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Kreuzberg 36: el barrio más alternativo de Berlín
Inspiración

Kreuzberg 36: el barrio más alternativo de Berlín

Por Siegfried Mortkowitz
13 min de lectura
13 19 OCT. 2024

Olvídate de Londres y París: la capital europea más alternativa de Europa hoy en día es Berlín. ¡Y también es de las más baratas! Berlín es uno de esos sitios donde un poco de dinero te da para mucho, así que me …

En Berlín hay varios distritos interesantes, pero el más fascinante y divertido para mí es Kreuzberg 36… ¡y no solo porque viví allí hace un tiempo! (También está Kreuzberg 61, que no mola tanto. Y no, en ese no viví). Incluso durante los oscuros y polvorientos días posteriores a la caída del Muro, en Kreuzberg seguían abiertos los bares más modernos, que seguían llenos de la gente más alternativa y diferente. Algunos de estos locales eran casi agujeros en la pared con muebles minimalistas y discos de Kraftwerk, Popol Vuh, Bowie y Ice-T de fondo (eso cuando había altavoces, claro). 

Un lado diferente de Berlín

Para entender por qué Kreuzberg se convirtió en un lugar tan particular, conviene dar un repaso a la historia de la ciudad. De hecho, esto también explica cómo Daniela Klette, una de las pocas integrantes que quedan vivas de la Fracción del Ejército Rojo (un grupo terrorista alemán conocido como la banda de Baader-Meinhof), logró pasar desapercibida en Kreuzberg durante veinte años hasta su detención a principios de este año.  Cuando Alemania y Berlín se dividieron en Este y Oeste, la ciudad se convirtió en una isla democrática en un mar de tiranía comunista. Berlín Occidental quedó sumida en un limbo administrativo, ya que no se consideraba parte de la República Federal de Alemania. Esto significaba que el ejército alemán no podía reclutar a los ciudadanos de Berlín Occidental . El histórico Muro de Berlín que dividía la ciudad en la zona Oriental y la Occidental, hoy en día un vestigio de una ciudad dividida El Muro de Berlín dividía el país en la zona Oriental y Occidental, y hoy es un poderoso recordatorio de la historia © Getty Images Algunos jóvenes se mudaban a Berlín nada más acabar el instituto y nunca llegaron a servir en las fuerzas armadas. De hecho, se calcula que unos 50 000 ciudadanos de la Alemania del Oeste se libraron del servicio militar obligatorio de esta manera. Muchos de ellos se instalaron en Kreuzberg 36 porque los alquileres eran baratos y había muchos edificios abandonados, ideales para ocuparlos ilegalmente. Estos jóvenes contribuyeron a crear una cultura antisistema que en ocasiones adquiría matices violentos (como los disturbios del 1 de mayo de 1987, inspirados en un boicot al censo), y también dieron forma al barrio más diverso y tolerante de la ciudad.

Una explosión de creatividad

Los alquileres baratos también atrajeron a artistas, músicos y otros espíritus creativos, así que en el barrio siempre hay arte de vanguardia y música nueva que descubrir.  Ese movimiento demográfico continuó después de la caída del Muro y se enriqueció con la llegada de inmigrantes, la mayoría de ellos turcos, también atraídos por el bajo coste de vida. Esto ha supuesto que Kreuzberg 36 tenga hoy una de las poblaciones más jóvenes de todos los distritos de Berlín, y alrededor del 30 % de sus habitantes proceden de otros países. Imagen de una animada calle del barrio de Kreuzberg en Berlín Explora el fascinante barrio de Kreuzberg, donde el arte y la cultura florecen por todas las esquinas © Getty Images Todos estos ingredientes transformaron el barrio en un distrito diverso, creativo e increíblemente dinámico donde están presentes todos los aspectos y subculturas de la sociedad contemporánea. Por ejemplo, Kreuzberg ha sido durante mucho tiempo el hogar del movimiento punk-rock de Berlín, así como de otras subculturas alternativas. 

Atracciones culturales

No te puedes perder el clásico SO36 club , fundado en los años setenta, donde en su día daban conciertos algunos pioneros del rock como Iggy Pop y David Bowie. El local ha seguido a la vanguardia de los tiempo y aún hoy es el escenario de espectáculos en directo y eventos de lo más variopintos, como una disco sobre patines o una fiesta de karaoke grupal con temática queer. En Kreuzberg también se llevan mucho el hip hop, el rap y el breakdance, y es el epicentro del colectivo LGBTQ de Berlín. Si te interesa el tema, acércate al Schwules Museum (el Museo Queer), cuya misión es registrar y preservar la historia, el arte y la cultura queer.

