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Lisboa, la ciudad inolvidable
Guías para viajar barato

Lisboa, la ciudad inolvidable

Por Siegfried Mortkowitz
13 min de lectura
13 30 OCT. 2024

Solo he estado en Lisboa dos veces, pero no puedo sacármela de la cabeza. Y tampoco sabría decir exactamente por qué. En cierto modo, creo que fue porque me hizo sentir como en casa. Es un lugar profundamente humano, a …

El idioma no tiene necesariamente que ver con esto, porque los sitios se entienden con la vista y con la piel. Sospecho que el enigma de Lisboa es que tiene una profundidad, una cultura y una identidad únicas que solo se comprenden cuando formas parte de ellas. Quizás se deba a los diversos terremotos que ha sufrido la ciudad a lo largo de su historia.  En 1321, 1531, 1755 y, el más reciente, el 28 de febrero de 1969, Lisboa y Portugal sufrieron graves terremotos. (A juzgar por los datos históricos, cabe esperar que se produzca otro gran terremoto alrededor de 2185). Los terremotos más antiguos que se registran se cobraron la vida de miles de personas. Solo en el de 1755 perdieron la vida entre 30 000 y 40 000 personas. El de 1969 tuvo una magnitud de 7,8 en la escala Richter, es decir, fue grave, pero solo se saldó con dos muertes en Portugal gracias a que los edificios estaban preparados para los seísmos y apenas sufrieron daños.

Un destino fascinante y asequible

No pretendo asustarte con todos estos datos sísmicos, pero sí es cierto que han marcado en gran medida la identidad de la ciudad. Eso no significa que no puedas disfrutar de sus maravillas. La capital de Portugal es un lugar fantástico porque 1) es bonita, 2) se come genial, 3) tiene un panorama cultural dinámico e interesante, 4) es cosmopolita y auténtica a la vez, 5) hay mucho que ver y admirar y 6) no tiene que costarte un ojo de la cara. De hecho, el país en general no siempre recibe la atención que merece como destino turístico, pero lo cierto es que tiene una costa increíble llena de pueblecitos pesqueros, formaciones rocosas de colores increíbles y playas idílicas. Si quieres explorar Portugal, procura ir cuando no sea temporada alta: habrá menos gente en las playas y las calles de Lisboa estarán más despejadas de turistas.  

Lisboa es la segunda capital más antigua de Europa, después de Atenas, y lo cierto es que algunas ciudades históricas no están preparadas para recibir grandes hordas de turistas. Tienen calles estrechas con aceras exiguas y poca capacidad para el tráfico… ¡Pero ahí reside su encanto!   Irónicamente, desde mi última visita, he llegado a entender un poco el alma de la ciudad porque he leído las obras del poeta Fernando Pessoa y del escritor José Saramago, quienes siguen siendo presencias vivas en la ciudad.

