A menudo, van seguidos de otro tipo de turista, como los bros sin camiseta que presumen de abdominales y tatuajes tribales. De esos que van a fiestas en la playa hasta las mil y hacen ruido todo el tiempo. Este segundo tipo de turista a menudo acaba espantando a los nómadas digitales, que se marchan en busca de nuevos destinos en los que refugiarse a escribir código o diseñar su start-up de inodoros inteligentes.
Y así están las cosas. El mundo cambia sin cesar, pero la tecnología ha acelerado el ritmo al que se producen estos cambios. Sin embargo, la isla de Koh Lanta todavía no ha caído en garras de ninguno de estos tipos de turista, aunque quizás sea cuestión de tiempo. Es probable que dentro de nada los nómadas digitales de Koh Phangan se aburran de la música electrónica y las fiestas en la playa y se pongan a buscar un entorno más tranquilo desde el que amasar sus millones.

¡Baila bajo las estrellas! Un grupo de gente se reúne en Koh Lanta para una noche inolvidable de música, luces y diversión en la playa © Getty Images
Koh Lanta todavía es un sitio tranquilo. Sí, hay algunos nómadas digitales, pero en general parecen dispuestos a respetar el ambiente de relax que se respira en la isla. Además, por el momento hay pocos espacios de coworking. A diferencia de la mayoría de los destinos habituales entre nómadas digitales, Koh Lanta es popular entre familias por su tranquilidad, su belleza y su seguridad.
Esta última palabra, la seguridad, es importante porque la pandemia fue un mazazo para el turismo tailandés. Los turistas han empezado a volver poco a poco al país, pero, por lo que he oído, hay menos gente que antes del covid. Esto significa también que, desde el 1 de noviembre, ya no hay que presentar el certificado de vacunación ni hacerse pruebas de antígenos para entrar en el país.
¿Cuál es la mejor época para ir?
Tailandia tiene dos temporadas bajas: de marzo a julio, porque hace calor y hay muchísima humedad, y de julio a octubre, que es la temporada de monzones y, como te puedes imaginar, llueve mucho. Si no te importa el calor y la humedad (unos 30-34 °C de media), ve entre marzo y julio. Habrá menos turistas, así que los hoteles y la comida serán más baratos. Y, especialmente a partir de abril, puede que caiga algún chaparrón para templar las temperaturas.
Hay gente que prefiere ir durante la estación de los monzones, sobre todo estudiantes, pero suelen quedarse más tiempo y enfrentarse a contratiempos como carreteras cortadas, cancelaciones de excursiones y otras cosillas que pasan cuando cae un monzón.
Cómo llegar
La mejor manera de llegar a Koh Lanta desde Europa es volar a Krabi y luego tomar un autobús o un ferry, o bien un traslado privado o un minibús público. A la hora de elegir qué vuelo comprar, tendrás que elegir entre ahorrar tiempo o ahorrar dinero. Cuanto más gastes, más rápido llegarás.
Si tienes poco presupuesto, un vuelo barato podría suponer hasta 4 escalas y unas 24 horas de viaje (¡o hasta 51 horas en algunos casos!). Tu misión, si te atreves, es encontrar el mejor vuelo con solo una escala que no acabe con tu presupuesto de un plumazo. Mi sugerencia es volar desde Praga , donde sorprendentemente hay vuelos baratos de unas 14-16 horas a Krabi por la mitad de precio que desde otros destinos.
Claro que tendrás que encontrar una forma barata de llegar a Praga desde donde vivas, pero eso ya es cosa tuya. Aun así, la duración de vuelo y el precio reducido significan que Praga seguramente te merezca la pena. (Y, si todavía no has estado en Praga, aprovecha el viaje y descubre lo que te estás perdiendo).
Desde el aeropuerto de Krabi , la forma más fiable de llegar a Koh Lanta es reservar con antelación un traslado privado por carretera y en ferry, o reservar un taxi privado en el aeropuerto. También hay minibuses públicos con aire acondicionado que te llevarán desde el aeropuerto hasta Koh Lanta con hasta 14 personas más. Puedes reservar tu plaza en la zona de llegadas, pero recuerda que el último sale a las 16:00.