Problemas y cambios

Kreuzberg 36 también es conocido por el bajo nivel educativo de una parte de su población y, por tanto, por tener una tasa elevada de desempleo. Por desgracia, el consumo de drogas también está bastante generalizado. (El parque Görlitzer, un lugar agradable en esencia, se ha convertido en una zona de compraventa de drogas, de modo que conviene evitarlo por todos los medios, especialmente por la noche). En 2001, una reforma administrativa de carácter municipal unió Kreuzberg con el distrito vecino de Friedrichshain, dando lugar al distrito de… (Espera, que tomo aire…) Friedrichshain-Kreuzberg. Fue una decisión desconcertante, ya que ambas zonas están conectadas tan solo por un puente, el OberbaumbrückeEl precioso puente Oberbaumbrücke conecta los animados distritos de Friedrichshain y Kreuzberg El precioso puente Oberbaumbrücke conecta los animados distritos de Friedrichshain y Kreuzberg © Getty Images Dado que estos dos barrios estaban en lados opuestos de la división Este/Oeste, seguramente la decisión se tomó como símbolo de una unión que, por desgracia, hoy es todavía más conceptual que real. Durante años tras la caída del Muro, pocos berlineses de la zona Occidental iban a la Oriental (y viceversa). Por eso la gente local asegura que «el Muro sigue en pie, al menos en la cabeza de la gente». Eso sí, el puente es muy bonito y merece la pena ir a verlo.

¿Para qué caminar, pudiendo pedalear?

Berlín no es la ciudad más grande del mundo en términos de superficie, pues tan solo tiene 891 kilómetros cuadrados, al menos si la comparamos con los 1572 kilómetros cuadrados de Londres. Pero aun así parece enorme. Es una ciudad muy dispersa, así que puede llevarte un buen rato atravesarla, incluso con el U-Bahn y el S-Bahn.  Por eso, en esta ocasión no te recomiendo que vayas a todas partes caminando, como hago otras veces. Lo mejor es que te acerques en bici a la zona que quieras, y allí te desplaces a pie. Como la mayoría de las ciudades alemanas, Berlín tiene una excelente infraestructura para ciclistas, aislada del tráfico y con semáforos en la mayoría de los cruces.  Familias en bicicleta en Berlín Experimenta Berlín como la gente local: descubriendo sus rincones en bicicleta © Pexels Berlín también es una ciudad bastante llana, así que moverte en bici no supondrá un esfuerzo sobrehumano. Hay varias empresas conocidas de alquiler de bicicletas y la mayoría te ofrecen la primera media hora gratis (si no, pregunta en otra tienda). Esto significa que, en teoría, puedes ir de un lugar a otro sin pagar ni un euro durante toda tu estancia.

Comida callejera

Una gran ventaja de tener una gran población inmigrante es la diversidad que aporta a la oferta gastronómica. Pero si buscas un restaurante en el que sentarte a comer algo, mejor déjaselo a los alemanes. Por supuesto que puedes encontrar comida callejera en la calle, especialmente en los numerosos mercados de la ciudad.  En Kreuzberg, la mayor variedad de puestos se encuentra en Markthalle Neun . El lugar se ha convertido en una institución gastronómica con puestos que ofrecen desde platos de pasta hasta albóndigas de queso y espinacas o cerveza casera. Puedes sentarte a comer allí o recogerlos para llevar.  Markthalle Neun, Market Hall Nine. Es un mercado histórico con comida callejera en el distrito de Kreuzberg. Sumérgete en las delicias culinarias de Markthalle Neun, donde abundan la comida gourmet y los proveedores locales © Getty Images Sin embargo, precisamente porque es una institución en la ciudad, los precios son bastante altos para tratarse de comida callejera; por ejemplo, la pasta cuesta entre 8 y 12 euros. Los jueves es el día de la comida callejera y puedes probar sabores de todos los rincones del mundo. Merece la pena ir, aunque sea una vez, para probar un fufu nigeriano o el mac and cheese bávaro. Y no te pierdas Mustafa’s Gemüse Kebap, un minúsculo local donde sirven una versión extraordinaria del clásico por excelencia de la comida callejera berlinesa: el Döner Kebab. Está en Mehringdamm 32, que en realidad forma parte del distrito Kreuzberg 61, pero te aseguro que merece la pena el trayecto y también la larguísima cola.   Tampoco puedes irte de Berlín sin probar uno de los cinco Wrapublics que hay en la ciudad, ¡y uno está en Kreuzberg! Su especialidad con los wraps (blanditos o crujientes) rellenos de un montón de cosas por unos 5 o 10 euros. Sin embargo, si te gusta comer, lo mejor es que curiosees por varios mercados y pruebes la comida callejera de verdad: esa que se come en la calle**.** Los reyes indiscutibles son el Döner Kebab, que en realidad nació en Berlín a manos de un inmigrante turco; la Currywurst, una salchicha con ketchup de curry, y la Bratwurst, una salchicha frita o hecha a la parrilla.  Un delicioso Döner Kebab con varias capas de carne, verduras frescas y salsa envueltas en un pan plano Saborea los grandes clásicos de la comida callejera de Berlín, como un sabroso Döner Kebab © Getty Images Si buscas la mejor Currywurst de Kreuzberg, prueba en Ketels Curry en Kottbusser Damm 1. Lo habitual es comprar la comida para llevar, pero a veces ponen un par de mesitas en la acera.

