Todo esto hace que Cuba ocupe mucho más espacio en nuestra conciencia colectiva que otros países de su tamaño (110 000 kilómetros cuadrados y 11 millones de habitantes). Por ejemplo, casi desencadenó una Tercera Guerra Mundial cuando la Unión Soviética colocó allí misiles con cabeza nucleares que amenazaban a Estado Unidos. Para saber más, busca en Google «Crisis de los misiles de Cuba» o ponte la peli Trece días. Por eso Cuba también tiene una enorme presencia en la cultura occidental, también gracias al escritor estadounidense Ernest Hemingway, que vivió en Cuba de 1940 a 1960, cuando Fidel Castro y el Che Guevara llegaron a La Habana. Sus clásicos El viejo y el mar y Tener y no tener están ambientados allí, aunque tampoco revelan gran cosa de la isla. Si lo que quieres es adentrarte en Cuba a través de la literatura, te recomiendo la novela de Rachel Kushner Télex desde Cuba, un libro precioso sobre una infancia en la isla.También existen un montón de películas sobre Cuba, como los documentales Memorias del subdesarrollo y Buena Vista Social Club, que rinde homenaje a un grupo de viejos músicos cubanos que contribuyeron a crear el popular estilo musical de la isla. Y, si todavía no la has visto (¿en serio? ¿cómo es posible?), una parte de El padrino II ocurre en Cuba a finales de los 50, poco antes de la Revolución cubana, cuando las mafias controlaban las casas de juego de la isla.
Un músico callejero en La Habana, que entremezcla hermosas melodías con la interesante historia de la ciudad y abre una ventana al rico patrimonio musical de Cuba © Getty Images Pero hay razones mucho mejores que la historia para visitar Cuba: el tiempo, la gente, las playas, la música, la comida y, sí, los precios. La razón por la que es tan barato es la larga incompetencia económica de los comunistas cubanos, a lo que contribuye el embargo comercial estadounidense que lleva en vigor desde 1958. El embargo incluye restricciones a toda la actividad comercial, económica y financiera, por lo que es ilegal que las empresas estadounidenses hagan negocios con Cuba.No nos engañemos: Cuba es un estado socialista
y el papel de su Partido Comunista
está consagrado en su Constitución
. Tiene un gobierno autoritario que reprime la oposición política, y censura y reprime el pensamiento y el periodismo independientes. Y la gente es pobre y no come muy bien. Si, sabiendo eso, te sigue apeteciendo ir de vacaciones, no te lo pierdas.
Pero antes de ir…
… ponte el álbum de Buena Vista Social Club, escucha algo de música cubana y lee o ve algunas pelis sobre el país. Contrata un seguro de viaje y asegúrate de tener el visado necesario. Y entra en esta página de Facebook: https://www.facebook.com/groups/263655143276359/ Es importante que sepas todo lo posible sobre tu destino antes de llegar a La Habana, como a cualquier otro sitio rodeado de misterio y con prácticas políticas y económicas dudosas (vamos, un sitio pobre y represivo). Aquí debajo tienes una versión editada de los consejos de un viajero llamado Christian Georgiev, que parece un fanático de La Habana y responde a las dudas de otra gente con bastante sensatez (aunque ya no es miembro en la página):
- Nunca comas en un restaurante cuyos precios se muestren en dólares estadounidenses, ya que su precio es excesivo y la comida suele ser peor que en los restaurantes donde comen los lugareños.
- No utilices taxis antes de acordar el precio. Nunca des por hecho que el primer precio que te digan es el adecuado. Divídelo por al menos 2 para hacerte una idea decuál es el precio normal, y regatea siempre.
- Compra una tarjeta SIM cubana el primer día para tener acceso a internet. Cuestan unos 12 € por dos semanas de uso ilimitado.
- Nunca bebas agua del grifo; comprueba siempre que las botellas de agua estén selladas de fábrica y no dejes que otra persona las abra por ti cuando las compres o las pidas en un restaurante.
¿Cuál es la mejor época para ir?
