Si resulta que tu paga extraordinaria de Navidad ha sido más grande de lo que esperabas, ¿por qué no regalarte un pequeño capricho en forma de una semana explorando lagunas, glaciares, cascadas espectaculares y playas de arena negra? Te darás cuenta de que todos los sitios de interés que he mencionado son gratuitos, e Islandia tiene muchos. Si el dinero no es un problema, probablemente ya hayas estado. Pero si tienes el presupuesto ajustado, hay formas de limitar tus gastos sin menguar el placer del viaje. Porque Islandia realmente merece una visita. Tiene cinco parques nacionales que conforman casi el 20 % de la superficie protegida del país. Su belleza singular es verdaderamente asombrosa, la gente es cálida y amable, el aire y el agua son limpios y la comida, incluso la que te mantenga dentro de tu presupuesto, es excelente.
La mejor época para ir
Es una cuestión compleja. El mejor momento para visitar Islandia depende de lo que quieras ver y hacer, y la temporada de tu visita determinará cómo será tu experiencia. En resumen, si quieres el mejor clima para conducir en un coche de alquiler, ve en verano. Si quieres ver la aurora boreal, ve en invierno. Pero el verano tiene algunos inconvenientes. Habrá muchos turistas y los precios son más altos (desde mediados de junio hasta finales de agosto). El clima es templado y los días son muy, muy largos, con el sol poniéndose alrededor de medianoche y saliendo tres horas después (inserta un bostezo). Es una época perfecta para hacer un montón de visitas turísticas en un solo día y reducir el tiempo de tu estancia allí (de, por ejemplo, una semana a tres o cuatro días), para ahorrar dinero.
Una encantadora iglesia con tejado rojo se alza entre los icónicos lupinos púrpuras en flor de Islandia, con vistas serenas de la campiña en verano © Getty Images El verano también es la temporada perfecta para avistar frailecillos y ballenas, para lo que, por supuesto, hay tours disponibles. Y también es la estación en la que las carreteras no se congelan, ni se cubren de lodo, ni se cierran a causa del hielo. Llegar allí en invierno, cuando solo hay unas 5 horas y media de sol, no es realmente recomendable. Pero también es cuando puedes ver la aurora boreal e Islandia con nieve (es preciosa), además de tener la oportunidad de comprobar cómo celebran el fin de año de los islandeses. Y, por supuesto, habrá pocos turistas que se interpongan entre tu cámara y los paisajes alucinantes. Otra opción es la primavera, desde mediados de marzo hasta finales de mayo. Todavía hay muchas horas de luz para hacer todo el turismo que quieras, los restaurantes están abriendo sus puertas y los lugareños empiezan a salir de su hibernación. Además, las cascadas están verdaderamente preciosas con el deshielo. Así que dejo la decisión en tus manos. Por supuesto, después de visitar Islandia por primera vez, quizá quieras volver en otra época del año. Está permitido (y recomendado).
La mejor forma de llegar
Pero antes, una visita económica a un destino caro empieza con el viaje para llegar hasta allí. Afortunadamente, en este caso es bastante sencillo. La manera más barata de viajar a Islandia es hacerte a la idea de que será un vuelo con escala, lo que puede llegar a suponerte un ahorro de más del 50 % en un billete de ida y vuelta. Es verdad que tardarás más en llegar y en volver, pero aquí se trata de ahorrar dinero. Afortunadamente, hay un montón de vuelos desde cualquier punto de Europa a Reikiavik, la capital , así que tendrás muchas opciones.
Dónde alojarte
Como nos estamos centrando en mantenerte dentro de tu presupuesto, alquila una habitación en un hostal, una casa de huéspedes o un hotel sencillo donde quizás tengas que compartir el baño. Puede resultarte un pelín molesto, pero no tanto como pasar un día o dos menos en un lugar que te encanta, solo porque no quieres encontrar el pelo de desconocidos en el desagüe de la ducha. Hay suficientes lugares asequibles para que te quedes una semanita o incluso más. Asegúrate de reservar con meses de antelación. Te sugiero que crees un itinerario antes de viajar y busques (y reserves) tu alojamiento en hoteles económicos y en localidades de tu ruta que no sean muy turísticas. Si vas en primavera, antes de que lleguen las hordas de turistas, quizá encuentres hostales u hoteles económicos sobre la marcha. Otra opción que quizá también tengas en mente es alquilar una autocaravana, sobre todo si no vas en invierno, ya que hay muchos campings en Islandia y el precio de alquilar una caravana probablemente sea menor que lo que te cueste la combinación de hostales y alquiler de vehículo. Haz números, siempre vale la pena calcularlo todo antes de decidir. E investiga un poco, porque no todos los campings islandeses tienen ducha.
