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Los mejores destinos para amantes de la música
Inspiración

Los mejores destinos para amantes de la música

Por David Szmidt
14 min de lectura
14 09 May 2022

Si eres de esas personas que están todos los días con los cascos puestos, este artículo es para ti. ¡Descubre estos 10 destinos que suenan como los ángeles!

En el mundo podemos encontrar tipos de música tan diversos como las personas que lo habitan. A fin de cuentas, ¿qué es la música, sino uno de los lenguajes más poderosos que existen? El escritor Robert Fripp hablaba de ella como «el vino que llena la copa del silencio». Y yo, que disfruto tanto de un buen vino como de un discazo, no podría estar más de acuerdo. La música está tan arraigada en nuestra psique que, a lo largo de la historia de la humanidad, distintas civilizaciones han ido desarrollando su propio sistema musical durante milenios, de manera totalmente aislada e independiente. Precisamente por esto, para los oídos de Occidente, los intervalos microtonales y la polirritmia característicos de la música oriental tienden a sonar bastante caóticos. Por el contrario, la escala cromática tan propia de este lado del mundo puede parecer arbitraria e infantil para quien no tenga costumbre de escucharla. Cuando te gusta la música, empiezas por disfrutar de esos sonidos que mejor encajan en el sistema musical arraigado en tu cultura. Sin embargo, conocer y disfrutar de otros universos musicales puede ampliar tus horizontes hasta límites insospechados. Si necesitas un motivo más para hacer una escapadita, descubre los ritmos y melodías más memorables del mundo con nuestra lista de destinos para amantes de la música.

Dresde, Alemania The exterior of Kunsthofpassage in Dresden — Shutterstock Neustadt, en Dresde, es un lugar con mucho arte — Shutterstock

Durante siglos, Alemania ha sido uno de los terrenos más fértiles de Europa en lo que a música se refiere. Basta con hacer un breve repaso de su historia, por ejemplo, cuando Johann Sebastian Bach intentó, allá por el siglo XVII, componer música para órgano que no supusiera una ofensa para las autoridades religiosas (que aun así consideraron blasfemas algunas de sus combinaciones de acordes). O el grandilocuente y abrumador repertorio de Beethoven. Los pegadizos valses del siglo XIX. La invención de la electrónica a manos de Kraftwerk. El Kraukrock, el nu-punk de los 90… Y, sí, hasta los Scorpions. Vamos, que la reputación de Alemania en cuanto a música es difícil de superar. Aún hoy en día, los alemanes siguen siendo los dueños y señores del pentagrama. Berlín quizás sea el ejemplo más evidente: una ciudad que prácticamente gira en torno a la frenética cultura de las discotecas. Sin embargo, para mí Dresde es la verdadera capital alemana de los melómanos. Neustadt, al norte del río, es un entramado de calles construidas de sopetón en los años sesenta, después de que la ciudad quedara arrasada en la Segunda Guerra Mundial. Las dos calles principales discurren en paralelo a lo largo de unas cinco manzanas. Precisamente estas cinco manzanas son uno de los mayores hervideros de bares, salas de conciertos, tiendas de discos, librerías de segunda mano y espacios artísticos de toda Europa En serio, allá donde mires verás una sucesión de locales dedicados al arte en todas sus formas. Si tuvieras un grupo, podríais ir de gira solo por Dresde. De hecho, quizás ya lo hagan algunos. Todos los muros que hay a la vista han quedado cubiertos por obras de arte urbano o pósteres que anuncian los próximos conciertos, con bandas de toda Europa en cartel. No son los pesos pesados de la industria musical, sino más bien grupos que viven en la carretera y ponen ritmo allá donde les dan la oportunidad, a lo largo y ancho del continente. Hay de todo, y por eso mola tanto.

