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Hackea la ciudad oculta: Sídney no tiene por qué ser tu ruina
Hacks de viaje

Hackea la ciudad oculta: Sídney no tiene por qué ser tu ruina

Por David Szmidt
9 min de lectura
9 09 Jun 2022

Visita Sídney ajustando el presupuesto: qué hacer, qué ver, lugares ocultos, playas secretas, comida callejera, ideas para tomar algo y salir de fiesta, y lo mejor de sus alrededores

Sídney es una de las pocas ciudades a las que la palabra «icónica» se les puede aplicar con todas las letras. Pero también es enorme, expansiva , agitada y potencialmente bastante cara. No te preocupes: en Kiwi.com la hemos hackeado para traerte una guía de lo mejor para ver y hacer; dónde comer, tomar una copa y relajarte , y cómo encontrar la playa perfecta.

Todo por la foto

View of Sydney Harbour Bridge at night from Mrs Macquarie’s Chair — Shutterstock Vista de la Ópera y el puente de Sídney desde la «Silla de Mrs. Macquarie» — Shutterstock

En Sídney se cumple una verdad prácticamente universal: desde cualquier punto cercano al agua, probablemente verás la Ópera y el puente de la bahía de la ciudad. Estas dos constantes son tan emblemáticas (y no solo de Sídney, sino de Australia en general) que es casi imposible evitarlas. En todo caso, ¿por qué habría que hacerlo, con lo fabulosas que son? Aunque las hayas visto en imágenes un millón de veces, ahí las tendrás tan… tan… ¡en tus narices! Uno de los mejores lugares para la foto es la Silla de Mrs. Macquarie, un saliente esculpido en arenisca en el lado este (el de la Ópera) desde el que puedes abarcar el puente, la Ópera y la puesta de sol en una toma única de ensueño. En el mismo lado del agua, pero hacia el oeste, está la zona de Hickson Road Reserve: desde aquí tienes una espléndida vista de la Ópera y un curioso ángulo de la parte inferior del puente. Por su parte, Observatory Hill mira casi directamente a través del puente hacia el distrito de North Sydney. En este punto, la presencia en el encuadre del Wendy’s Secret Garden y el parque de atracciones ofrece excelentes posibilidades de composición con combinaciones de barcos , arquitectura, diversión y naturaleza. Above view of Sydney’s high-rise building, with Sydney Tower in the foreground — Shutterstock La Torre de Sídney es la segunda plataforma de observación más alta del hemisferio sur — Shutterstock Sídney es una ciudad muy plana, así que no es tan fácil encontrar algo que sobresalga verticalmente para orientarte. Hay algunos miradores, pero captar una panorámica de toda la ciudad no es viable de forma natural. Aun así, siempre puedes probar desde Manns Point para hacer una foto de todo el puerto (o de la mayor parte posible) con las relucientes torres del distrito financiero. También tienes buenas perspectivas desde Fairfax, en la zona de Manly y con la ciudad a lo lejos, y Berrys Bay, más al oeste. Si quieres subir a un punto elevado a toda costa, te queda la Torre de Sídney, la segunda plataforma de observación más alta del hemisferio sur. O, claro, puedes apuntarte a un BridgeClimb («escalada del puente») para contemplar la ciudad desde la mismísima corona del puente de la bahía. Sin embargo, este capricho no es lo que diríamos barato (248 AUD es el precio más bajo ahora mismo), así que quizá prefieras mantener los pies en la tierra después de todo…

Rumbo a los suburbios

Cuando hayas terminado de publicar tus panorámicas en las redes sociales, ¿qué mejor que aventurarte lejos del centro para penetrar en la Sídney del día a día?

