrsgatan: acompañada por unos muebles de jardín, ofrecía pintura facial por 5 coronas. Me detuve a pensar en ello cuando una familia que estaba sentada en su jardín me vio allí. Al parecer, su hija quería sacarse un dinerillo, así que ¿quería que me pintara la cara? La verdad es que no, pero nos saludamos amablemente y seguí mi camino, un pelín enternecido.

El Museo Volvo Amazon car model at Volvo Museum — David Szmidt Uno de los coches de ensueño de David — David Szmidt No voy a mentir: esta fue, si no la razón principal por la que vine a Gotemburgo, algo que no me iba a perder. En mi familia siempre hubo Volvos en mi familia y me encantan (algún día tendré un Amazon, sí o sí), así que esto fue un poco como una peregrinación. Y la verdad es que sí lo pareció, porque llegar fue toda una odisea. Al principio parecía fácil: tranvía 5, 6 o 10 hasta Eketrägatan, luego autobús 32 hasta Volvo Torslanda con parada en Arendal. Todo claro. Sin embargo, era sábado y no me había dado cuenta de que, si quieres ir en autobús los sábados, tienes que llamar a Västtrafik (la autoridad de transporte municipal de Gotemburgo) y reservarlo al menos una hora antes. La cosa se habría complicado si no fuera por dos tipos que venían de visita desde una planta de Volvo en India: su jefe les había organizado el transporte y les pareció genial que me uniera. ¡Gracias, chicos! Cars in Volvo Museum — David Szmidt Si también te gustan los coches, no puedes perderte el Museo Volvo cuando vengas a Gotemburgo — David Szmidt Bueno, el museo es una pasada. Había estado en el equivalente de BMW en Múnich un par de meses antes y lo encontré informativo, pero un poco estéril. Pero el de Volvo no me lo pareció para nada. Creo que, como estaban en todas partes, se convirtieron en el fabricante de referencia no solo de coches familiares, sino también para coches de policía, furgonetas de correos, camiones de helados, camiones de bomberos… Fuera lo que fuera, ellos lo tenían, y estaban bien orgullosos de sus rarezas. Hay secciones de considerable tamaño sobre camiones pesados, autobuses, su división de coches de carretera de alto rendimiento Polestar y sus programas de carreras. Fue aquí donde pude conocer a un ícono de mi infancia, uno de los 850 vehículos que compitieron en el Campeonato Británico de Turismos de 1994. La amable mujer de recepción había pedido un autobús para cualquiera que quisiera regresar a la ciudad, así que me monté de muy buen humor al salir.

Cómo moverte en transporte público en Gotemburgo

A menos que te quedes muy cerca del centro, seguramente necesites tomar un tranvía o autobús en algún momento. La mejor manera de hacerlo es descargando la aplicación Västtrafik To Go app , que te dará todo lo que necesitas: rutas, conexiones, cambios de horario, todo. Y también puedes usarla para comprar billetes sencillos, de un día o pases más largos. Un viaje sencillo cuesta 35 coronas (aproximadamente 3 euros) y el billete dura una hora, independientemente de lo que dure tu viaje. Así que puedes usar el mismo billete otra vez si aún te queda tiempo.

Gotemburgo: presupuesto típico

Moneda local: Corona sueca; 1 euro = 12 coronas Café: 4 € Cerveza local de 500 ml: 8-10 € Almuerzo: 12 € Cena en un restaurante de precio medio: €30 - €45 por persona. Noche en un hostal: 30-60 € Noche en un hotel de 3 estrellas: 80-130 € con desayuno

PRESUPUESTO DIARIO (sin alojamiento): 90-120 €

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Me encantan lo que podrían llamarse «segundas ciudades»: Catania en Sicilia , Hamburgo en Alemania, Brno en la República Checa , Montreal en Canadá… Y Gotemburgo, que encaja perfectamente en esta categoría. Al igual que Catania y Hamburgo, también es un puerto, así que conserva ese ligero aire bohemio y su espíritu itinerante, al tiempo que tiene mucho encanto y es bonita y amable. Si estás buscando una escapada urbana ideal, pon Gotemburgo en tu lista de inmediato y consulta las ofertas de vuelos de Kiwi.com . Para seguir encontrando inspiración para tus viajes, visita Kiwi.com Stories .