La mejor época para visitar Cuba es de noviembre a abril, y los meses más agradables son marzo y la primera quincena de abril: hace calor y sol, pero no hay demasiada humedad ni tormentas de verano. Los precios pueden ser ligeramente más bajos en enero y febrero, cuando baja la temperatura nocturna, pero no llueve y el sol brilla todo el día.
El centro de La Habana rebosa vida, con coches clásicos de colores y calles bulliciosas que plasman el encanto atemporal de la capital cubana © Getty Images
Cómo llegar a La Habana
Si viajas desde París o Madrid , tienes vuelos directos bastante baratos (con unas 20 horas de vuelo en total). Según la compañía, pueden costarte entre 800 y 1000 €. Desde otros aeropuertos europeos, tendrás que hacer al menos una escala en cada sentido, a veces dos, y el tiempo total de viaje puede ser desde 28 hasta 50 horas (ida y vuelta). _Para conseguir los vuelos más cómodos, conviene reservar con bastante antelación._Si viajas desde un lugar donde no tengas vuelos directos baratos, la mejor manera es reservar un itinerario con una escala. Por regla general, cuanto más rápido sea el viaje, más caro te saldrá. ¡Tú decides! La compañía española Air Europa parece tener la mayor selección de vuelos asequibles de ida y vuelta a La Habana, pero no está disponible en todos los aeropuertos. ¡Buena suerte!
Dónde alojarse en La Habana
Hay algunos hostales baratísimos, y también casas particulares (alojamientos en casas privadas) y pequeños hoteles, algunos cerca del centro de la ciudad, que parecen limpios, cómodos y fáciles de reservar. Si alguien de confianza te recomienda un sitio, haz caso a sus consejos. Y si no, pregúntale a alguien que sepa del tema o busca en internet. Después de hablar con varias personas e investigar un poco, he concluido que el Hostel Red parece el mejor hostel de la ciudad. Si prefieres alojarte en una pensión con desayuno o un hotel de verdad, asegúrate de que los comentarios que dicen «10 Excelente (202 opiniones)» son reales. Me he dado cuenta de que muchos alojamientos que dicen tener decenas o cientos de reseñas positivas únicamente tienen un par (o ninguna) cuando intentas leerlas. Las del Hostel Red son reales.
Qué hacer en La Habana
Lo mejor es que hagas un repaso rápido de su historia y sus posturas políticas, y luego te vuelques en conocer a la gente local y su cultura. Y la mejor forma de hacerlo es salir a bailar o a escuchar música. Todo el mundo te dirá que vayas a El Floridita
, el que en su día se consideraba el mejor bar del mundo y donde Hemingway iba a empinar el codo. Pero es un sitio caro. En su lugar, puedes probar el Van Van Restaurant
, el Palacio de la Rumba de La Habana, FAC – La Fábrica de Arte Cubano
(un centro cultural con galería de arte, zona de baile, bar y algunos murales increíbles) y La Gruta
(música salsa para bailar y ambiente LGBTQ+). El barrio del Vedado de la ciudad tiene muchos locales de música fantásticos.
Los clientes disfrutan del animado ambiente de El Floridita, un icónico bar de La Habana, donde Hemingway solía ir a disfrutar de sus daiquiris clásicos © Getty Images Si te gusta el jazz, como a mí, también tienes unos cuantos locales que no te puedes perder. Cuba ha sido la cuna de músicos extraordinarios a lo largo de la historia: Tito Puente, Paquito D’Rivera, Mongo Santamaría, Chano Pozo y el gran pianista contemporáneo Gonzalo Rubalcaba, por mencionar solo a algunos. La Zorra y el Cuervo
, en el Vedado, es probablemente el mejor club de jazz de la ciudad. Hay que pagar una entrada que incluye dos bebidas, y a menudo está hasta arriba de gente. También puedes ir al Cafe Miramar
o La Bombilla Verde
.Además, es interesante visitar la Habana Vieja
, es decir, la zona antigua de La Habana, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Esta zona es famosa por su cuidada arquitectura colonial, sus calles empedradas y sus preciosas plazas. El barrio empieza en el Parque Central, en el centro de La Habana, y se extiende hasta el puerto.
