Francia es el país más visitado del mundo: recibe unos 100 millones de turistas cada año, es decir, unos 20 millones de personas más de las que viven en el país. Entre otras cosas, esto significa que es difícil encontrar sitios que todavía estén por descubrir. La buena noticia es que la mayoría de los turistas van a los lugares que casi todo el mundo conoce ya: París , Marsella , Burdeos y la Borgoña, la Provenza, Bretaña o Normandía.

¡Próxima parada: Languedoc! Descubre el encanto y la tradición del corazón de Francia © Brittanica
Pero Languedoc (ver mapa) parece haber pasado bastante desapercibida por las hordas de turistas, que prefieren la reputación y la belleza de otras regiones cercanas, como la Provenza. Todo el mundo conoce la Provenza: se han escrito libros y rodado películas sobre sus maravillas. Pero nadie escribe sobre la pobre Languedoc. Si vas en verano, ten en cuenta que puede hacer calor: hasta 40 °C. ¡Poca broma!
Pero si no te importa el calor, o incluso te encanta, Languedoc tiene una larga costa mediterránea, con muchas playas y mucha arena en la que hundir los pies. Sin embargo, la temperatura media mensual en Montpellier es 29 °C en julio, 28 °C en agosto y 25 °C en septiembre. Muy agradable, ¿no?
Montpellier: el corazón de Languedoc
Yo elegí Montpellier como punto de partida porque es la principal ciudad con aeropuerto, porque está junto al mar y porque es la ciudad más chula del sur de Francia. Tiene una gran población universitaria, por lo que también hay muchos lugares que frecuentan los estudiantes. Además, estás en pleno corazón de Languedoc, a solo un autobús o tren de Sommières, Sète , Nîmes o incluso Perpiñán, a los pies de los Pirineos. No obstante, la mejor manera de visitar Languedoc es en coche.
Por otro lado, un billete de tren a Perpiñán cuesta solo 16 €, y los viernes solo 10 € con la SNCF . Así que, si decides ir, quizá te interese pillar el tren. También puedes visitar la ciudad medieval de Carcasona, a 2 horas en coche o a 15-18 € en tren (de lunes a viernes) desde Montpellier.
El vino de Languedoc
Otra razón por la que merece la pena ir a Languedoc es por los vinos. Posee un suelo arcilloso que aporta a los vinos un sabor terroso irresistible, muy propio de la región. Además, todavía tienen precios razonables. El tipo que dirige la vinoteca a la que suelo ir (es francés) me dijo que el mejor sitio para comprar vino en el sur son las cooperativas, donde los viticultores de una región juntan sus uvas para producir vinos buenos y baratos. Dijo que, por lo general, te permiten catar los vinos antes de comprarlos (así que quizás pueda llevar el coche alguien que no beba). Las montañas Cevenas son preciosas y escarpadas. Si vas, entra en esta página y visita esta cooperativa . De todas formas, buscar un buen vino es un pretexto maravilloso para hacer un poco de turismo improvisado, mi favorito, porque los descubrimientos accidentales suelen ser los mejores. Aquí tienes una lista de las cooperativas de la región.

¡Un brindis por las vistas de los viñedos y las aventuras vinícolas! © Getty Images
Si te gustan los vinos franceses, te recomiendo pagar 17,95 € por una guía digital (Le Guide Hachette des Vins). Si no sabes francés, te ofrece un sistema de clasificación fácilmente comprensible. Y, si conoces los vinos franceses, también reconocerás los descriptores importantes. Si no, quizá tu amor por los vinos te anime a aprender un poco de francés. Aunque hoy en día hay bastante gente en Francia que habla inglés, mucha más que hace 20 años, siempre agradecen el esfuerzo cuando intentas hablar su idioma.
Explorando pueblos con encanto
Me encantan los nombres de los pueblos de la región: Bessèges, Alès, Le Vigan, Uzès… Además, están bastante alejados de las rutas turísticas habituales 😊). También puedes hacer visitas guiadas locales y bajar hasta Nîmes, donde hay un antiguo anfiteatro romano y, todos los jueves de julio y agosto, mercados callejeros con música.
Desde Nîmes, puedes volver fácilmente a Montpellier o recorrer un rincón de la Provenza, ya que Aviñón está muy cerca. No tienes que decidirlo ahora. Quizá ni siquiera tengas que decidir: a veces, la mejor manera de llegar a tu destino es dejándote llevar. Lo bueno es que, estando en Francia, llegues donde llegues habrá buena comida, vinos deliciosos y quizás música.