Qué ver en Kreuzberg

Visitas imprescindibles: La East Side Gallery es un gran trozo de Muro que sigue en pie y sobre el que algunos artistas increíbles han dejado su huella. Su presencia imperturbable a lo largo de las décadas junto al río Spree se ha convertido en un símbolo del poder del arte sobre la tiranía. Los dictadores vienen y van, pero el arte perdura. Mural de una imagen de un beso entre los líderes comunistas Leonid Brezhnev y Erich Honeckeron, pintado sobre el Muro de Berlín en la East Side Gallery, distrito de Friedrichshain, Berlín (Alemania) El arte y el amor se unen en este mural icónico de la East Side Gallery, un símbolo de esperanza y unidad © Getty Images Boxhagenerplatz se encuentra en Friedrichshain, la mitad menos conocida de Kreuzberg, y tiene un mercado de abastos los sábados, un mercadillo de segunda mano los domingos y una cafetería con un nombre simpaticón: Mokofuk. Oranienstrasse es la calle principal de Kreuzberg y está llena de cafés y pequeñas tiendas, así como restaurantes que sirven una variedad de platos internacionales a buen precio. También es una buena zona para salir a tomar algo por la tarde-noche ya que hay un montón de pubs, así como algunas de las discotecas más famosas de Berlín, como Ritter Butzke (en Moritzplatz) y Farbfernseher (cerca de la estación de Görlitzer). Como no podía ser de otro modo, hay obras de arte urbano por todas las esquinas. No te pierdas «Butterfly», de Michelle Tambolini, en Krossener Strasse 36; el mural anónimo de Kreutzigerstraße 19, y «There’s no Such Thing as Bad Publicity» de Mateo Lepeintre (conocido también como MTO) en Warschauer Str. 58. ¡Y eso son solo algunas sugerencias! Hay muchísimo más que ver mientras caminas por este distrito y cualquier rincón puede esconder un pedacito de historia fascinante. Uno de los más conocidos es el punto de control fronterizo Charlie, pero ya no es lo que era: desde que lo reformaron, apenas se reconoce la estructura original. El punto de control fronterizo Charlie conectaba Berlín Occidental y Berlín Oriental; la estructura actual incluye algunos carteles de la época y una réplica de la caseta de control El punto de control fronterizo Charlie es un vestigio de la historia de Alemania, pues conectaba Berlín Occidental y Berlín Oriental © Getty Images Si digo que ya no es lo que era, es porque yo lo conocí cuando todavía estaba en funcionamiento. Crucé a Berlín Oriental a través del paso fronterizo Charlie tres meses antes de la caída del Muro. Mientras hacía cola para que revisaran mi pasaporte, un policía de Alemania del Este me sacó de la fila porque me oyó hablar inglés. Me metió en un cuartucho y me pidió que vaciara mis bolsillos. De repente me di cuenta de que podría desaparecer para siempre sin dejar rastro en aquel instante.  La cosa se puso seria cuando registró mi cartera y encontró dinero en cuatro divisas diferentes: la alemana, claro, pero también dólares estadounidenses, pesos mexicanos y quetzales guatemaltecos, unos recuerdos que me había traído de un viaje reciente por América. Sin embargo, cuando se me cayeron unas monedas al suelo y el hombre se apresuró a recogerlas poniéndose a cuatro patas, me di cuenta de que todo aquello era una farsa.  

