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La irresistible exuberancia de Cerdeña
Guías para viajar barato

La irresistible exuberancia de Cerdeña

Por Siegfried Mortkowitz
11 min de lectura
11 26 FEB. 2025

A todo el mundo le encanta Italia y no es de extrañar: ¡lo tiene todo! La comida, el idioma, el clima, los yacimientos arqueológicos, el vino, el paisaje, las playas… podría seguir y seguir. En cierto sentido, la isla mediterránea de Cerdeña es una especie de síntesis de toda Italia: tiene la comida, el vino, las playas, la arqueología y todas sus demás maravillas. Además, tiene unos 2000 kilómetros de costa, con un conjunto de preciosas y extensas playas de arena y hermosas bahías.

Además, tiene un interior montañoso atravesado por rutas de senderismo (para los amantes de la naturaleza), así como miles de misteriosas ruinas, en forma de colmenas de piedra de la Edad del Bronce, que salpican todo su paisaje. Uno de los nuragas más grandes y antiguos, Su Nuraxi en Barumini, data aproximadamente de 1500 a. C.

No hace falta pasar mucho tiempo cantando las alabanzas de Cerdeña. Como la mayoría de Italia, es preciosa y única. ¿Pero es asequible? Sinceramente, no va a ser el destino más barato que se te pueda ocurrir, pero puedes pasar una o dos semanas en la isla sin arruinarte… si sigues algunos consejos sensatos:

  1. Viaja en temporada baja (no hace falta ser un genio). El clima es agradable durante todo el año, así que descartando, digamos, la época que va desde mediados de junio hasta mediados de septiembre, cualquier otro momento será más barato y estará mucho menos concurrido. Y si lo que buscas son las playas, el agua estará lo suficientemente cálida como para nadar desde mayo hasta mediados de octubre.
  2. No hay muchos hostales en la isla, pero hay un montón de B&B y granjas que alquilan habitaciones (turismo rural), muchas de ellas bastante baratas. La clave es reservar lo antes posible porque los sitios baratos desaparecen rápido. Te sorprenderá lo poco que puede llegar a costar alquilar un apartamento sencillo cerca de la playa, si lo reservas pronto.
  3. Disponer de una cocina también reducirá tu gasto en comida (¡cómo no!). Poder cocinar comida italiana con auténticos ingredientes italianos ya es motivo suficiente para ir a Italia: aquí mi marca de pasta favorita, que es difícil de encontrar fuera del país, ¡se vende por unos 0,50 €! 

Si ves algún cartel de una granja local con venta al público, compra todos los productos que puedas: te saldrá más barato. Y no te olvides de traer o comprar un libro de recetas, para probar alguno de esos platos que no pudiste cocinar en casa por no encontrar los ingredientes.

  1. Cuando salgas a comer, busca lugares con menús para comer o cenar a precio fijo, también conocidos como menù del giorno (menú del día). Te saldrá más barato y la comida suele estar recién hecha. Y si quieres un poco de vino local para acompañar tu comida, pide el de la casa (vino della casa). Si tienes suerte, puede que sea muy bueno (quizás incluso suficiente motivo para volver).

5. Alquila una bici y úsala como medio de transporte siempre que puedas. La infraestructura ciclista en Cerdeña por fin ha alcanzado el nivel europeo, ofreciéndote una ruta segura y tranquila allá donde vayas. Y si tienes pensado alquilar un coche, es mejor no arriesgarte y reservar con mucha antelación.

También puedes ahorrar dinero dependiendo de cómo elijas viajar a Cerdeña. Lo que nos lleva a:

Cómo llegar

No hace falta que vueles a Cagliari, la capital de la isla, aunque en principio pueda parecerte lo más lógico. En su lugar, puedes volar a cualquiera de los otros dos aeropuertos internacionales de la isla, Alguer u Olbia. En realidad, todo dependerá de tu lugar de origen. Desde algunas ciudades, volar a Olbia es la opción más rápida y barata (de lejos). Desde otras ciudades europeas, Cagliari tiene las mejores ofertas. 

Como siempre, investiga y combina los resultados con la parte de la isla donde vayas a pasar la mayor parte del tiempo. También puedes coger un ferry si no tienes prisa por llegar, como siempre he hecho yo.

Dónde alojarte

Tu alojamiento dependerá realmente de lo que quieras hacer y cuánto quieras pagar. Cerdeña es una isla grande, la segunda más grande del Mediterráneo, solo por detrás de Sicilia. Y hay demasiado que ver. Dividamos la isla en dos mitades: norte y sur.

En general, si buscas unas vacaciones de lujo en Cerdeña , la Costa Esmeralda es tu destino ideal. Para encontrar paz y tranquilidad, pon rumbo al norte de la isla, donde (si tienes coche) siempre puedes encontrar una cala o bahía donde nadar.