Descubre la historia de Nîmes, de paisaje en paisaje © Getty Images
Cómo devorar Francia con poco presupuesto
Francia y la gastronomía son, por supuesto, sinónimos, y sería una pena agotar tu presupuesto pagando de más por la bouffe, como llaman a la comida. Así que conviene que hagas lo que yo hice en París: no desayunar ni comer en un lugar conocido por su comida. Por el contrario, tenía varias alternativas.
Desayuno
Busca una buena boulangerie que tenga baguettes. Si tienen tradi, de traditionelle, que significa mejor harina y un horneado más meticuloso, compra una o pilla unos croissants, pains au chocolats o cualquier otra delicia. Si tienen café para llevar, pídelo también y siéntate tranquilamente en un banco o, mejor todavía, en un parque. También puedes buscar una cafetería que te permita llevar comida de fuera y solo pedir un café. Los franceses suelen ser generosos en ese sentido, y también te permiten quedarte el tiempo que quieras si has hecho alguna consumición.
Almuerzo
Busca un supermercado donde haya queso decente, pilla una baguette en la panadería y sigue los mismos consejos que con el desayuno. Si hay un mercadillo en la ciudad, vete a curiosear: a menudo, los puestos venden quesos caseros a precios muy asequibles. También suelen tener frutas variadas, incluso melones, y un montón de alimentos más para dar variedad a tu comida. Prácticamente todos los pueblos tienen al menos un mercado a la semana, pero preguntar siempre es buena idea. La palabra francesa es marché. Repite conmigo: Où et quand est le marché?, es decir, ¿dónde y cuándo es el mercado?

La magia del mercado: descubre alimentos frescos y fabulosos en Francia © Getty Images
En París, a veces como pizza. La pizza francesa no es ninguna locura, pero tampoco está mal y suele ser barata. Y en Francia hay mucha comida para llevar, mucha de ella típica del norte de África (como kebab y falafel), así como crêpes rellenas. De vez en cuando, también puedes darte un capricho y pedir un croque monsieur o croque madame (que es un croque monsieur con un huevo frito; no sé, no me preguntes). Los mercadillos tienen muchos puestos de comida callejera de todo tipo. Si buscas un vino, ve a una cave o una vinoteca y pide un vino bueno y no muy caro. Si hace calor, prueba uno rosado (ellos lo llaman rosé). Si te apetece comer en un restaurante, busca alguno con menú del día, que suele incluir uno o dos platos que cambian a diario. Lo más probable es que utilicen productos frescos y seleccionados.
Cena
Salir a cenar en Francia es toda una experiencia, si te lo puedes permitir. En los pueblos menos turísticos, hay un montón de restaurantes donde puedes ir a cenar sin arruinarte. En Sète, prueba Café Lulu . En Alès, echa un vistazo a Le 420 . Aquí tienes su carta . Si vas a Sommières, puedes traer tu propia comida, como hago yo. Es un lugar precioso, pero la comida y el alojamiento son bastante caros. Sin embargo, hay algunas pizzerías asequibles, como La Pizzeria la Pimenta, donde una pizza grande cuesta 9-11 €, lo que no está nada mal.

La pizza perfecta en Montpellier; Italia llamó para pedir un trocito, pero no quisimos compartir © Pexels
En Montpellier, no te pierdas el Tartine et sac à dos , el Curry Masala (si quieres comida india; aquí tienes la carta) o Chez Alex , si vas con el presupuesto ajustado. Tienen una amplia carta de platos baratos, por ejemplo, estos . Para los veganos (no es mi caso), no es fácil encontrar buenas comidas fuera de las ciudades. En Montpellier, el Green Gorilla parece ser el más popular y asequible. Tienes la carta aquí .
Elegir un restaurante en Francia
Dicho esto, te recomiendo que, en cualquier lugar y en cualquier momento, eches un vistazo a la carta que tengan fuera (si no hay, márchate o busca en Google) y luego examina a la gente que hay dentro o que sale del local. Si hay tanto gente mayor como joven, y todo están sonriendo (incluidos los camareros), entra y olisquea. Si hueles hierbas y especias, no lo dudes.
A veces me fío de alguna guía, pero también me gusta descubrir sitios baratos que me dejan pegado al asiento (y luego cualquiera me despega…). De hecho, algunos de los mejores restaurantes que he probado fueron el primer sitio que vi cuando escapaba de la lluvia. Afortunadamente, la vida es una caja de sorpresas.
Es difícil encontrar un restaurante realmente malo en Francia, pero es posible (normalmente están vacíos o petados de turistas). Olisquear el ambiente (literalmente) es todo un talento, como hacer la voltereta. Pero también es un proceso de aprendizaje. Cuando te equivocas, al menos te llevas lo que has aprendido. Y no tengas miedo de preguntar. Puedes probar con alguien de tu edad: es más probable que hablen inglés y tengan gustos parecidos.
Discotecas y bares en Montpellier
Como ya hemos mencionado, Montpellier es una ciudad universitaria, lo que significa muchos estudiantes y, por tanto, muchos sitios donde ir a bailar. Busca en Google dónde hay clubes y discotecas de tu estilo o pregunta a alguien que tenga pinta de tener gustos similares. La entrada suele costar unos 10 €, pero en la web de cada sitio se indica el precio. Es una buena manera de soltarse la melena y conocer gente que hable inglés y seguramente quiera contarte cosas sobre la ciudad y su ambiente.