Osaka, Japón Dōtonbori at night — iStock Dōtonbori por la noche — iStock Osaka, la única ciudad de todo Japón donde todavía existe un barrio entero de chabolas, quizás sea un lugar un poco desangelado, y esa sensación se plasma en su música. A simple vista, es una ciudad moderna y reluciente, una metrópoli del siglo XXI. Sin embargo, si nos adentramos un poquito más allá de la superficie, Osaka es punk, metal y psicodelia, y sus habitantes se hacen con las calles con una seguridad tan desafiante que ni el mismísimo Liam Gallagher se atrevería a interponerse en su camino. Esta urbe japonesa se caracteriza no tanto por su panorama musical sino por su comunidad musical, en la que los artistas se apoyan y promocionan mutuamente en conciertos y fiestas por toda la ciudad. De hecho, la gente local cree que esta sinergia contribuye todavía más al sentimiento punk que se respira por sus calles. Se celebran conciertos en la antesala de los bares, en salas independientes o, si hace falta, en los locales de ensayo de los propios grupos. Si vas a escuchar a una banda que te gusta, no los pierdas de vista, porque enseguida te ayudarán a encontrar sonidos similares. Igual que en otras ciudades donde la música desempeña una función tan importante, como Dresde, en Osaka también hay un montón de tiendas de discos de segunda mano. Todas ellas encarnan ese look de Gran Bretaña a finales de los setenta y ofrecen todo un abanico de estilos para satisfacer oídos de pelaje muy diverso. Las encontrarás en la pequeña zona central de Nishishinsaibashi, al norte de todo el mogollón que suele rodear el icónico canal de Dōtonbori.

Pune, India Silhouette of a DJ against green light — iStock Aunque no lo parezca, Pune es una meca de las discotecas — iStock En la India les encanta la música dance, y la ciudad de Pune es la meca para quienes disfrutan de este estilo. Puesto que es una ciudad universitaria, donde hay estudiantes a la vuelta de cada esquina, los bares y las salas de baile están siempre hasta la bandera. Pune se ha convertido en una parada obligada en las giras de los DJ, y no solo de los que están empezando, sino de los grandes nombres del sector. Eso significa que podrás elegir el ambiente que más te vaya cada noche: desde grandes discotecas en las que bailar durante horas hasta bares de cócteles más sosegados en las azoteas de los edificios. Además de la electrónica, en Pune hay unos cuantos lugares que te harán dudar de si estás en India o en Austin, en el corazón de EE. UU . Estas salas más pequeñas (en realidad, bares con un miniescenario en una esquina) te ofrecerán agradables conciertos de cantantes o pequeños grupos mientras disfrutas de algo de picar y una cerveza . También hay varios locales de jazz, con un rollo más underground, en los que adentrarte de madrugada para sumergirte en los aterciopelados sonidos de los años treinta y cuarenta. Una buena manera de acabar la noche, ¿no?

Salvador, Brasil Capoeira practicers on the beach — Shutterstock La capoeira brasileña es mitad danza, mitad arte marcial — Shutterstock

Sí, a los brasileños les gusta la fiesta. Hasta ahí, todos de acuerdo. Río de Janeiro y São Paulo ocupan puestos inalcanzables en las listas de mejores carnavales y festivales del mundo. Pero ¿qué pasa con el resto de Brasil ? Fantástica pregunta. Salvador es una de las ciudades más antiguas de Brasil, fundada por los portugueses en 1549, y fue la primera capital del país. La propia ciudad incluye 80 kilómetros de playas , desde tranquilas calitas donde nadar y tomar el sol hasta grandes arenales abiertos al océano donde nunca faltan las tablas de surf. También es el lugar donde nació la capoeira, una mezcla de arte marcial y danza que se practica tanto en interiores como en exteriores por toda la ciudad. ¿Y qué hay de la música? El estado de Bahía, cuya capital es Salvador, es la zona del país con mayor influencia africana . La música actual combina, en general, elementos del dub, el hip hop de primera generación y el reggae con una percusión intensa y reiterativa y ritmos de África Occidental. Esta combinación única da lugar a la «poesía de Bahía», un concepto que gira en torno a un manifiesto cultural profundamente arraigado en el sentir de la ciudad, pero con un toque progresista y abierto al mundo. Si a todo esto le sumamos una energía casi estereotípica, tendremos la receta secreta de un hallazgo delicioso.