Y si te gustan el senderismo, el esnórquel y los tours en bicicleta y quieres vivir unas vacaciones activas, explorando una bahía diferente cada día y/o haciendo senderismo en las montañas, querrás quedarte en la región de Ogliastra, en el centro-este de la isla. Su singular topografía la diferencia del resto de Cerdeña, valiéndole el sobrenombre de «isla dentro de la isla».

Qué ver

El sur

La parte meridional del interior de la isla está dominada por una gran llanura verde llamada Campidano. La costa aquí es más uniforme que en el norte y tiene un montón de playas extensas de arena que suelen estar menos concurridas que las del norte (al haber más), incluso durante la temporada alta.

La capital, Cagliari, está justo en el centro de la costa sur y tiene algunas playas maravillosas al este y al oeste, como Chia, Santa Margherita di Pula , Villasimius y Costa Rei

Vista de la ciudad de Cagliari

La costa sur, con la exuberante llanura del Campidano y playas tranquilas como Chia y Villasimius, ofrece una escapada tranquila con Cagliari como centro de operaciones © Getty Images

Cagliari es una preciosa ciudad con muchas iglesias y barrios ricos en historia y belleza arquitectónica. También tiene uno de los mercados de alimentos cubiertos más grandes de Italia, el mercado de San Benedetto, en el barrio del mismo nombre. Puedes comprar casi cualquier cosa en el mercado, incluida la botarga de salmonete (huevas de pescado), que necesitarás para preparar la gran especialidad de pasta sarda, los spaghetti alla bottarga

Mezcla la pasta cocida en una sartén con aceite de oliva y ajo. A continuación, añade una mezcla de guindillas molidas, perejil finamente picado, la botarga rallada y unas cucharadas de agua de pasta, para espesar la salsa. Termina con un poco de jugo de limón y un toque de ralladura. ¡Exquisito!

Tampoco te pierdas la necrópolis de Tuvixeddu en lo alto de la colina de Tuvixeddu, una de las siete colinas de la ciudad. Es el yacimiento de su tipo más grande de toda la región mediterránea y data del siglo VI a. C. Un yacimiento arqueológico verdaderamente sobrecogedor.  

Si quieres nadar donde lo hacen los lugareños, pon rumbo a la playa del Poetto, también conocida como la «playa de los cien mil», con 8 kilómetros de arena blanca. Las palmeras ofrecen una sombra agradable y hay pequeños bares y restaurantes para tomar algo.  

Unos 34 kilómetros al sur de Cagliari , muy cerca de la costa en el municipio de Pula**,** se encuentran las impresionantes ruinas del antiguo asentamiento fenicio de Nora, fundado en el año 3000 a. C. y que se convirtió en un importante centro comercial fenicio. Más tarde fue conquistada por los romanos. Las ruinas, que incluyen algunos mosaicos extraordinarios, se pueden ver tanto en tierra como bajo el agua. Así que llévate cámara, zapatos para caminar y equipo de esnórquel. 

La localidad de Pula, junto al mar

Justo al sur de Cagliari, las antiguas ruinas fenicias de Nora, fundadas en el año 3000 a. C., tienen unos impresionantes mosaicos que puedes explorar tanto en tierra como bajo el agua © Getty Images

El norte

La costa norte de la isla es mucho más irregular que la costa sur, con muchas bahías y calas rocosas, y tan solo unas pocas playas largas de arena. Tendrás que alquilar un coche para explorar la mayoría de las calas, ya que no hay transporte público que llegue hasta ellas. Si tu presupuesto te lo permite, no lo pienses dos veces. Son lugares encantadores para nadar y, dependiendo de la época en la que vayas, a menudo podrás estar bastante a solas. 

Porto Torres, en la costa noroeste, fue el primer asentamiento romano de Cerdeña, fundado en el siglo I a. C. Tiene unas ruinas maravillosas. Pero eso no es todo, ni mucho menos. Para ser una ciudad pequeña (con una población de unos 20 000 habitantes), ofrece más atracciones per cápita que Disneylandia. ¿Por dónde empezamos?

En primer lugar, está a un salto de una de las playas más bonitas de la isla, Pelosa. Tiene arena muy fina y, según dicen, las aguas más limpias y cristalinas de la isla. Sube a tu coche de alquiler y baja por la costa hasta Stintino. O haz el camino en bici. A pocos cientos de metros hay otra gran playa, Pelosetta. Si estás en temporada alta (espero que no sea el caso), sal temprano por la mañana y prepárate para el gentío.

Italia, Cerdeña, provincia de Sassari, playa de La Pelosa

La playa de La Pelosa es una visita obligada si es tu primera vez en Cerdeña © Getty Images

A solo 7 km de Porto Torres en dirección opuesta, llegas a la extensísima playa de Platamona, que se extiende hasta Castelsardo (una fortaleza medieval sobre una colina que es una de las localidades más hermosas y coloridas de Italia). La arena de la playa es espesa y densa porque contiene guijarros y conchas. También hay un pinar para resguardarte del calor.