Una bandera cubana ondea con orgullo en un taxi-triciclo que recorre el paseo del Prado, con el Gran Teatro de La Habana al fondo © Getty Images Desde ahí puedes ir a visitar el Malecón
, un paseo de 8 kilómetros junto al mar que comienza en el puerto de La Habana y atraviesa la Habana Vieja, el centro de la ciudad y el Vedado. Es mejor ir al atardecer, porque la puesta de sol en La Habana es preciosa. Además, darte un paseo por el Malecón también te permitirá descubrir el día a día de la gente local. Puedes caminar tranquilamente mientras contemplas a los pescadores en la orilla, y luego meterte por alguna de las callejuelas que salen del paseo. También es interesante visitar el Capitolio Nacional
, un edificio enorme e impresionante que se inspiró, paradójicamente, en el Capitolio de Washington D. C. Fue construido en 1926, cuando era la sede del Congreso cubano. De 1959 a 2013 albergó la Academia de Ciencias de Cuba y la Biblioteca Nacional de Ciencia y Tecnología.
El majestuoso Capitolio Nacional se alza bajo un espectacular cielo, símbolo de la rica historia y grandeza arquitectónica de Cuba © Getty Images Si quieres saber más sobre la Revolución Cubana desde el punto de vista del revolucionario cubano, guarda una o dos horas para ir al Museo de la Revolución, que se encuentra en el antiguo Palacio Presidencial.Para los amantes de los museos, tampoco puede faltar el Museo Nacional de Bellas Artes
, donde encontrarás la mayor colección de arte cubano del mundo. Hay dos museos de Bellas Artes; si solo puedes ver uno, elige el Arte Cubano.
Arte urbano en La Habana
La Habana es una de las mejores ciudades del mundo para amantes del arte urbano. Puedes encontrar obras brillantes y coloridas caminando sin rumbo fijo por la ciudad, especialmente si paseas por el Malecón. Pero también hay lugares donde este tipo de murales han prosperado como flores silvestres. Por ejemplo, en el barrio de San Isidro, donde varios artistas cubanos han pintado las paredes de un edificio de una planta que hace esquina. De vez en cuando, se pintan murales nuevos encima. También en San Isidro, no te pierdas la pared que hay frente a la Galería Taller Gorrií.
Este colorido grafiti del Che Guevara es un ejemplo del panorama del arte urbano de La Habana, donde cada pared cuenta una historia de cultura y revolución © Getty Images También puedes ver obras increíbles en la Fábrica de Arte Cubano, donde hay murales por las paredes y las puertas, muchos de ellos inspirados en la santería. Otra buena opción es entrar en el hotel boutique Malecón 663
, donde las paredes y el patio se han decorado a manos de algunos de los mejores artistas de grafiti de La Habana. (Una habitación en el hotel cuesta unos 150 € por noche, que no está mal teniendo en cuenta la comodidad y la ubicación, pero es demasiado si viajas con poco presupuesto).También hay un edificio en la calle Cárdenas de la Habana Vieja que se ha transformado en un lienzo de arte urbano. Pero lo cierto es que la colección de arte callejero de la ciudad es tan amplia que solo tienes que abrir los ojos mientras caminas.
Comida callejera en La Habana
La comida callejera en La Habana es variada e increíblemente barata. Hay vendedores ambulantes por todas partes, especialmente en lugares turísticos como la Plaza Vieja. Pero para probar platos callejeros especiales, vete al Mercado Agropecuario, un gran mercado de agricultores en la calle 15. Ahí encontrarás algunos de los mejores bocadillos del país, como el pan con lechón (un bocadillo de lechazo con mojo, que es una salsa de ajo, en un mollete).
