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Hackea la ciudad oculta: Roma para todos los bolsillos
Hacks de viaje

Hackea la ciudad oculta: Roma para todos los bolsillos

Por David Szmidt
11 min de lectura
11 06 Sep 2022

Descubre cosas singulares que hacer, lugares poco habituales que visitar, perlas ocultas y cómo ver Roma como un auténtico romano con nuestra guía de lo menos concurrido

En nuestra guía más reciente de recorridos de bajo coste por diferentes ciudades, te traemos a Roma . Está claro que le sobra popularidad, pero tenemos algunas ideas sobre lo imprescindible, por dónde salir y cómo divertirse sin agujerear el bolsillo. ¡Hackea la ciudad oculta como uno de sus habitantes!

Presupuesto: aspectos básicos

Moneda local: euro Café: 1,45 € Cerveza local de 0,5 l: 5,00 € Almuerzo: 7 € Cena en un restaurante de gama media: 15-20 € Billete de transporte público de 24 horas: 7 € Hostal para una noche: 50 € Hotel de 3 estrellas para una noche: 70-80 € con desayuno incluido PRESUPUESTO DIARIO (sin alojamiento): 60-80 €

Zonas ocultas

Vale, los turistas se ven a leguas, pero, ¿por dónde salen los habitantes de Roma? Estos son los lugares que te interesan.

Quartiere Coppedè Rome’s Quartiere Coppedè — Shutterstock Esta es probablemente la zona de Roma más inusual en lo que a arquitectura se refiere — Shutterstock

Comenzaremos por el Quartiere Coppedè, al nordeste de la ciudad, en el distrito de Trieste. Es simplemente un lugar por el que pasear y que admirar, ya que no tiene restaurantes, bares ni otras distracciones. Construida por el arquitecto Gino Coppedè entre 1913 y 1927, la zona no es más que una extraña mezcla de estilos arquitectónicos y unas 40 estructuras que abarcan estilos desde la Grecia antigua hasta el barroco, del medieval al art nouveau y mucho más. Podrás contemplar la Fuente de las ranas, el Palacio de las arañas, las Casas de las hadas y otras extrañas estructuras cuyos nombres te darán una pista de las rarezas que te encontrarás.

Piccola Londra Ground view down a street in Piccola Londra — Shutterstock ¿Roma o Londres? — Shutterstock Otra zona inesperada es Piccola Londra, una calle en el barrio de Flaminio que (supuestamente) imita a las calles residenciales del centro de Londres . Verás suelo adoquinado, verjas de hierro forjado, farolas victorianas y hasta buzones de correos del Reino Unido en los postes de las entradas. No es una réplica exacta, pero es ciertamente asombrosa, y los tonos pastel de los edificios son preciosos.

Trastevere Vintage motorbike parked outside of a trattoria — Shutterstock Si buscas una bonita mezcla de la Italia de postal y un animado barrio hipster, ve a Trastevere — Shutterstock Si quieres disfrutar de unas excelentes vistas a la ciudad, ve a la parte occidental del río Tíber y a Trastevere. Esta zona, que solía ser de clase obrera, es ahora la mezcla perfecta de ambiente romano tradicional y bohemio animado, con los rasgos habituales de la afluencia de hipsters del siglo XXI: cervecerías , pequeñas cafeterías, galerías de artesanía, tiendas y pastelerías. Es un sitio excelente para comer y beber (como verás a continuación), el alojamiento no es tan caro como en el mismo centro y, cuando el resto de la ciudad duerme, aún hay marcha . Desde la colina del Janículo disfrutarás de vistas al norte a la Ciudad del Vaticano, al este a Trastevere y hasta el río y el centro de la ciudad.

Largo di Torre Argentina Sleeping cat at v=Largo di Torre Argentina — Shutterstock Echa un vistazo a la excavación de los gatos — Shutterstock En el centro encontraremos una última curiosidad en Largo di Torre Argentina, una gran plaza a un par de calles del Panteón. Por debajo del nivel de la calle verás las ruinas de cuatro templos y un teatro (sobre cuya escalinata fue asesinado Julio César en el año 44 a.C.). El emplazamiento se excavó en 1929 y los gatos se instalaron en él. Así es. Un montón de gatos callejeros decidieron que, si este lugar era bueno para César, también lo era para ellos. En una esquina de la plaza se creó un santuario para gatos y, a día de hoy, los gatos siguen viviendo en las ruinas. Para que no se moleste a los gatos y puedan jugar y merodear a su aire, no se puede acceder a las ruinas.