Montpellier al anochecer: una ciudad que brilla con luz propia por la noche © Getty Images
Dónde alojarte
En Montpellier
Me gustan los hoteles baratos, cómodos y, si es posible, especiales. Así que grité «¡bingo!» cuando encontré el Halt Hotel. El precio de una habitación doble, sin desayuno, durante una semana es de entre 631,20 € y 789 €, IVA incluido.. Sí, los servicios son básicos, pero el hotel está rodeado de verdor, lo que significa que es un lugar tranquilo.

Montpellier al atardecer: el horizonte urbano se convierte en una obra maestra © Getty Images
La otra ventaja es su ubicación, a medio camino entre las playas (que están a 11 minutos en coche) y el centro de Montpellier (45 minutos en tranvía y 10 minutos en coche). Encima, en su web dicen esto: «Para las personas sensibles a la energía de los lugares, realizamos una limpieza energética de todo el establecimiento dos veces al año. Para ello, usamos un cuenco tibetano, un tambor chamánico y la energía del reiki».
¿Una limpieza chamánica? No hay nada más único que eso. Quizás demasiado para algunas personas, supongo. Me sorprendió averiguar que todavía quedan habitaciones libres para el mes que viene. Quizás la mayoría de la gente prefiera estar más cerca de la playa o más cerca del centro. Si eres de esos, aquí tienes dos opciones de playa asequibles:
En la playa
Prueba Le Grand Large Bord de Mer, un hotel familiar en Palavas, o el Hotel de la Plage, también en Palavas (pero ten en cuenta que cobran extra por las habitaciones con balcón, y también por las sábanas, almohadas y alfombra… ¡trae tus cosas!). Si prefieres quedarte en el centro, el Eklo Montpellier es el sitio perfecto si quieres ahorrarte dinero para comida y fiesta. No es el Hilton, pero a Languedoc no has venido a hacer un viaje de lujo.

De relax en la playa de Montpellier: pies en la arena y buen humor © Getty Images
Nota: Siempre que sea posible, reservo a través del propio hotel porque es más barato. Sé que muchos hoteles también lo prefieren. De hecho, muchos hoteles en Languedoc incluso te dicen cuánto ahorrarás en comparación con reservas con sitios de reservas. No tengo nada contra de esas páginas, excepto que son más caras y el hotel se lleva menos beneficios.
Otra nota: Si necesitas un alojamiento en el último momento, prueba con Ibis. Por lo que he leído, casi siempre están limpios, son cómodos y salen baratos.
Fuera de Montpellier
Los hoteles en los pueblos más pequeños son baratos. Por ejemplo, una habitación doble durante una semana en agosto en el Campaniles Alès Centre Cévennes, de 3 estrellas, cuesta 500 €, desayuno incluido. En el Logis Hôtel le Mas de la Prairie de Le Vigan, el precio de una habitación doble durante una semana en agosto es de 525 €.
Conclusión
Languedoc no te ofrece las típicas vacaciones en Francia , lo que sin duda es una buena razón para ir. Tiene un ambiente único y sabores muy característicos, tanto en la comida como en el vino. Otro motivo para ir es la gente. Son muy conservadores, pero también amistosos, generosos y están orgullosos de su tierra. Si quieres vivir una auténtica experiencia francesa pero sin clichés, allez-y!
Rutas populares en Kiwi.com
- Vuelos baratos de Madrid a Londres
- Vuelos baratos de Madrid a Roma
- Vuelos baratos de Madrid a Marrakech
- Vuelos baratos de Barcelona a Roma
- Vuelos baratos de Barcelona a Budapest
- Vuelos baratos de Valencia a Roma
- Vuelos baratos desde Madrid
- Vuelos baratos desde Barcelona
- Vuelos baratos desde Málaga
- Vuelos de última hora
La gente también lee

Qué revelan las reseñas de Kiwi.com sobre planear viajes con ayuda de la IA en 2026

Teletrabajar y viajar: lo que nos cuentan las reseñas de Kiwi.com

Reseñas de Kiwi.com y el auge de las escapadas espontáneas de verano

Las reseñas de Kiwi.com revelan los mejores festivales de este verano