Viento en popa al paraíso: disfruta de un paisaje idílico mientras cruzas las aguas cristalinas hacia la isla de Koh Lanta © Getty Images
Otra opción es ir en autobús o taxi privado desde el aeropuerto de Krabi o el Krabi Klong Jilad Pier, donde se toma el ferry a Koh Lanta. Cuando tengas los billetes de avión, consulta los horarios del ferry desde el aeropuerto de Krabi hasta Koh Lanta y resérvalos online. Antes de ir, investiga un poco para averiguar cuál es la mejor combinación al mejor precio.
Antes había un traslado exprés en lancha desde el aeropuerto de Krabi hasta Koh Lanta que solo tardaba una hora y media, pero cerró debido a la pandemia. Puedes comprobar en internet si lo han reanudado y si se han levantado el resto de restricciones relacionadas con el covid. En ese caso, un traslado directo puede ahorrarte unas cuantas horas.
Dónde alojarte
Primero, una clase de geografía. Oficialmente, la isla se llama Koh Lanta Yai, que significa «gran Koh Lanta» (también hay Koh Lanta Noi, que es la «pequeña Koh Lanta»). Es la isla más grande de las cuarenta y pico que conforman el archipiélago de Koh Lanta. Si quieres unas vacaciones realmente tranquilas, te recomiendo que vayas al sur de la isla. En el norte hay más turistas, más restaurantes y más bares, mientras que en el sur se respira calma y sosiego. El sur también es más bonito, tiene las mejores playas y el pueblo más interesante de la isla, el casco antiguo de Lanta.
Hay muchos hoteles y complejos a buen precio en la isla, e incluso podrás regatear un poco para conseguir una buena oferta si vas en temporada baja. Eso hice yo y conseguí un buen precio por una cabaña en un resort bastante lujoso.
Cómo moverse por la isla
En Koh Lanta no hay transporte público, solo tuk-tuks, que son motos con una zona de asientos cubierta. Si los usas con frecuencia, te puedes dejar bastante dinero en ellos. La mejor forma de viajar es alquilar una moto o una scooter. Las carreteras son bastante buenas, aunque recuerda que es un lugar donde llueve sin parar unos cuatro meses al año, así que ten cuidado con los baches, sobre todo cerca de la costa. Y recuerda llevar casco, no solo por seguridad, sino para evitar que te pegue mucho el sol.

Explora Koh Lanta como la gente local: alquilar una moto te ofrece la libertad que necesitas para descubrir joyas ocultas por la isla © Getty Images
También puedes alojarte en un lugar que esté cerca de la playa para poder ir caminando y reservar un tuk-tuk cuando quieras ir a un sitio en particular o salir por la noche. Y otra opción es alquilar un coche, aunque tendrás que reservarlo con antelación.
Qué hacer allí
Empieza descansando un rato: imagino que ese viaje te habrá pasado factura.
Da un paseo: si ya has reposado, empieza la aventura caminando un poco. Si estás cerca de la playa, date un chapuzón. Averigua en tu hostal o resort dónde alquilar una moto y pregunta a otros huéspedes adónde han ido y qué merece la pena visitar. Es el primer día de vacaciones, así que no hay prisa: ¡tómatelo con calma!
Si estás en el sur y te interesa la vida submarina, no puedes perderte el parque nacional Mu Ko Lanta . Está compuesto de 16 islas y unos 20 km² de selva, y también hay islas cubiertas de manglares.