Qué ver en el Gran Berlín

No me gusta mucho la arquitectura pomposa o patriótica porque su función principal es demostrar poder. Por eso solo vi el Reichstag y la puerta de Brandeburgo cuando pasé por casualidad mientras me dirigía a otro lugar. Pero, si es algo que te interesa, no dejes de visitarlos. Berlín es una ciudad con una historia larga y complicada , y también bastante trágica, así que está llena de lugares históricos que merece la pena visitar. Topografía del Terror es un museo y homenaje construido en el lugar donde se encontraba la sede de la Gestapo. Tal fue la amnesia colectiva de los alemanes después del Holocausto que «no descubrieron» el sitio hasta mediados de la década de 1960, aunque todo el mundo sabía que estaba allí, claro.  El Muro se extendía a un lado de la calle y todavía sigue allí. El memorial del Holocausto, el Monumento a los judíos de Europa asesinados , está ubicado cerca de la puerta de Brandeburgo. Es sombrío y bastante conmovedor.  El Monumento a los judíos de Europa asesinados está formado por varias planchas de hormigón de diversas alturas y rinde homenaje a las víctimas del Holocausto El Monumento a los judíos de Europa asesinados rinde homenaje a las vidas sesgadas durante el Holocausto e invita a la reflexión y el recuerdo © Getty Images Hace unos años se abrió al público uno de los túneles que los alemanes del Este usaban para escapar a la zona Occidental_._ Se trata de un tramo de unos 100 metros ubicado junto al Memorial del Muro de Berlín, que se encuentra a ambos lados de Bernauer Strasse_._ 

Dónde pasarlo bien en Berlín

Berlín es, por encima de todo, un lugar donde pasárselo bien. Para empezar, hay un montón de bares y discotecas, museos y parques. Mantén los ojos bien abiertos mientras caminas o pedaleas por la ciudad: ¡hay un montón de rincones interesantísimos! Lo que sí merece una mención especial es Yaam (Young and African Arts Market), donde se celebran torneos de baloncesto, conciertos de reggae y cenas africanas. Es un ambiente fantástico para conocer gente y también para pasar un rato agradable en verano. Puedes encontrarlo en Schillingbrücke. Yaam es un animado bar y espacio cultural en Berlín y ofrece un ambiente playero y caribeño con música y comida junto al río Spree Yaam ofrece una pizca de sabor caribeño en Berlín fusionando cultura, música y relax junto al río Spree © Getty Images Tampoco puedo pasar por alto los Strandbars (o bares de playa). Hay más o menos una docena por toda la ciudad, pero en esta ocasión solo voy a mencionar los que se encuentran junto al agua y tienen arena y… palmeras. Todos excepto uno de estos están en el río Spree. Crear estos bares fue una iniciativa fantástica para transformar lo que en su día fue el telón de acero de Berlín en una zona para pasarlo bien. Eso sí, ten en cuenta lo siguiente: 1) solo abren cuando hace bueno, y 2) no está permitido bañarse en el Spree. Strandbar Sage Beach se encuentra en el río Spree a la altura de at Köpenicker Straße, en Kreuzberg (tiene entrada gratuita de lunes a sábado y suele haber DJ).  Gestrandet (‘stranded’) Mitte también está en el Spree y se encuentra cerca de Jannowitzbrücke (hay tumbonas y barbacoa).  Captains Beach está ubicado frente a la East Side Gallery (tiene tumbonas y ambiente caribeño, es decir, un montón de cócteles a base de ron). Finalmente, el Überseebar en el Weißensee es el único bar donde también te puedes dar un chapuzón (hay arena, palmeras, copas de todo tipo, bebidas sin alcohol y entrada gratuita hasta las 19:00).

Dónde alojarte

Si no te importan los alojamientos sencillos y no te molesta compartir baño, a&o Hostel en Friedrichshain es una opción muy asequible. La cadena tiene otros dos albergues en la ciudad a precios similares, pero este está en Boxhagener Strasse y, por lo tanto, muy cerca de Kreuzberg 36 tanto a pie como en bici.

Para terminar…

Berlín es una ciudad que merece la pena visitar varias veces porque tiene mucho que ofrecer, y lo ofrece a buen precio. Otros distritos interesantes para explorar son Neukölln (un barrio joven, artístico y cosmopolita que tiene un mercado turco), Mitte (donde está la Isla de los Museos, galerías de arte, el DesignPanopticon, también conocido como el «museo de objetos raros») y Schöneberg (basta decir que David Bowie y Marlene Dietrich vivieron allí).