Qué ver y hacer gratis
No importa en qué época elijas visitar Islandia: nunca te decepcionará. En primavera todo brilla y florece, en un auténtico renacer de toda la isla. El verano es (relativamente) cálido y luminoso, casi durante las 24 horas. Hay festivales por todas partes, como el Festival Vikingo, y es el momento ideal para ver ballenas. En otoño la isla se llena de colores, el cielo es de un azul deslumbrante y los productos frescos del país llenan los mercados. También es el comienzo de la aurora boreal, que alcanza su punto culminante en invierno, oscuro y frío, con temperaturas diarias promedio de -5 a -2 °C. Es cuando el país se convierte en un verdadero paraíso invernal.
La Hringvegur
En Islandia, la Hringvegur (también conocida como «Þjóðvegur 1» en islandés o «Ring Road» en inglés) es una ruta circular de 1322 kilómetros que recorre toda Islandia y conecta sus principales zonas habitadas. Recorrer esta ruta es una forma cómoda de ver la increíble variedad del paisaje, aunque solo sea porque es una gran carretera amable para los pequeños neumáticos de tu coche de alquiler económico o caravana.
Vive la belleza de la Hringvegur islandesa en su paso por Stokksnes y las impresionantes cumbres de Vestrahorn © Getty Images . En resumen, es un viaje que te permitirá admirar las aguas termales e impresionantes cascadas en el norte y oeste del país; las costas, montañas y aldeas remotas en el este; y las playas de arena negra, cascadas, lagunas glaciares y cuevas de hielo en el sur.
Cascadas
Ya hemos comentado que la mejor época para admirar las cascadas es en primavera, cuando la nieve se derrite y las cataratas están más vivas. Skógafoss, en el sur del país, es una de las mayores cascadas de Islandia, con una caída de unos 60 metros y una anchura de 25 metros. Puedes caminar lo suficientemente cerca como para empaparte, así que usa ropa impermeable.
La poderosa cascada de Skógafoss cae en cascada a través del verdor islandés, una maravilla natural impresionante © Getty Images También hay una plataforma de observación sobre la cascada, a la que puedes llegar subiendo más de 500 escalones, dependiendo de dónde empieces. Merece la pena el esfuerzo por disfrutar de las increíbles vistas de las cataratas y el paisaje circundante. La cascada de Skógafoss está en el río Skógá, naturalmente, que tiene más de otras 30 cascadas a lo largo de su cauce. Ya que estás en el sur del país, también puedes echar un vistazo a las cataratas de Seljalandsfoss, que son simplemente impresionantes. Caen desde un alto acantilado en el que hay una amplia caverna accesible a través de un sendero, que (si no te importa mojarte) te permite ver la caída de agua muy de cerca: ¡en verano! Viajando en coche por la Hringvegur solo se tarda unas 2 horas en llegar a las cataratas desde Reikiavik.Otras cascadas dignas de mención son Gullfoss, Godafoss, Kirkjufellsfoss y Hraunfossar.
Lagunas Glaciares
Una laguna glaciar, que es lo que verás en Islandia, es un cuerpo de agua formado cuando un glaciar erosiona la tierra y luego se derrite, llenando la depresión que ha creado. La mejor época para visitarlas es de mayo a octubre, porque en otras épocas las inclemencias del tiempo pueden complicar el acceso.Sin embargo, la laguna glaciar más famosa de Islandia, el Jökulsárlón, es accesible durante todo el año debido a su proximidad a la Hringvegur. También está en el sur y a 5-6 horas en coche de la capital, así que quizá te interese pasar dos o tres días en la región. Puedes visitar sus cuevas de hielo azul y darte un paseo en barco para admirar los icebergs que la atraviesan y las focas que andan por ahí.
La aurora boreal proyecta un resplandor mágico sobre la laguna del glaciar Jökulsárlón, la mayor joya entre las maravillas heladas de Islandia © Getty Images La laguna glaciar Jökulsárlón es verdaderamente espectacular, pero también es una prueba más del crimen que se está perpetrando contra la naturaleza, ya que se ha formado como resultado del cambio climático, lo que provocó que el glaciar se derritiera y dejara atrás sus aguas. Pero no pienses en eso cuando estés allí. Y recuerda que a toda nube, por oscura que sea, le acompaña un rayo de luz. Otras lagunas glaciares son Heinabergslon, Breiðárlón y Hvítárvatn. Si visitas una o varias de estas lagunas, toma algunas precauciones de seguridad. En primer lugar, investiga sobre el sitio y comprueba el pronóstico del tiempo, incluso en verano, que es el mejor momento (con diferencia) para una visita. En invierno, las lagunas glaciares son propensas a brisas gélidas y vientos helados, así que asegúrate de que tú y los tuyos estéis vestidos para ello. Las playas de arena negra más conocidas de la isla son Reynisfjara y Diamond Beach, que es de donde provienen los icebergs de la laguna de Jökulsárlón. También hay una en la reserva natural de Hvalnes. De hecho, hay un montón de playas de arena negra en el sur.