Tres barrios

Bairro Alto

El Bairro Alto es, como su nombre indica, un distrito que se encuentra en lo más alto de una colina. (Pero, la verdad, casi toda Lisboa se encuentra en lo más alto de una colina). Está lleno de preciosas escaleras, restaurantes baratos y unas vistas espectaculares, especialmente desde el mirador de São Pedro de Alcântara. También hay una iglesia elegante y profusamente decorada, llamada la iglesia de São Roque, que se supone que posee la capilla más cara del mundo. Una calle tranquila en el Bairro Alto de Lisboa, con arquitectura portuguesa tradicional, edificios coloridos y estrechas calles empedradas Una imagen tranquila del histórico Bairro Alto de Lisboa, conocido por sus coloridos edificios y calles empedradas © Getty Images También es el barrio donde pasarás muchas tardes y noches, ya que está lleno de bares chulos. Siempre hay gente charlando en la puerta de algún local con una copa o cerveza en la mano mientras la melodía estremecedora del fado se cuela hasta la calle y baña la oscura noche lisboeta.  Si quieres asistir a un verdadero espectáculo de fado, reserva una mesa en la Tasca do Chico . No cobran entrada y podrás disfrutar de una cena a buen precio mientras escuchas música tradicional en directo. Según tengo entendido, el fado es el equivalente lisboeta del blues estadounidense o del rebetika griego y, al igual que esas formas musicales, tuvo sus inicios en los barrios marginales.  Es melancólico y a menudo nostálgico, lleno de arrepentimiento y pérdida, de anhelo por lo que podría haber sido si el destino no se hubiese interpuesto en nuestro camino. Por lo general, aunque no siempre, lo cantan mujeres. Esto se debe, al parecer, a que esta música se originó como un lamento dedicado a los hombres que se extraviaban en el mar. No puedes irte de Lisboa sin escucharlo aunque sea un ratito. Pero tampoco te pierdas el arte callejero en los murales de la Travessa dos Fiéis de Deus, la Rua da Vinha, la Rua de São Boaventura y la Calçada da Glória.  Puedes subir y bajar en funicular, pero las escaleras también son chulas y no cuesta tanto subirlas. Los funiculares son de color amarillo, como esos tranvías de los años 30 que tanto me gustan.  Los icónicos tranvías amarillos de Lisboa atraviesan la Praça Luis de Camoes Los icónicos tranvías de Lisboa atraviesan la ciudad por la preciosa Praça Luis de Camões © Pexels ¡Y hablando de tranvías! Si quieres ver una parte considerable de la ciudad en menos de una hora, toma el tranvía 28 desde el Parque Martim Moniz. Atención: Cuando viajes en tranvía, ten cuidado con los carteristas. No guardes la cartera o el móvil en un bolsillo trasero y lleva el bolso o la mochila debajo del brazo.) Si te quedas en Lisboa durante al menos una semana , quizás te interese adquirir la tarjeta Lisboa City para utilizar el transporte público y visitar algunas atracciones. Nosotros no lo hicimos y tampoco se acabó el mundo, así que tú verás.   Una cosilla importante: el Bairro Alto no es el único barrio que se encuentra en lo alto de una colina. Lisboa es una ciudad llena de cuestas, así que tendrás que acostumbrarte a subir y bajar una y otra vez. A quienes nos gusta andar no nos importa: subir hacia nuevos horizontes nos da la vida, ¿no crees?

Alfama

Debido a que sobrevivió al terremoto de 1531, Alfama es el barrio más antiguo de Lisboa y el que mejor representa su identidad histórica. Hasta hace poco era un barrio pobre y obrero, pero la afluencia turística lo ha convertido en un lugar icónico y actual. Sus estrechas y retorcidas callejuelas empinadas lo convierten en un paraíso si te gusta pasear (o, por el contrario, en un infierno). Si prefieres ahorrarte el dolor de pies, el tranvía 28 atraviesa este barrio y puede ser una buena alternativa para conocerlo sin caer en el agotamiento.  Una calle estrecha y tranquila en el barrio de Alfama con casas de colores pastel Las pintorescas calles de Alfama son una muestra del encanto histórico de Lisboa, con sus calles coloridas y callejones serpenteantes © Getty Images Pasear por Alfama consiste en perderte entre callejuelas estrechas, escaleras empinadas y calles empedradas por las que no circula el tráfico. No te olvides de llevar agua, para de vez en cuando a cotillear en alguna tienda o siéntate a tomar algo en una cafetería… Pero no tires la toalla. Recuerda que lo importante es llegar.  😊 Si a ti también te gusta caminar, te recomiendo esta zona para que pongas a prueba mi método de hacer turismo, que yo he bautizado «piérdete y te encontrarás». Imagínate que el barrio es un laberinto y tu misión es empezar en la parte baja, junto al río Tajo, y atravesar el barrio sin mapa ni guía hasta llegar al castillo de São Jorge  que está en la cima de la colina.  Y, para darle un poco de emoción al juego, ganas un punto por cada edificio icónico que te encuentres, como la sé de Lisboa, es decir, la catedral. Se trata de una iglesia románica fue construida en el siglo XII y es, sin duda, la iglesia más antigua e importante de la ciudad.  El Teatro Romano , que forma parte del Museu de Lisboa, está situado en el yacimiento de un antiguo anfiteatro romano que data del siglo I d. C., cuando la ciudad se llamaba Olissipo. Me encanta la Casa Dos Bicos por su hermosa fachada y porque alberga la biblioteca personal de uno de mis escritores favoritos, José Saramago, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1998. Sus cenizas están enterradas bajo un olivo frente a la casa. Si te interesa, prueba a leer su fascinante novela Ensayo sobre la ceguera. El Museu do Fado es de visita obligada, aunque solo sea por conocer un poquito mejor la personalidad y la cultura portuguesas y descubrir su maravillosa y evocadora música.  El exterior del Museu do Fado en Lisboa, un icono cultural dedicado a la música tradicional portuguesa, llamada fado, tiene una fachada moderna. El Museu do Fado rinde homenaje a la conmovedora tradición musical de Lisboa, el fado, con una impresionante fachada contemporánea © Getty Images El interior y el claustro del monasterio y la iglesia de San Vicente de Fora  tienen hermosos paneles de azulejos que ilustran escenas de las Fábulas de La Fontaine. Para verlos, dirígete a la puerta que hay a la derecha de la fachada. Luego sube al tejado para disfrutar de otra increíble vista panorámica de la ciudad.   El Panteón Nacional , también conocido como la iglesia de Santa Engracia, tardó unos tres siglos en construirse, supuestamente debido a una maldición. Contiene las tumbas de presidentes, escritores, pintores y el futbolista más célebre de Portugal, Eusébio da Silva Ferreira. Si quieres disfrutar de una visita de 360 grados a Lisboa, no te pierdas la terraza. ¿Conseguiste llegar al castillo de São Jorge en la cima de la colina más alta de Lisboa? ¡Enhorabuena! La primera versión de este castillo fue construida en el año 200 a. C. por los romanos y posteriormente cayó en manos de visigodos, árabes y cruzados. Finalmente, en el año 1256 pasó a ser la sede de la monarquía portuguesa.

