La pasta más deliciosa, especial e interesante del mundo

Curiosidades


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A todos nos encanta la pasta, ¿verdad? En cualquiera de sus formas, es una comida sencilla y deliciosa, así que nos hemos inspirado en #WorldPastaDay, el Día Mundial de la Pasta, para aprender algo sobre las mejores pastas de diferentes culturas gastronómicas

Es uno de los alimentos elementales del planeta, la base de universos gastronómicos enteros y uno de los pilares de la comida casera para millones de hogares. Además, es de las comidas más versátiles que existen, con miles de variedades distintas para elegir. Acompáñanos a descubrir algunos de los mejores platos de pasta del mundo. ¡Estamos seguros de que alguno te inspirará para cocinarlo en casa!

Argentina: sorrentinos

Close-up of sorrentinos — iStockLos sorrentinos son un contundente plato casero clásico en Argentina — iStock

La historia de Argentina está muy ligada a la de su gran población de inmigrantes italianos, cuyo patrimonio cultural sigue siendo muy fuerte. Buena muestra de ello es la enorme variedad de platos de pasta.

Las callejuelas y mercados de prácticamente cualquier ciudad importante están repletas de vendedores de pasta, que se especializan en servir comida callejera rápida, fácil y deliciosa. El plato que más encontrarás son los sorrentinos, algo así como ravioli rellenos con cualquier cosa que se te ocurra (carne, verdura, queso…) en una rica salsa cremosa.

Alemania, Austria y Europa Central: spätzle

Spätzle with chicken — iStockSpätzle con pollo — iStock

Un acompañamiento habitual de los platos de carne son los spätzle (que significa «pequeño gorrión»), finos fideos de huevo que suelen servirse con salsa de carne. También podrían servirte «pequeños botones» o knöpfle, la misma receta pero con forma redonda. 

Es un tipo de pasta que pueden servirte en un restaurante de gama alta al igual que en un simple puesto de un mercado navideño, y en toda esta región de Europa Central. Aunque tenga muchos nombres, como nokedli, csipetke o galuska en Hungría, halušky en Eslovaquia, o vaseršpacli en Eslovenia, esencialmente es la misma pasta.

Italia: lasagnette ai tre sughi

No pensarías que nos íbamos a saltar Italia, ¿verdad? El hogar espiritual de la pasta tiene cientos, si no miles, de variaciones regionales para probar, cada una con su toque particular de suculencia.

En Verona, las lasagnette no son la lasaña que te imaginas, aunque el nombre da muchas pistas, ya que significa «pequeñas lasañas». Se compone de tiras de pasta casi como fettuccini: se sirve la pasta fresca acompañada de tres barcas con tres salsas distintas (normalmente algo de carne, salsa de tomate y salsa de guisantes), que añades a la pasta y combinas hasta encontrar exactamente el sabor que deseas.

Egipto: kushari

Close-up of a bowl of kushari — iStockEl kushari es un pequeño bol que te alegrará el corazón si te encantan los carbohidratos y las legumbres — iStock

Es básicamente el plato nacional de Egipto, así que te toparás con el kushari allá donde vayas. Consiste en una mezcla de pasta, arroz y lentejas que se adereza con una intensa salsa de tomate, cebolla frita, vinagre de ajo y, a veces, garbanzos.

Si te apetece entregarte a este festival de carbohidratos, verás un carrito de kushari prácticamente en cualquier esquina. En él verás inmensos jarrones metálicos con los ingredientes principales. En cuestión de cinco segundos, el vendedor, en un frenesí de habilidad con la cuchara, trasladará los ingredientes a un plato, pegando un cucharazo al jarrón después de servir cada ingrediente, lo que produce la familiar cacofonía del carrito de kushari en plena faena.

España: fideuá

Pan of fideuà — iStockComo la paella, pero con pasta en vez de arroz — iStock

Más que un plato, prácticamente es una comida entera, y aunque sea una especialidad valenciana, se come con mucho gusto en toda España. Se podría definir como una forma de paella (la paellera, los mariscos, etc.) pero la pasta es lo que diferencia a la fideuá.

La pasta tiene forma de fideo y se fríe brevemente para darle un toque de fuerza y sabor, antes de añadirla a una selección de marisco (habitualmente sepia, rape, gambas…). Después, todo se cocina en un caldo con sabor a azafrán, dejando que cueza sin remover de manera que se forme una fina capa crujiente en el fondo, el famoso socarrat que no hace más que realzar el sabor.

Emiratos Árabes Unidos y el Golfo Pérsico: balaleet

Un popular desayuno que es tan dulce como salado, el balaleet es un plato que se consume en todos los estados árabes del Golfo Pérsico. Se come especialmente durante el Aíd al Fitr, celebración islámica que marca el fin del Ramadán.

El balaleet consiste en fideos vermicelli fritos y rematados con una tortilla. Los fideos llevan azúcar, cardamomo, agua de rosas y azafrán, lo que les otorga una combinación única de sabores y texturas que no se puede describir: tienes que probarlo. Se come caliente o frío, y a veces se le añaden nueces o frutos secos para realzar aún más los sabores. Por algo es un plato tan popular.

Sur de la India y Sri Lanka: idiyappam

Idiyappam (noodles and curry) — iStock El idiyappam lleva fideos y curry y puede comerse como desayuno o cena — iStock

Los finos fideos de arroz que se sirven como desayuno o cena han hecho muy popular al idiyappam, que se ha extendido a todo el Sudeste Asiático, con variedades en Singapur y Malasia (donde se conoce como putu mayam) e Indonesia (putu mayang).

La masa se suele elaborar con suero de mantequilla, leche de coco y azúcar, y se le da forma de bola antes de pasarla por una prensa tradicional idiyappam de madera, tras lo cual se cocina al vapor. En el desayuno, los fideos se sirven con un caldo de verduras o algo un poco más dulce, como un curry de pescado. En la cena, se repite el curry de pescado, o bien patatas o carne, y se sirve con chutney de coco. Evidentemente, no es una especialidad regional desconocida, pero sí es algo diferente.

Turquía: manti

 

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Además de poder vislumbrar las delicias que te aguardan en la gastronomía tradicional turca, cuando pruebas unos manti en casa de alguien, te permiten descubrir lo que tus anfitriones piensan de ti: cuanto más pequeños los manti, más alta la estima. Tiene sentido, porque elaborar estas pequeñas bolitas es una tarea complicada que requiere mucho tiempo. Pero es que están exquisitas.

Cada bolita se rellena con una mezcla de cordero, cebolla, perejil y sal, se prensa cuidadosamente para sellarlo todo dentro, y se pasan a un horno precalentado para asarlas rápidamente antes de hervirlas. Se sirven con tres salsas distintas: mantequilla marrón o beurre noisette, tomate caramelizado y yogur de ajo, y se adereza con pimienta, zumaque y menta. Sin palabras.

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