Nueva Orleans, Estados Unidos Bourbon Street and ‘Live Jazz’ sign in New Orleans — Shutterstock Nueva Orleans se conoce como la meca del jazz — Shutterstock «The Big Easy», así se conoce a la meca del jazz. Cualquier visita que se precie a esta ciudad tendrá por banda sonora este estilo que se ha convertido en toda una institución. Y hay para todos los gustos: la música de la ciudad recorre todo el abanico emocional que pueda existir, desde las animadas bandas callejeras protagonizadas por el viento metal hasta los sonidos oscuros e introspectivos de la psicotrópica vanguardia de los 50 y 60. De aquí eran Fats Domino, Louis Armstrong y el gran Dr. John, algo que por sí mismo podría ser más que suficiente para atraer a un público considerable. Pero Nueva Orleans tiene muchas otras caras, empezando por las influencias cubanas que surgen en muchas de sus composiciones. A comienzos del siglo XX, los músicos cubanos cogían el ferry y cruzaban el golfo de México desde La Habana para tocar en Nueva Orleans. Y los músicos estadounidenses hacían lo mismo en la dirección contraria. Desde entonces, la vida en la calle, la música y la gastronomía (tres cosas importantes, ¿verdad?) han fusionado ambas culturas. A mediados de los años 80, surgió un nuevo estilo de música, el rap, y a finales de los 80 y durante los 90 Nueva Orleans ejerció una importante influencia en las comunidades de hip hop y rap. Fue por aquella época cuando artistas como Lil’ Wayne, Mystikal y Birdman saltaron al estrellato. Aunque ya hace unas cuantas décadas, estos estilos siguen formando parte de la esencia de la ciudad. Pero no podríamos irnos de Louisiana sin hablar del zydeco. La verdad es que este estilo de folk es una de mis debilidades, con su fuerte influencia del cajún más alegre, un crudo patois afrancesado y sus espontáneos acordeones. Este sonido es la viva expresión de esa mezcla de culturas que caracteriza a Nueva Orleans como a ningún otro lugar.

Leeds, Reino Unido Street outside Leeds University Union at night — Shutterstock Desde hace muchos años, las bandas tocan en Leeds University Union — Shutterstock

Tenía en mi lista unos cuantos destinos en el Reino Unido , como Mánchester, Bristol y Glasgow , pero acabé eligiendo Leeds porque quizás no sea tan conocido como los demás. Aquí fue donde se grabó uno de los mejores álbumes en directo de la historia («The Who Live at Leeds») y, encima, es una ciudad chulísima. Su belleza industrial , aderezada con parques, urbanizaciones modernas y algunos pubs de diez, le dan un aspecto vivo y acogedor. En los años 70 y 80, Leeds fue la cuna de algunas bandas de renombre mundial, como Gang of Four y The Wedding Present. A mediados de los 2000, saltó de nuevo a la fama mundial con la explosión de la música indie, que lanzó a la fama a grupazos como los Kaiser Chiefs (que debe su nombre a la antigua discoteca del portero del Leeds United, Lucas Radebe), y también a otros un poco menos aclamados (como los Pigeon Detectives, que nunca llegaron ni al aprobado). En cuanto a locales, hay para todos los gustos. Por el escenario del First Direct Arena han pasado artistas de la talla de Bruce Springsteen, pero hoy vamos a fijarnos más en escenarios un poquito menos ambiciosos. Por ejemplo, está la O2 Academy, que es como todas las demás del país (grupos de tamaño mediano, greñudos pero decentes), y aunque la legendaria Cockpit ha dejado un enorme vacío tras cerrar sus puertas, el sindicato de estudiantes de la Universidad de Leeds sigue organizando conciertos, y locales como The Wardrobe y Oporto empiezan a estar en boca de todos. En resumen, basta con darte un paseíto por el centro; encontrarás algo para ti.

Kingston, Jamaica Sunset view over Kingston — iStock Jamaica es el paraíso del reggae, y un paraíso en general — iStock La cuna del reggae no podía faltar en una lista de lugares influyentes e interesantes para los aficionados a la música. Basta con ver el documental de Jeremy Marre, «Roots Rock Reggae», para descubrir cómo 1977 dejó una huella imborrable en la historia de la isla y cómo la música se utilizó como una herramienta de cambio social. Sin embargo, esto se vuelve casi anecdótico si nos paramos a analizar el indispensable papel de la música en la cultura de la isla a lo largo de su historia. Eso sí, por raro que parezca, cuando sales por la noche es más habitual encontrarte a algún DJ pinchando que a grupos tocando en directo. La música es un elemento fundamental de la ciudad, pero lo que se lleva es bailar en la discoteca hasta el amanecer. El Asylum, por ejemplo, organiza fiestas temáticas: reggae una noche, otra de grandes éxitos del ska de los sesenta, un karaoke a demanda… En cualquier caso, siempre podrás saber qué se ofrece con antelación, ya que hay folletos y carteles por todas partes. Además, el personal de los bares suele estar al tanto de todo lo que se cuece por la zona cada noche. Como todos sabemos, la música jamaicana ha cruzado muchas fronteras. Poca gente en el mundo se quedaría en blanco si le preguntas quién fue Bob Marley. Además, la música ska dio voz a la alienación y discriminación racial que sentían los hijos de quienes emigraron al Reino Unido en la posguerra, en los ochenta. Con escuchar el mensaje político de algunos grupos como The Specials y The Selecter, queda más que clara la enorme influencia que tuvo (y tiene) todo lo que Jamaica ha aportado al mundo.

