Hackea la ciudad oculta: el poder de seducción de Lisboa

Hackea la ciudad oculta: el poder de seducción de Lisboa

Hacks de viaje


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¿Necesitas inspiración para descubrir la Lisboa menos convencional? No busques más: vamos a explorar la capital portuguesa con el cariño que se merece.

Lisboa, la capital más occidental de la Europa continental, es lo que podríamos describir como un lugar fácil y asequible. Los precios son muy manejables para esta zona de Europa, el clima es agradable, en unos pocos días consigues ver muchas cosas y los lisboetas son amables y amistosos. Con todo esto, no es ninguna sorpresa que atraiga a un buen número de turistas. Pero, como hacemos siempre que hackeamos nuestras ciudades ocultas, vamos a revelarte algunas de las cosas más especiales que puedes encontrar en Lisboa. ¡Vivamos el presente y pongámonos en marcha!

Admira obras maestras del arte urbano… desde el asiento de un Jeep

Street art in Lisbon — MollySVH, CC BY 2.0, via Wikimedia CommonsLa profusión de arte callejero es uno de los factores diferenciales de Lisboa — MollySVH, CC BY 2.0, por Wikimedia Commons

Lisboa tiene algunas de las mejores obras de arte callejero de Europa. Durante la Revolución de los Claveles de 1974, la ciudadanía recurrió a este medio de expresión desde el primer momento, y ahora la capital de Portugal es un enorme lienzo de impactantes obras visuales. Mires donde mires, verás grafitis realmente impresionantes que tanto el ayuntamiento como los residentes han acogido con el máximo orgullo.

La agencia Lisbon Street Art Tours ofrece recorridos a pie que te llevarán por las estampas callejeras más cautivadoras. Desde tan solo 15 €, puedes apuntarte a un itinerario muy completo que dura dos horas y media. Y, hablando de recorridos, una empresa con un nombre tan irónico como We Hate Tourism promete una visión de la Lisboa «auténtica» desde una camioneta, un Jeep descapotable o un monopatín, lo que más te guste.

La compañía empezó en el 2008 como un pequeño grupo de habitantes de la ciudad con ideas afines y conciencia ética que solo querían relacionarse con los visitantes y enseñarles algunas joyas ocultas. En los últimos años, han atraído la atención de los medios por su idiosincrasia a veces un tanto oscura y cáustica, y por sus formas excéntricas e innegablemente ingeniosas de invitar a la gente a vivir Lisboa como la gente local.

Playas de primera

Aerial view of the coastline in Costa da Caparica — ShutterstockLas mejores playas de Lisboa están en la zona de Costa da Caparica — Shutterstock

Los lisboetas te dirán que la zona del barrio céntrico de Cais do Sodré que da al río Tajo está abarrotada, sobrevalorada y tomada por los fiesteros, como ocurre en la famosa calle Rosa. Si este ambiente ya es lo tuyo, a por ello y a divertirse. Pero, si buscas una experiencia más relajante, por ejemplo en una playa, cruza el río hasta la localidad de Costa da Caparica.

La propia ciudad no es especialmente pintoresca, pero sus 15 playas de arena se extienden varios kilómetros, cada una con un ambiente distinto. Unas son muy familiares, otras son el destino favorito de los veinteañeros que salen de excursión por un día, y también hay algunas donde lo que se lleva es el nudismo, aunque técnicamente la desnudez en público es ilegal. Súbete al tren en miniatura que funciona de junio a octubre y déjate deslizar por las vías de esta costa tan carismática hasta encontrar el lugar perfecto para ti.

Esta parte de Lisboa también es muy popular entre los surfistas, ya que la fuerza de las olas cambia de una playa a otra y esa variedad las hace ideales para todos los niveles. Si te gusta la idea, no vengas sin tu tabla… o, bueno, también puedes alquilar una en las tiendas y escuelas de surf de la zona.

¡Sal y muévete!

Forest trail in Monsanto Forest Park — ShutterstockEl parque forestal de Monsanto está lleno de senderos sinuosos — Shutterstock

El suave clima subtropical de Lisboa tiene dos ventajas. Una: no hay ninguna gran ciudad de Europa que tenga unas noches de invierno tan agradables con una temperatura media de unos 9 °C (sin duda, un plus meteorológico). Y dos: tienes muchas oportunidades para disfrutar de actividades al aire libre durante todo el año.

Si el surf no es lo tuyo, puedes cambiarlo por una sesión de tenis o pádel. La página web AirCourts permite reservar pistas para varios deportes de raqueta a precios muy razonables y no solo en Lisboa, sino en todo Portugal. ¿Qué mejor manera de conocer un poco mejor a la gente con la que has coincidido en tu excursión con We Hate Tourism?

Otra opción es caminar o montar en bicicleta, aprovechando que el parque forestal de Monsanto está a tiro de piedra del centro de la ciudad. Conocido afectuosamente como el «pulmón verde» de Lisboa, esta frondosa extensión ofrece rutas de senderismo y cicloturismo, una zona de skate y, como colofón, unas vistas fantásticas.

Un parque que mira al mundo

The exterior of the Lisbon Ocenarium on a sunny day — ShutterstockEl Oceanario de Lisboa es el acuario cubierto más grande de Europa — Shutterstock

En Lisboa hay más cosas que tejados de terracota, tiendecitas semiocultas y funiculares desvencijados (y quizá algo cursis) que traquetean por cuestas de adoquines. El Parque das Nações (Parque de las Naciones), un terreno completamente renovado con motivo de la Expo ’98, es ahora un distrito comercial y residencial que ocupa 5 kilómetros a lo largo de la orilla noreste del río. Para llegar hasta allí, toma la línea roja del metro hasta la estación de Oriente. Al salir a la calle, verás rascacielos modernos, arquitectura vanguardista y jardines públicos muy bien cuidados: nada que ver con la Lisboa de las postales.