La paleta de la naturaleza: donde las olas de color turquesa se encuentran con las icónicas playas de arena negra de Islandia © Getty Images Si vas a visitar Reynisfjara (no te lo puedes perder), ten en cuenta los posibles desprendimientos de rocas y la llegada de grandes olas repentinas, que se han llevado por delante a visitantes incautos en el pasado. Así que lee atentamente las señales de seguridad y sigue sus recomendaciones, manteniéndote lejos del océano para evitar que te pille una ola. El parque nacional Þingvellir
ha sido declarado patrimonio mundial de la humanidad por la Unesco porque allí verás las ruinas del primer asentamiento islandés. La primera asamblea o «thing» se estableció allí en 930 y siguió reuniéndose en el mismo lugar durante unos 800 años. Hay exposiciones interactivas, recorridos a pie y, si realmente quieres, incluso puedes hacer esnórquel o pescar.
Reikiavik
La capital será donde empieces y termines tu visita
, pero en este viaje no queremos pasar demasiado tiempo en la ciudad, porque todo lo que hagas o veas allí te costará dinero.
Reikiavik brilla bajo el crepúsculo invernal, enmarcada por las montañas nevadas de Islandia © Getty Images . Pero si tienes un par de horitas, ahí van tres lugares de la ciudad que querrás visitar: el Viajero del sol
es la escultura más famosa de la ciudad. Es una elegante versión modernista de un barco vikingo y la encontrarás en la costa de Reikiavik, con unas vistas increíbles del monte Esja al fondo.La elegante y moderna iglesia Hallgrimskirkja
es el edificio más emblemático de la capital. En el interior se exhibe arte y la entrada es gratuita.El centro de conciertos Harpa
es sencillamente precioso, si te gusta la arquitectura moderna (¡a mí sí!). Su diseño está inspirado en el paisaje volcánico islandés. ¡Flipa con esas ventanas!
. La sala de conciertos Harpa: una obra maestra de cristal y luz que refleja las vibrantes puestas de sol islandesas © Getty Images Si te queda suficiente dinero para alguna actividad de pago, te recomiendo un tour en barco por la laguna de Jökulsárlón
y una excursión a una cueva de hielo azul y a través del glaciar Vatnajökull en el sureste de Islandia. El glaciar se encuentra en el parque nacional del mismo nombre, ocupa un asombroso 13 % de la superficie total de Islandia y esconde auténticos volcanes. Ambas actividades son verdaderamente alucinantes, pero primero mira la previsión del tiempo. La visita de la cueva y el glaciar es moderadamente difícil, por lo que recibirás un casco, un arnés, un hacha de hielo y crampones para caminar sobre el hielo. Lleva botas de senderismo resistentes. Debes tenerlas a mano todos los días, porque nunca se sabe qué te apetecerá visitar y lo difícil que pueda ser la ruta.
Qué comer sin arruinarte
Los restaurantes son caros en Islandia, así que prepara tus propias comidas si tu alojamiento tiene cocina. Compara los precios de las tiendas antes de elegir una cadena en particular. Evita comprar comida en sitios muy turísticos o cerca de ellos (debería ser uno de tus mandamientos en cada viaje, porque ahí siempre te timan). Para comer, prueba los bocadillos que venden en gasolineras; algunas incluso sirven cenas calientes por poco dinero que no están tan mal. En Islandia las sopas están ricas y son relativamente baratas, especialmente cuando se ofrecen en un lugar de autoservicio. No te pierdas su sopa de cigalas: un auténtico manjar en Islandia. El alcohol es muy caro, así que llévate el tuyo o haz voto de sobriedad durante una semana. No te hará daño.
Degusta el auténtico sabor de Islandia en un delicioso plato de sopa de cigalas © Getty Images
Para terminar
No he hecho más que rascar la superficie de lo que puedes ver y hacer en Islandia. Tiene una población de unos 400 000 habitantes y es más pequeña que el estado estadounidense de Colorado. Calculo que probablemente ofrezca más belleza per cápita y por kilómetro cuadrado que casi cualquier otro país del mundo. Así que, aunque tengas que pagar un poco más por tanta belleza, eso no tiene precio, ¿verdad? En cualquier caso, te he intentado enseñar algunas formas de que tu visita sea asequible. Pero, por mucho que gastes, sé que sentirás que ha valido la pena.