El Mercado Agropecuario Egido, en la Habana Vieja, te permite adentrarte en la vida cotidiana de los cubanos y descubrir los productos locales y los sabores típicos cerca de la histórica estación de ferrocarril de la ciudad © Getty Images También puedes optar por el clásico pan con croqueta (un mollete de pan con una croqueta de jamón y queso, mayonesa, lechuga y tomate), que es el bocata cubano por excelencia. Y no dejes de probar la comida de las ventanitas,, que son ventanas de casas privadas cuyos propietarios venden platos calientes. Es completamente legal, muy barato y la comida suele estar muy buena. También puedes comprar un pastelito de guayaba, una porción de pastel de coco o guayaba u otros postres de los carritos de comida, los puestos callejeros o los vendedores ambulantes que ofrecen sus productos a las puertas de su casa. Y siempre hay alguien vendiendo deliciosos zumos tropicales.Otro de los platos típicos de comida callejera es la pizza (a los cubanos les chifla), pero normalmente no merece la pena, ni siquiera con lo barata que es. Sin embargo, los chicharrones (cortezas de cerdo que se venden en conos de papel) sí están muy buenos, igual que las mariquitas (plátano frito). En algunos cafés, se sirven como entrante o como guarnición, en lugar de patatas fritas. Si te apetece picar algo dulce, prueba los chiviricos, que son tiras de masa frita con mucho azúcar, muy dulces y crujientes. Eso sí, deja cogida una cita con el dentista antes de ir.
Los chiviricos, uno de los grandes clásicos de la comida callejera de la Habana Vieja, son dulces y crujientes, y también una buena forma de saborear la tradición local © Getty Images Por último, si quieres comprar algo de comida para llevar, pide una cajita. Son raciones pequeñas de comida en cajas de cartón y suelen llevar arroz con frijoles y algo de carne, como un filete de ternera empanado o cerdo adobado con salsa. Y, como no podía ser de otro modo, esto nos lleva a…
Cómo pagar
Lo primero: lleva mucho dinero en efectivo. Muchos restaurantes y negocios no aceptan tarjetas de crédito, y los que sí lo hacen seguramente sean demasiado caros para tu presupuesto. Lo mejor es que lleves encima dólares y euros, aunque también necesitarás la moneda local, el peso cubano (CUP), para dejar propinas, comprar comida callejera y hacer otras pequeñas compras (y por si te topas con el restaurante perfecto de comida local donde los precios son baratísimos).
La bandera de Cuba junto a varios billetes de pesos cubanos hace referencia a la importancia del efectivo en La Habana para comprar comida a vendedores ambulantes y en pequeños negocios, que mantienen a flote la economía de la ciudad © Getty Images Cuba tiene dos tipos de cambio: el oficial y el informal (el del mercado negro). Es fundamental entender estos tipos de cambio, ya que hay una enorme diferencia entre ellos. Si prefieres pagar en moneda local, y no en euros o dólares, tienes que cambiar dinero en el mercado negro, porque el tipo de cambio es dos o incluso tres veces mejor que el oficial. Es seguro, pero no legal, así que mejor hacerlo de manera discreta. Importante: **evita cambiar dinero con la gente que te lo ofrece por la calle, ya que normalmente están intentando estafarte.**Averigua el tipo de cambio cada día para saber qué esperar y cuánto pedir. Además, muchos restaurantes tienen su propio mecanismo de cambio de moneda, así que conviene preguntar a cuánto sale antes de sentarte a comer. Por lo general, estará a medio camino entre el tipo oficial y el tipo del mercado negro, lo cual está bien. Si se acerca al tipo de cambio oficial, vete a otro sitio. Si se acerca al tipo de cambio del mercado negro, aprovecha.Siempre conviene llevar algo de efectivo local en el bolsillo, pero asegúrate de gastar todo lo que puedas antes de irte, porque no puedes volver a cambiarlo a tu moneda.
Para terminar…
Sí, viajar a Cuba puede parecer incómodo. Sin embargo, por mi experiencia, cuantos más inconvenientes encuentras al viajar a un sitio, más auténtico es el lugar que vas a visitar. Es cierto que la auténtica Cuba tiene sus cosas malas; basta con preguntarle a la gente (no, no lo hagas, porque se meterán en un lío). Pero también tiene su lado bueno: un tiempo fantástico, música increíble, gente maravillosa y un ambiente que no encontrarás en ningún otro lugar del mundo. Ah, y se me olvidaba mencionar que es una isla en el Caribe. La mayor de todas, de hecho. ¿Acaso el mundo no parece un lugar mejor cuando estás en el Caribe?