La naturaleza en su máxima expresión: los senderos, acantilados y playas del parque nacional Mu Ko Lanta lo convierten en un destino imprescindible para los amantes del medio natural © Getty Images
Los grandes atractivos del parque son sus playas de arena blanca, sus senderos, los arrecifes de coral con increíbles grutas y las cuevas a nivel del mar que se pueden explorar en kayak.
Si te gusta el esnórquel o el submarinismo, las islas más pequeñas del parque son ideales para adentrarte en la vida marina y los arrecifes de coral. También puedes reservar tiendas de campaña para acampar en el parque, si te van esas cosas. A mí no, la verdad.
Playas, playas y más playas
Para qué engañarse: has venido a Koh Lanta por las playas y, como ya he dicho, las mejores y más bonitas están en el sur. La menos frecuentada es Nui Bay, que no tiene aparcamiento, así que tendrás que ir en moto o tuk-tuk. Puede ser la playa perfecta para nadar, especialmente en temporada baja. Y, además, de camino a la arena puedes encontrarte algún mono que otro.
Son una monada (claro), ¡pero no los molestes! Están en su casa y, si se enfadan o se asustan, podrían morderte y tendrías que someterte a un tratamiento antirrabia (obligatorio y muy caro, por cierto). No intentes acariciarlos ni les des comida. Es posible que traten de robarte los alimentos que lleves encima, así que mantén la comida en su envoltorio y bien escondida. Otra opción (para humanos, no para monos) es ir a un pequeño restaurante que hay en la playa a picar algo.

¡Un monete! Los simios de Koh Lanta son simpáticos, pero es mejor admirar su belleza en la distancia © Getty Images
Kantiang Bay, también conocida como playa de Bakantiang, ha sido elegida varias veces como la playa más hermosa de Tailandia. Es bastante larga, así que puedes disfrutar del espacio bastante a tu bola, lejos del resto de la gente. Es mucho menos concurrida y ruidosa que las playas más populares que hay al norte de la isla, pero aun así tiene todo lo que necesitas cerca, como cajeros automáticos, motos de alquiler, restaurantes y bares.
Y, si quieres un poco de vida nocturna, hay bares decentes en la playa y en el pueblo. Y el Why Not Bar**,** justo en la playa, tiene música en directo y un espectáculo de fuego.
Por último, más al sur encontrarás Bamboo Beach, una playa de arena blanca rodeada de selva verde. Es la última playa antes de llegar al parque nacional Mu Lanta (aunque Maiphai Bay también sea conocida como Last Beach o «la última playa»). Sin embargo, la última playa se encuentra dentro del parque nacional, de modo que Bamboo Beach es la última playa… gratuita. Por si había dudas.

Relájate en la tranquila Bamboo Beach, una playa de arena suave y poco oleaje que bañan la estampa tropical perfecta © Getty Images
Bamboo Beach es un lugar tranquilo y precioso donde disfrutar de un rato de relax y un chapuzón. El mejor momento para ir es a primera o última hora del día porque casi no hay nadie. También es una de las pocas playas donde puedes hacer esnórquel durante la estación seca, pero no te olvides de traer unos escarpines para caminar por las rocas.
Aventura y cultura más allá de las playas
La cueva Khao Mai Kaew se encuentra en el centro de la isla, un poco más al norte del casco histórico. La forma más fácil de llegar es en moto o coche. Solo tienes que salirte de la carretera asfaltada que se dirige al Lanta Elephant Sanctuary y entrar un poco en la jungla.
Antes de entrar en el sendero que conduce a la cueva, hay una caseta de información donde tendrás que pagar la entrada y esperar a tu guía. Y sí, el guía es necesario porque la cueva es una movida. El propio sendero que lleva a la cueva ya es bastante accidentado y resbaladizo de por sí, y tiene cuerdas para agarrarse y escaleras por las que tendrás que trepar. Llegar a la cueva te llevará unos 30 minutos.