Newtown y Surry Hills Two women with milkshakes, taking a selfie in Surry Hills — iStock Surry Hills es muy agradable para pasar una tarde relajada con un cóctel de ginebra o un inocente batido — iStock Al sur del puerto llegarás al peculiar barrio bohemio de Newtown. Aquí está la Universidad de Sídney con sus hermosos edificios neogóticos de piedra arenisca. También es el lugar ideal para curiosear en librerías y tiendas de discos de segunda mano o dejarte caer por cervecerías artesanales , hamburgueserías y lugares de comida callejera tailandesa , vietnamita y de muchos otros rincones de Asia. Desde la arteria central de King Street se ramifican unas diez calles o más de macizos edificios de ladrillo del siglo XIX repletos de tiendas de ropa vintage, boutiques de diseño , anticuarios y otras rarezas maravillosas como teatros comunitarios, restaurantes de comida de Nigeria o Sri Lanka y establecimientos que no venden nada más que plantas de interior. Si trotas un poquito hacia el noreste entrarás en el barrio de Surry Hills, lo bastante cercano a Newtown como para mantener un rollo parecido pero menos frenético y no tan hiperconscientemente moderno . Esto es territorio de galerías de arte y teatros, y aquí están también algunas de las mejores cafeterías y bares de Sídney. Aunque el ambiente es menos estudiantil (los garitos de batalla son reemplazados por selectos locales de «whiskey» y hasta una destilería de ginebra de primera clase), no deja de ser acogedor , animado y lleno de clientela local que se lo pasa en grande observando a la gente.

Alexandria y Rosebery Pond with artistic water feature in Sydney Park — Shutterstock Las 40 hectáreas del parque de Sídney son de lo más tranquilo de la ciudad — Shutterstock En dirección hacia el aeropuerto, las fábricas abandonadas de las antiguas zonas industriales vecinas de Alexandria y Rosebery se han reconvertido en un revoltijo de nuevas instalaciones, desde un centro recreativo (coches de choque, máquinas de videojuegos, bolera, etcétera) que por la noche se viste de coctelería, hasta un rocódromo cubierto o un recinto de lanzamiento de hachas. El encantador y super-Instagrameado Grounds of Alexandria es un increíble café-restaurante que tiene su propio huerto y una pequeña familia de animales de granja, y las 40 hectáreas salpicadas de jardines paisajísticos y humedales salvajes del parque de Sídney ofrecen una escapatoria al bullicio de la ciudad. Naturalmente, estos barrios son solo una pequeñísima parte de esta megaciudad en constante crecimiento, pero pueden resultar un fantástico punto de partida para empezar a conocer a sus habitantes y ver un poco más de lo que hace a Sídney tan especial. Y, dicho esto… ¿qué te parecería salir de la ciudad uno o dos días?

Parques nacionales y encuentros bestiales

Una razón de peso por la que mucha gente viene a Australia es su asombrosa fauna y flora y la variedad de escenarios y paisajes. Los núcleos urbanos dan paso a los suburbios, que dan paso a la sabana (el característico «bush» australiano), que da paso al interior profundo (el «outback»)… hasta que el proceso se invierte cientos de kilómetros más allá. Pero, ¿hay alguna manera de ver algo de naturaleza (y de los animales que la habitan) sin alejarse de Sídney?

Parque nacional Ku-ring-gai Chase Creek view in Ku-ring-gai Chase National Park — Shutterstock Este parque nacional está sembrado de rutas para caminar y montar en bicicleta junto al arroyo — Shutterstock La hay. Como primera propuesta, puedes visitar el parque nacional Ku-ring-gai Chase, que se despliega en casi 100 km cuadrados de belleza salvaje al norte de la ciudad. No es el terreno más exigente del país, pero sus rutas de senderismo y cicloturismo te darán una buena dosis de evasión rural. Puedes hacer montones de excursiones, desde paseos frente a la playa hasta subidas a la montaña en recorridos en bucle o travesías de un extremo a otro. Si vienes con pocas ganas de esfuerzo, tienes zonas de acampada y pícnic y lugares para pescar. Y, para conectar con la historia antigua de Australia y la cultura aborigen, el fascinante Sendero del Patrimonio Aborigen te llevará por pinturas y grabados rupestres de miles de años de antigüedad. La entrada al parque es gratuita durante todo el año, pero, si llegas a motor, tendrás que pagar 12 AUD al día para acceder con tu vehículo.