Adís Abeba, Etiopía Downtown Addis Ababa from above — iStock La capital etíope esconde un abanico infinito de ritmos y sonidos — iStock

La capital etíope esconde un abanico infinito de ritmos y sonidos — iStock Etiopía abarca montañas , llanuras y desiertos, y alberga más de 80 grupos étnicos diferentes, cuyas culturas confluyen en la capital: Adís Abeba. Los músicos tradicionales de Etiopía se conocen como azmari, y su figura en la cultura etíope podría equipararse a la del bardo o trovador en Europa . Estos músicos interpretan canciones folclóricas añadiéndoles sus propios giros líricos en función de los acontecimientos del momento. No es raro oírlos tocar en casas de té, cantando a la vez que tocan instrumentos como el masenqo (un instrumento de una cuerda que se toca con arco) o el krar, de seis cuerdas y parecido a una lira. El momento de la historia que verdaderamente cambió la dirección musical del país fue cuando Haile Selassie visitó Jerusalén en 1924. En la catedral de Santiago (un templo del siglo XII en el Barrio Armenio de la ciudad), fue recibido con una banda de jazz de viento metal compuesta por huérfanos armenios. Profundamente conmovido por los niños y su música, adoptó a cuarenta y se encargó de que continuaran su formación musical en Etiopía. Fue así como el jazz echó raíces en Adís Abeba, claro que con su propio toque etíope. Esa es la historia de la música de Etiopía en unas pocas palabras. Como es lógico, el rock, el hip hop y la electrónica también han metido la cabeza en el panorama musical contemporáneo. Sin embargo, puesto que los etíopes alzan con orgullo no solo su nacionalidad, sino la individualidad de su legado cultural, casi todos los artistas nacionales han dado un giro único a estos sonidos más modernos. De hecho, el etio-rock es un género propio del país, así como el hip hop cantado en amárico, la lengua más extendida en Etiopía. Como debe ser.

Bolonia, Italia Woman walking in the center of Bologna — Shutterstock La gran población universitaria de esta ciudad la convierte en una de las más progresistas de Italia, y va acompañada de una buena ración de conciertos — Shutterstock Bolonia, como todo buen aficionado al Trivial debería saber, es donde se fundó la universidad más antigua del mundo, en el año 1088. Y todavía hoy sigue en activo, convirtiendo a la ciudad en lo que es: entre otras cosas, un reducto un poco inusual dentro de Italia . Bolonia se está convirtiendo en un lugar donde la gente joven, posiblemente inspirados por la afluencia de estudiantes de otros países, están dejando atrás el patriotismo, el conservadurismo y los tuppers de sus madres para vivir de manera más autónoma y alejada de los valores tradicionales italianos. La cultura LGBTQ+ está mucho más aceptada en Bolonia que en cualquier otro lugar del país, y el panorama del arte y la música alternativos se han hecho un hueco considerable en la ciudad. De hecho, la música sirve como herramienta para luchar contra el racismo y promover la igualdad y la paz. Suena bien, ¿verdad? Más allá del ambiente estudiantil, Bolonia tiene fama desde hace siglos por ser el escenario de algunos de los espectáculos de música clásica, ópera y ballet más importantes y majestuosos que jamás se hayan celebrado. Quizás por eso Gioachino Rossini decidió echar raíces aquí. Además, también ofrece conciertos irresistibles, pues es una parada casi obligada para muchos artistas que hacen gira por Europa. Echa un vistazo al calendario de los próximos meses y déjate tentar por artistas de la talla de Iron Maiden, My Chemical Romance y The Chemical Brothers.

Nashville, Estados Unidos Broadway in Nashville at night — iStock Se dice que Nashville es una de las capitales musicales de Estados Unidos — iStock

Nashville mola, entre otras cosas, porque de toda la vida se considera una de las capitales musicales de Estados Unidos. Esta merecidísima reputación no es casualidad: en sus salas de conciertos, bares y escenarios encontrarás un extenso abanico de estilos, como country, bluegrass, blues, soul, rock and roll, rock alternativo y mucho más. ¿Te animas a descubrir más en este artículo ? ¿Quieres leer más artículos de viajes? No te pierdas Kiwi.com Stories .