Aventúrate a descubrir la cueva de Khao Main Daew, una maravilla de la naturaleza con serpenteantes galerías y unas formaciones rocosas fascinantes © Getty Images
Entrar también es una aventura: hay un montón de cuerdas por las que tendrás que trepar y galerías estrechas que atravesar. De hecho, la entrada en sí es bastante estrecha. Pero, si te atreves, merece la pena la visita. Hay murciélagos, estalactitas y ranas extrañísimas. Además, es oscura, resbaladiza y fangosa, así que lleva ropa adecuada y calzado resistente. Una cosilla importante: la cueva seguramente sea demasiado compleja para niños de 6 años o menos. Además, no vayas en la estación de los monzones, por motivos evidentes.
El Lanta Elephant Sanctuary está en la misma zona que las cuevas, en el centro de la isla, y fue uno de los lugares que más me gustaron del viaje. Puedes comprar varios paquetes (todos por una buena causa), aunque todos incluyen dar comida a los elefantes y bañarte con ellos. Y los elefantes molan muchísimo.

¡A darse un chapuzón! Dos elefantes disfrutan de un refrescante baño en el Lanta Elephant Sanctuary, un refugio para elefantes que, por diversos motivos, no han podido vivir en libertad © Getty Images
La cascada de Khlong Chak no es espectacular, pero sí un lugar tranquilo y agradable, y hay una cueva cerca. El camino no es especialmente estresante, pero está lleno de barro y hay que cruzar un río. Vamos, que es una buena manera de pasar un par de horas agradables, si te gusta caminar y estar en la selva.
Sin duda, recomiendo una visita a la Sea Gypsy House , que se encuentra en la costa sureste, cerca de un poblado de aborígenes conocidos como los «Sea Gypsy» (o Chao Ley). Se trata de un pueblo nómada de origen indomalasio que ha vivido en Koh Lanta más de 500 años y viven en barcos.
Hoy en día, como a todas las culturas antiguas y únicas, les está costando preservar sus tradiciones en un mundo cada vez más globalizado. El museo sirve como espacio de información y aprendizaje para la gente que visita la zona, y también para que los Sea Gypsy elaboren sus joyas e instrumentos tradicionales.
Koh Lanta Noi (al contrario que Koh Lanta Yai, donde te alojas) es la más pequeña de las dos islas principales y está empezando a desarrollar lentamente algo de infraestructura turística. La razón para visitarla es que todavía te permite conocer el estilo de vida autóctono y las casas tradicionales. Hay un puente que conecta Lanta Noi con Lanta Yai, así que solo tienes que elegir cómo quieres ir.

Descubre el lado más tranquilo de la vida isleña en Koh Lanta Noi, con sus carreteras tranquilas y un paisaje impresionante © Getty Images
Por último, en la isla puedes contratar una excursión en barco a las islas cercanas, como Koh Rok y Koh Haa. Koh Rok Nai y Koh Rok Noi son islas pequeñas, escarpadas y en su mayoría vírgenes a unos 30 km al sur de Koh Lanta. Tienen maravillosos arrecifes de coral, hermosas playas de arena blanca y un restaurante. Y nada más. Bueno, y es un buen sitio para practicar esnórquel. Hay muchas excursiones más que se pueden contratar allí mismo o a través de internet.
Y también puedes no hacer nada, salvo remolonear en la playa leyendo un libro encima de la toalla mientras bebes algo fresquito. No hacer nada durante unas semanas se ha convertido en una actividad inusual en nuestro mundo hipertecnológico.
No es exactamente el paraíso pero….
Por lo que sé, paraísos ya no quedan en ningún sitio. O, al menos, no paraísos que ofrezcan alojamientos cómodos y medios de transporte baratos. Pero Koh Lanta , una isla de acceso relativamente fácil y con alojamientos agradables, sí es bastante paradisíaca. Podrías pasar cuatro o cinco días en la isla y luego viajar a otros destinos de Tailandia … O venir para quedarte dos, tres o incluso cuatro semanas (muy recomendable) y volver a casa completamente zen y con la piel bronceada. En el mundo en el que vivimos, quizás no hacer nada sea el verdadero lujo.