El museo arqueológico Antiquarium Turritano tiene una gran selección de muestras arqueológicas de la ciudad romana de Turris Libisonis, fundada por Julio César alrededor del año 45 a. C. y que, con el tiempo, se convirtió en Porto Torres. Como es de esperar, hay mucho más que ver en esta antigua ciudad romana, como las termas centrales, los preciosos mosaicos de la Casa de Orfeo, las termas de Maetzke y la Casa de los Mosaicos.

También hay un puente romano de 135 metros de largo construido en el siglo I d. C. sobre el río Mannu, sostenido por siete arcos cuya altura varía en función de la elevación del suelo sobre el que se asienta. 

Incluso hay un zigurat. «¿Un qué?», te estarás preguntando. «¿En Italia?» Pues sí. El altar prehistórico de Monte d’Accoddi es, de hecho, la construcción existente más antigua del país. Parece datar de alrededor del año 3700 a. C. y podría tratarse de un zigurat, o tal vez algún tipo de plataforma de observación, o incluso puede que una pirámide. 

La basílica de San Gavino es la iglesia románica más grande y antigua de Cerdeña y alberga los restos de tres santos. Es un edificio extraordinario con una impresionante fachada y un interior austero con columnas y capiteles de mármol procedentes de antiguos edificios romanos y bizantinos.

Basílica de San Gavino

La iglesia románica más grande y antigua de Cerdeña © Getty Images

Qué comer

Para ser breves, todo. Pero, especialmente, la pasta. La gastronomía sarda es especial y diferente, y sería una tontería pedir las pizzas y los platos de pasta que sueles comer en casa, en lugar de probar la cocina típica de Cerdeña. Por ejemplo, si te gusta comer carne, el cochinillo es una especialidad sarda. Bien cocinado, la piel queda crujiente y la carne tierna, derritiéndose en la boca en una explosión de sabor.

Los culurgiones son la máxima expresión de la pasta sarda. Estos bonitos ravioles se rellenan con una deliciosa mezcla de patatas, queso de oveja o cabra y menta, y suelen servirse con una salsa fresca de tomate y cebolla.

Los culurgiones, típica pasta rellena sarda

Los culurgiones son un auténtico manjar sardo relleno de una sabrosa mezcla de patatas, queso de oveja o cabra y menta, típicamente servidos con salsa fresca de tomate y cebolla © Getty Images

Los malloreddus son una pasta en forma de pequeñas conchas, también llamados «gnocchetti sardi». En la receta más famosa, malloreddus alla campidanese, se sirven con un extraordinario ragú de salchichas e hinojo.

Para un almuerzo ligero o para llevarte a la playa, busca una especie de tartaleta, del estilo de una quiche, recubierta de pan y que varía según la región de la isla en la que te encuentres. Se rellenan con una variedad de ingredientes como tomates, patatas, menta y queso, o únicamente queso o champiñones, por mencionar solo algunas opciones. Las encontrarás en panaderías o en el mostrador de los supermercados, y se pueden llamar prazzidas, casadinas o panadas, dependiendo de dónde las compres.

Por último, y para asegurarte de que no vuelvas a casa con hambre, prueba unas seadas de postre. Son unos ravioles fritos y rellenos de queso pecorino fundido, recubiertos de miel y servidos en una masa tipo hojaldre. Al terminar de escribir estas palabras, no me queda más que limpiar la baba de mi teclado.

Seadas en la mesa, un postre tradicional de Cerdeña listo para freír con miel

Para el postre perfecto, prueba las seadas: raviolis crujientes y fritos rellenos de queso pecorino fundido, rociados con miel © Getty Images

Para concluir…

En las secciones «Qué comer» y «Qué ver» apenas rasqué la superficie de las riquezas que Cerdeña ofrece al visitante. Tiene demasiado de todo. Simplemente he compartido algunas sugerencias basadas en mis preferencias personales. Hay tanto para ver, que puedes elegir un sitio cualquiera por capricho y encontrarte con algo que te volará la cabeza o te hará sonreír. 

Así que te sugiero que, antes de reservar tu alojamiento, leas lo máximo posible sobre las maravillas de las que puedes disfrutar en la isla y luego decidas qué es lo que más te interesa. En cuanto a la comida, haz todo lo posible por probar las especialidades locales. Si hay un festival gastronómico en marcha mientras estás allí, no te lo pierdas y dale gusto a tu paladar (tanto como te lo permita tu presupuesto). Si te alojas en un establecimiento de turismo rural y sirven los alimentos que cultivan y crían, come allí siempre que puedas. Estoy verde de envidia por los que os preparáis para descubrir Cerdeña por primera vez.