Parque zoológico Featherdale y parque Bungarribee Tourist woman with a kangaroo — Shutterstock Interactúa con algunos de los animales más famosos de Australia — Shutterstock Aunque te saldrá por un poquito más (bueno, ¡cualquier cosa que no sea gratis ya es más cara!), en el parque zoológico Featherdale podrás conocer muy de cerca a algunas de las criaturas más célebres de Australia: koalas, canguros, walabíes, equidnas e incluso cocodrilos (aunque el «muy de cerca» no es tan recomendable en este caso).  No lejos de allí, en el parque Bungarribee, se encuentra el Zoológico de Sídney, que se abre camino por los suburbios del oeste de la ciudad siguiendo el cauce del Eastern Creek (traducido literalmente, el «arroyo del… ¿este?»). El zoo, que queda en el extremo sur, es el hogar de tigres, pandas rojos, emúes y otras especies exóticas. Aquí, todo es respetuoso con el medio ambiente , hasta las propias edificaciones: gracias al uso de materiales de construcción sostenibles, al reciclaje de agua y a la independencia energética con tecnología solar, este zoológico no solo es un centro de referencia para la conservación animal, sino que promueve la concienciación a nivel tanto local como global.

Un día de playa

Y, ahora sí, llegó el momento: ¡a la playa ! Uno de los atractivos de Sídney es que está construida en una ensenada que serpentea en dirección oeste con muchas, muchas tangentes por el camino. Este entorno geográfico crea bahías, ríos y calas que son a) hermosas y b) amablemente sorprendentes. Pero, como es lógico, también guarda un enorme repertorio de playas que descubrir, muchas de ellas ocultas a simple vista. Bondi Beach, la más famosa, atrae a hordas de turistas con su arena blanca y olas rompientes. Otra playa casi tan popular es la de Manly, de aguas más tranquilas y adornada por un hermoso paseo arbolado. Puedes llegar a ella en un ferri que sale cada 30 minutos. Pero, si buscas algo verdaderamente especial, ahora viene lo bueno…

Lejos del mundanal ruido Collins Beach, sparse with people on a sunny day — iStock A la recóndita Collins Beach solo se puede llegar en barco o a pie — iStock Collins Beach se esconde al otro lado de la lengua de tierra de Manly. Es pequeña, está aislada, ofrece unas vistas espectaculares y, atención, tiene su propia cascada. Si desde aquí puedes ver el faro de Grotto Point, es posible que la vista también te llegue hasta Washaway Beach (algo así como «la playa que desaparece»). Para alcanzarla hay que caminar unos minutos entre la maleza junto al sendero del faro, pero ojo, que ese seductor nombre es literal: la playa solo existe durante la marea baja, así que tendrás que calcular bien y elegir el momento adecuado para acercarte. Milk Beach at sunset — Shutterstock Milk Beach a la puesta de sol — Shutterstock

En el barrio de moda de Vaucluse tienes Milk Beach, una zona de baño con vistas al puente y la Ópera. Otra alternativa es Nielsen Park, una coqueta curva de arena rodeada de rocas desde las que puedes lanzarte a unas aguas arrebatadoramente azules . Justo al sureste está Point Piper; con suerte, allí encontrarás la playa de Lady Martins. Está enmarcada por un grupo de casas de multimillonarios, así que prácticamente tendrás que abrirte paso entre los yates del puerto deportivo (tal como te lo digo) para acceder a ella. La playa es pública, pero, como es tan difícil de encontrar, normalmente solo la conoce la gente del lugar .

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Con esta interminable lista de playas a elegir, todas ellas a poca distancia de la ciudad, el hallazgo de una calita que te acoja cálidamente solo es cuestión de tiempo y exploración. Al fin y al cabo, eso es Sídney en conjunto: un lugar acogedor en el que ir a tu bola tan feliz. ¿Te ha gustado este artículo? En Kiwi.com Stories encontrarás más inspiración para viajar.