Qué comer y beber

Donde fueres, haz lo que vieres. Es decir, evita las zonas repletas de turistas (donde la comida es buena, pero los precios más elevados), y ve a lugares como Trastevere o Testaccio que, aunque concurridos, se parecen más a los sitios que frecuentan los romanos. Hemos seleccionado tres platos de comida callejera, tres platos tradicionales y tres postres para que los pruebes y saborees un pedacito de Roma.

Comida callejera Supplì — Shutterstock Supplì — Shutterstock Estamos en Italia , así que, toca pizza. No obstante, en Roma cuentan con un tipo de pizza específico que se hornea en grandes bandejas rectangulares, por lo que las porciones son cuadradas. Se denomina pizza al taglio y se inventó en Roma. Las variedades más básicas —y las más deliciosas para muchos— son la clásica Margherita, la pizza bianca (aceite de oliva, romero y ajo) y la pizza rossa, que solo lleva salsa de tomate. Luego, tenemos los supplì. Estas bolas de arroz con tomate rellenas de mozzarella se pasan por pan rallado y se fríen. Estas bolitas deliciosas se venden por toda la ciudad y no pueden ser más tradicionales. Como colofón a la comida callejera, ¿qué tal un bocadillo de porchetta? Carne de cerdo asada lentamente, jugosa, aderezada con sal y diversas hierbas, dentro de un gran bollo de pan crujiente. ¡Delicioso!

Opciones tradicionales Carciofi alla giudia — Shutterstock Carciofi alla giudia — Shutterstock Arrancaremos este apartado con algo que igual no te suena apetecible: callos. ¿No te importa masticar un estómago de vaca? Genial, porque está sorprendentemente rico. Esta carne se cuece a fuego lento en una deliciosa salsa de tomate, aderezada con menta para darle una chispa extra y cubierta con una generosa capa de pecorino: ofrece un sabor suave, delicado y delicioso. Si no estás por la labor, prueba cacio e pepe. Este plato también usa pecorino mezclado con pasta tonnarelli y aderezado con pimienta. Sencillo, romano y clásico. Otro plato conocido para terminar este apartado son las alcachofas, que se sirven de dos formas distintas. Las carciofi alla Romana se abren a la mitad, se rellenan con ajo, menta y perejil y se hacen al vapor con aceite de oliva, vino blanco y agua. Separa las hojas con suavidad y cómelas con las manos. La otra presentación, que verás en la histórica judería de Roma, son las carciofi alla giudia, que se aplastan, se fríen en aceite y resultan crujientes y suaves. ¡Prueba las dos!

Postres Maritozzo and iced coffee — Shutterstock Maritozzo — Shutterstock Si aún tienes sitio, píllate un maritozzo, un bollo dulce relleno de nata montada. A la crema se le puede dar sabor con piñones, pasas o cáscaras confitadas, pero la versión básica está riquísima. La crostata ricotta e visciole es otro producto de la tradición judía de Roma: es una especie de tarta de queso con cereza, con una chispa de limón. Por último, no puedes ir a Italia sin probar un gelato . Vale, no es necesariamente de Roma, pero un buen gelato es tan italiano como los demás dulces, así que… ¡dale!

Obras maestras del misterio

Roma está repleta de obras de arte que contemplar, como la Capilla Sixtina, la Pietà, la Fontana di Trevi y miles más, pero… ¿y las que pasan desapercibidas? Antes de hablar, echa un vistazo

La cerradura de los caballeros de Malta Keyhole view of St. Peter’s Basilica — Shutterstock Las vistas menos obvias de Roma — Shutterstock Sube al monte Aventino, una preciosa zona de mansiones y jardines , y dirígete al Giardino degli Aranci (el Jardín de los naranjos). La entrada es gratuita y encontrarás una gran puerta verde en la Piazza dei Cavalieri di Malta. Si miras por la cerradura, verás una avenida arbolada hasta la Basílica de San Pedro. Se conoce como la cerradura de los caballeros de Malta, y ofrece una de las vistas más inesperadas de la ciudad. La puerta y su cerradura se conocen cada vez más, así que es mejor ir por la mañana temprano y evitar las concurridas tardes. Aunque no llegues a las vistas ocultas, caminar entre los naranjos es delicioso.

La perspectiva de Borromini The Borromini Perspective — Shutterstock Esta divertida ilusión es obra del arquitecto Giovanni Borromini — Shutterstock Otra cosa asombrosa es la conocida como Perspectiva de Borromini. Otro lugar rodeado de naranjos, esta vez en el patio del Palazzo Spada, es una galería de ocho metros de largo dedicada al dios Marte. Lo curioso es que parece mucho más larga. El arquitecto, Giovanni Borromini, la diseñó con techo descendente, suelo ascendente y columnas cada vez más pequeñas a medida que se acercan a la estatua de Marte, situada al final de la galería, lo que da la ilusión de que está mucho más lejos de lo que está. Curioso, ¿no?