Uno de los atractivos más interesantes del Parque das Nações es el Oceanario de Lisboa, situado en pleno puerto deportivo. En este acuario cubierto, el más grande de su clase en Europa, puedes observar más de 400 especies marinas. Entre ellas está el pez luna, que rara vez se ve en los acuarios porque es muy difícil de cuidar. La entrada cuesta 19 € por adulto, lo cual es bastante barato si lo comparas con los precios de los acuarios de otras ciudades de Europa Occidental (Londres, va por ti).

Casino Lisboa at night — Husond, CC BY-SA 3.0 via Wikimedia CommonsEl Casino Lisboa es la construcción más llamativa del Parque das Nações — Husond, CC BY-SA 3.0, por Wikimedia Commons

Después de tu encuentro con la vida marina, puedes cenar en uno de los restaurantes de alta cocina que bordean el paseo fluvial, muchos de ellos chinos o japoneses. Otras atracciones de la zona son el mirador Vasco da Gama y el Casino Lisboa, inaugurado en el 2006. Este edificio maravillosamente hortera presenta un exterior completamente transparente que por la noche se ilumina con los colores del neón. Si te gustan los juegos de azar o el kitsch de mediados de los 2000, no te lo puedes perder.

Bares artísticos

Street in the Barrio Alto neighborhood — ShutterstockEl Bairro Alto — Shutterstock

Explorar una ciudad da mucha sed, pero elegir un buen lugar para beber algo puede ser una tarea abrumadora, especialmente en el centro urbano. Por suerte para ti, hemos destilado la miríada de bares de Lisboa en dos locales que nos parecen absolutamente recomendables por su inmersión en el ambiente creativo de la ciudad.

El Casa Independente se oculta tras una humilde puerta doble en el Largo do Intendente. Este reducto relajado, moderno y acogedor ocupa un apartamento antiguo que también funciona como librería y galería de arte. Lo mejor es venir en verano para tomarte un cóctel al sol en la terraza mientras charlas con gente interesante hasta el atardecer.

Igual que el Casa Independente, el Zé dos Bois es un bar-librería-galería de arte fuera del circuito más trillado. Ofrece una discreta huida del caos del Bairro Alto, y su programa de eventos está plagado de actuaciones de artistas visuales y músicos alternativos. En el Zé dos Bois ondea la bandera de la inclusión: aparte de su reconocido espíritu pro-LGBT, sus precios son tan populares como los 4 € que cuesta un gin-tonic.

Sabores de todos los rincones del mundo

Falafel with salad and salsa on a wrap — ShutterstockEl Tantura sirve irresistibles delicias de Oriente Medio — Shutterstock

Para tener solo medio millón de habitantes, Lisboa es una ciudad extremadamente cosmopolita desde el punto de vista gastronómico. Aparte de profundizar en la esencia de la cocina portuguesa, en sus calles no tendrás problemas para encontrar platos de todo el mundo, desde India hasta Indonesia, México o Mozambique. Aquí van un par de nuestros restaurantes favoritos.

El Tantura, ganador del premio Traveller’s Choice de Tripadvisor en el 2020, está a la vuelta de la esquina del Zé dos Bois. Prueba sus falafel, la shakshuka y otras especialidades de Oriente Medio en este coqueto restaurante con carta en portugués, inglés y hebreo. Aunque hay muchos platos de carne, es una muy buena opción para vegetarianos.

Y, si quieres darte un festín de comida italiana, en el barrio de Graça tienes L’Ape Boteco Italiano. Te prepararán un espléndido Aperol Spritz mientras esperas tus antipasti, arancini o focaccias recién horneadas en un salón decorado con plantas de interior y apliques de diseño exclusivo. ¡Es una apuesta segura!

Cacilhas

The view down the river from Cacilhas, facing westwards — ShutterstockLa vista río abajo en dirección oeste desde Cacilhas — Shutterstock

En el lado sur del Tajo, un poco alejado de todo, se encuentra el municipio de Cacilhas. La ventaja de su situación apartada es que se ha mantenido prácticamente al margen del turismo. Toma el ferri desde Cais do Sodré y pronto entenderás por qué vale la pena el viaje: las vistas son idílicas, y no hablemos de los suculentos mariscos y el estupendo vino que podrás probar a un precio mucho más bajo que en el centro de la ciudad.

Camina una media hora por la ribera y sube por la empinada ladera hasta la Casa da Cerca, un encantador museo muy tranquilo con una cafetería y un jardín botánico. La Casa da Cerca suele organizar exposiciones temporales atrevidas y nada convencionales, normalmente con el foco en artistas internacionales y estudiantes locales. Cuando salgas del museo, no te vayas sin contemplar la panorámica de Lisboa sobre el agua. Si estás de suerte, incluso puedes ver delfines retozando.

A poco más de un kilómetro tienes el monumento del Santuário de Cristo Rei, de entrada gratuita. La recompensa por llegar hasta aquí es la mejor vista posible del puente colgante 25 de Abril (uno de los más largos del mundo) con el telón de fondo de los diminutos tejados de terracota de Lisboa salpicando el horizonte.

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