Baixa

Baixa se considera el corazón de la ciudad debido a su ubicación central, su ambiente animado y sus lugares icónicos y emblemáticos. Por ejemplo, puedes comprar unos pastelitos para desayunar en la Confeitaria Nacional, que lleva casi 200 años en funcionamiento. Una calle en el barrio de Baixa, el centro de Lisboa, que conduce hacia el gran Arco da Rua Augusta, rodeado de tiendas y edificios históricos. Una vista panorámica del Arco de la Rua Augusta en Lisboa, que da la bienvenida al histórico distrito de Baixa © Getty Images La iglesia de Santo Domingo  data de 1241 y sobrevivió al gran terremoto de 1755 y a un incendio en 1959 que dañó gravemente su interior y que todavía se deja entrever en la iglesia actual. También fue el lugar de una masacre durante la misa de Pascua en 1506 y, no mucho después, el lugar donde se encerró a las víctimas de la Inquisición para posteriormente quemarlas vivas en la cercana plaza de Rossio. Aparte de este escabroso pasado, la plaza de Rossio es conocida por sus hermosas fuentes barrocas, el precioso motivo ondeado de sus adoquines y el tradicional Café Nicola, un gran lugar para sentarse un buen rato a disfrutar de um abatanado o um cimbalino. La plaza del Comercio es un magnífico espacio público. Se construyó junto al río Tajo como muestra de la opulencia y el poder de reino portugués para recibir a los viajeros y la realeza que llegaban en barco. Bajo el arco norte, adyacente a la entrada de la Rua do Ouro, aprovecha para echar un vistazo al interior del café-restaurante Martinho da Arcada. Una imagen amplia de la plaza del Comercio, la famosa plaza de Lisboa junto al agua, rodeada de edificios amarillos y la gran estatua del rey José I de Portugal en el centro. La majestuosa plaza del Comercio de Lisboa, una impresionante explanada frente al mar, es un símbolo de la rica cultura e historia de la ciudad © Getty Images Esta cafetería data de 1782 y era donde el poeta más admirado de Portugal (y uno de mis favoritos), Fernando Pessoa, venía a comer y a reunirse con sus amigos. Pessoa era todo un personaje. Escribió bajo al menos cuatro seudónimos (algunos le atribuyen hasta 75), incluido su propio nombre. Era excéntrico, insolente, quizás hasta estaba un poco loco… Y los portugueses lo adoran.  Puedes aprovechar la visita para probar una de sus especialidades, los pastéis de bacalhau, que les salen riquísimos. Los venden en mil sitios más, pero quizás te apetezca picar algo mientras sientes las vibraciones de un lugar con tanta historia. 