Centrale Montemartini

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Por último, para las obras de arte maravillosas en galerías y palacios de ornamentos acordes, hay una que combina lo antiguo con lo industrial de una forma increíble. El poco frecuentado barrio de Ostiense alberga el museo Centrale Montemartini . Es una antigua central eléctrica con toda la maquinaria industrial gigante que eso implica. Si ya de por sí es interesante, se le suman estatuas, mosaicos y esculturas de la Antigua Roma. Recorrer un complejo industrial y encontrarte con obras de arte de 2000 años de antigüedad es una experiencia poco habitual que solo podrás vivir aquí.

Excursiones de un día desde Roma

Quizá te apetezca salir de la ciudad durante un día y existen medios de transporte rápidos, prácticos y baratos a los siguientes lugares.

Ostia Antica Ruins of Ostia Antica — Shutterstock Si te van las ruinas antiguas, Ostia Antica te encantará — Shutterstock En tren, 1,50 € (gratis con travel pass) y 20 minutos desde la estación de Piramide Antes, la moderna ciudad de Ostia era el puerto de Roma, aunque ahora a está a unos 3 km del mar al haber descendido el nivel del mar. Sus ruinas bien conservadas (si es que eso no es un oxímoron) que hay cerca fueron en tiempos el hogar de unos 100 000 habitantes y la estructura de la ciudad aún se ve claramente. La vía principal cuenta con edificios con soportales a ambos lados que antes eran tiendas, tabernas y casas. También hay ruinas de un teatro, baños públicos , una basílica, una sinagoga y 18 templos diferentes. Puedes llegar en el tren que va de Piramide a Cristoforo Colombo. Bájate en Ostia Antica y llegarás en unos 10 minutos por un camino bien señalizado.

Orvieto Orvieto Underground — Shutterstock Descubre la ciudad (literalmente) oculta de Orvieto — Shutterstock En tren, 7-15 € (dependiendo de la conexión) y 1 hora y 20 minutos desde la estación de Tiburtina Si buscas una escapada diurna diferente, ve al encantador pueblo serrano umbro de Orvieto. Situado en lo alto de un acantilado rocoso, tiene unas vistas increíbles a la campiña circundante, pero sus verdaderos secretos se descubren recorriendo su laberinto de calles. El magnífico Duomo di Orvieto parece como si debiese estar en una ciudad en lugar de en un pequeño asentamiento regional. Pero ahí reside la belleza de Orvieto: en lo inesperado. Descubre el Orvieto subterráneo , una red de cuevas y túneles excavados en la roca bajo la ciudad. Siglos de excavación continua hace tres milenios han dado lugar a toda una ciudad bajo tierra, con más de 1200 cuevas y pasadizos que se utilizaban y se mejoraron desde la época etrusca hasta el periodo medieval y posteriores. La visita guiada (7 €) te mostrará su historia y dónde vivían sus gentes, hacían la molienda, comerciaban y sobrevivían en este mundo subterráneo.

Civita di Bagnoregio

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En autobús, 1 € desde Orvieto Scalo y 40 minutos más 30 minutos a pie Y, si vas a Orvieto, te recomendamos echar un vistazo a Civita di Bagnoregio. Es un poco engorroso llegar (en un serpenteante trayecto en autobús hasta la parada de Via Garibaldi en Bagnoregio más una caminata), pero el paisaje durante el trayecto vale la pena y, cuando llegues a Bagnoregio, la caminata colina arriba y por un puente peatonal hasta Civita resulta gratificante . El pueblo en sí provoca escalofríos. La colina sobre la que está construido se está erosionando lentamente, lo que deja a la ciudad aislada. El puente es el único medio de acceso y, para visitar el pueblo, hay que pagar una entrada (2-5 €, dependiendo de si quieres visitar el museo o una audioguía). En el pueblo viven (en el momento de redactar este texto) 12 personas y un montón de gatos y, dado el peligro de sus alrededores, le llaman «la ciudad que muere». Hay varias cafeterías que dan servicio a los turistas pero, en general, no es más que un lugar antiguo y precioso que se desvanece poco a poco.

¡Y así es cómo puedes hackear la ciudad oculta de Roma!

Después de todo, parece que Roma tiene algunas perlas ocultas… Tanto si buscas arte, como arquitectura, historia, comida o tan solo explorar y ver lo que hay, Kiwi.com te ayuda a hackear la ciudad oculta. ¿Quieres leer más artículos de viajes? No te pierdas Kiwi.com Stories .