Otras sugerencias

Marvila se encuentra junto al río, entre el centro de Lisboa  y el moderno distrito Parque das Nações . Se compone principalmente de almacenes abandonados y arquitectura industrial en ruinas, pero está viviendo una renovación cultural gracias a artistas y, lo que es más importante, inversores que abren nuevas galerías, restaurantes y fábricas de cerveza artesana.  Paseo y funiculares al atardecer en el parque de las Naciones (Parque das Nações) El distrito más moderno de Lisboa, Parque das Nações, tiene arquitectura contemporánea junto al río © Getty Images Allí también encontrarás el Museo Nacional del Azulejo , que se encuentra en un convento de 1509 y tiene una magnífica colección.  ¡Y otra cosa! Aprovecha para picar algo en el 8 Marvila, un espacio muy amplio y moderno que sin duda merece la pena visitar.  A este distrito solo se puede llegar en autobús. Toma la línea 728 que pasa junto al río, la plaza del Comercio y la estación de Santa Apolonia y que llega hasta Marvila.  Si te gusta el arte callejero, no te pierdas la zona de la Estrada de Chelas, donde hay edificios enteros convertidos en obras de arte.  Aunque, ciertamente, en toda Lisboa puedes encontrar increíbles murales y obras de arte urbano en cualquier sitio. Solo tienes que saber mirar.

Sabores callejeros de Lisboa

La bifana es un bocadillo de cerdo adobado en vino blanco, ajo y pimentón. Se corta en finas lonchas y se acompaña de mostaza, aceite picante y, a veces, cebolla frita. Si te va la carne, está para chuparse los dedos. Si quieres probar la versión más auténtica, dirígete a Vendas Novas, una localidad que se encuentra a unos 85 kilómetros de Lisboa. Ahí es donde la gente local disfruta realmente de las bifanas de verdad. Una bifana portuguesa sobre un fondo tradicional de azulejo portugués Saborea Lisboa probando una bifana tradicional, un bocadillo de cerdo adobado al estilo portugués © Getty Images Si andas buscando un bacadito rápido, entonces prueba con unos salgados. Estas frituras se venden en puestos callejeros, kioskos, bares y todo tipo de locales, y suelen estar rellenos de carne, queso o pescado (sobre todo bacalao).  Los pastéis de nata son pastelitos redondos que, al contrario de lo que nombre indica, están rellenos de crema. Son sencillísimos, ya que se elaboran con yemas de huevo, harina, mantequilla y canela. Puedes probar unos deliciosos en el Bairro Alto, en Manteigaria, pero hay un montón de pastelerías más. Suele haber cola, pero merece la pena probarlos. Una bandeja de pastéis de nata, los famosos pasteles portugueses de corteza dorada y crujiente con un relleno de crema pastelera y superficie caramelizada Saborea los famosos pastéis de nata de Lisboa, unas deliciosas tartaletas de crema pastelera con una corteza crujiente y dorada © Pexels El caldo verde es una sopa sencilla hecha de col rizada, patata, aceite de oliva y, tradicionalmente, chorizo o carne de cerdo.  Sacia mucho y lo venden en prácticamente cualquier esquina. El frango assado (pollo asado) suele comerse en bocadillo o acompañado de patatas fritas o ensalada (o ambas cosas).  Cuando te entre el hambre, echa un vistazo a los bares que tengas a tu alrededor por la calle. Normalmente tienen un menú del día apuntado en una pizarra junto a la entrada. Haz caso de las recomendaciones del local: saben lo que les ha gustado a los demás y te aconsejarán que lo pruebes. Así, con un poco de suerte, volverás al día siguiente. En este sentido, procura comer donde haya gente local o donde tengas que esperar un poco. ¡Merece la pena!  Otra buena idea es preguntar a la gente para que te recomienden los locales o puestos callejeros donde suelen comer. Viajar no solo consiste en mirar, ¡sino en saborear! Por eso, la comida no puede faltar en un itinerario digno por la deliciosa Lisboa. El precio no es excusa, ya que la comida callejera en Lisboa es barata.

Dónde alojarte

Lisboa tiene muchos alojamientos económicos , especialmente si no te importa compartir el baño. Hay un montón de albergues, como el WOT New Lisbon en el Bairro Alto, y alojamientos económicos como SATURdAYS. Eso sí, asegúrate de reservar con antelación, ya que los alojamientos baratos están muy demandados incluso en temporada baja.

Para concluir…

Si aún no has estado en Lisboa, empieza ya a planear tu visita . Portugal no es España y Lisboa no se parece en nada a Barcelona o Madrid. Es una ciudad verdaderamente única, uno de esos lugares que te sorprenden de verdad. Recuerdo sonreír mucho mientras subía y bajaba por cuestas interminables. Es un lugar lleno de contradicciones: majestuoso y sencillo, serio y desenfadado, lleno de gente aficionada al fútbol que también admira a escritores y pintores. Te garantizo que, salvo que te duelan los pies de tanto andar, te irás de Lisboa sintiéndote mucho mejor que cuando llegaste.