Los países menos visitados de cada continente

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Aléjate de las rutas conocidas y descubre una joya poco frecuentada y otras tres recomendaciones por región

Parece que ya no existen lugares “inexplorados”, con cada vez más personas publicando selfis en playas desiertas y vertiginosas cimas de montañas. Pero, con esta guía que hemos preparado para ti, podrás sorprender a la próxima persona que te pregunte dónde irás de vacaciones.

Europa: Moldavia

Amanecer en el monasterio Old Orheiul en MoldaviaAmanecer en el monasterio Old Orheiul en Moldavia —Shutterstock

Enclavada entre Ucrania y Rumanía, Moldavia es un lugar que está dejando atrás su lúgubre reputación postsoviética y está ganando popularidad por sus maravillosos paisajes, su excelente vino y la cultura y vida nocturna de Chişinău, su capital.

Es un país predominantemente rural, con colinas escarpadas, ríos sinuosos, praderas bellísimas y bosques frondosos que dominan el paisaje. Tiene 148.500 hectáreas dedicadas a viñedos, situando a este pequeño país como el undécimo mayor productor de vino de Europa.

A pesar de la creciente afluencia de vuelos desde Europa occidental, sigue teniendo un aire de exclusividad inexplorada. Chişinău no es una ciudad muy grande (tiene cerca de 530.000 habitantes), de modo que es fácil recorrerla a pie, además de ser muy alegre, arbolada y tener un encanto agreste inmediato y atractivo.

Moldavia también es el hogar de la surrealista república autodeclarada de Transdniéster (Transnistria), la última reliquia de la Unión Soviética en Europa, un estado disidente que sigue plenamente enamorado de todo lo relacionado con Lenin. Su idiosincrasia se puede explorar en 12 horas sin ningún tipo de papeleo (simplemente regístrate en la oficina fronteriza), tiempo más que suficiente para una visita de un día a su capital, Tiraspol.

Menciones especiales: Macedonia del Norte, San Marino, Bielorrusia

Vista aérea de San MarinoVista aérea de San Marino — Shutterstock

Macedonia del Norte, un agradable entramado de lagos y montañas a las afueras de Skopje, la capital, es un lugar maravilloso para relajarse y encierra una historia diversa impregnada de herencia balcánica y mediterránea, con toques romanos, griegos y otomanos.

El pequeñísimo principado de San Marino es una curiosidad, un vestigio de la época en donde lo que conocemos como Italia era una red de poderosas ciudades-estado. Con una superficie de apenas 61 kilómetros cuadrados, es la quinta nación más pequeña del mundo: nueve municipios con ciudades amuralladas, colinas escarpadas, castillos, torres y calles antiguas.

Iglesia medieval ortodoxa Kolozhskaya en la ciudad de Grodno, BielorrusiaIglesia medieval ortodoxa Kolozhskaya en la ciudad de Grodno, Bielorrusia — Shutterstock

Tal vez Bielorrusia no parezca un destino obvio para vacacionar (y pasar por alto la política es algo muy personal), pero Minsk ofrece un aspecto interesante: logra ser casi apabullantemente soviética sin ser uniforme y gris. Abundan los murales, las esculturas y las estatuas en grandes plazas, mientras que fuera de las ciudades encontramos granjas y pueblos que parecen atrapados en el tiempo.

África: Santo Tomé y Príncipe

Pico Cão Grande, Santo Tomé y PríncipePico Cão Grande, Santo Tomé y Príncipe — Shutterstock

Este minúsculo país recibe muy pocos visitantes, simplemente porque casi nadie sabe que existe. No es algo inesperado: se trata de dos islas principales que se formaron como parte de un archipiélago volcánico a unos 240 km de la costa de Gabón.

Es uno de los secretos mejor guardados de África. Se independizó de Portugal desde 1975, conformado por dos islas están flanqueadas por playas, y un paisaje que presenta densos y frondosos bosques, así como pilares volcánicos irregulares. Las islas están cultivadas con plantaciones de roças, café y cacao, que constituyen la piedra angular de la economía del país. Serás más que bienvenido a visitarlas, conocer su producción e historia y degustar algunos de sus productos.

El ecoturismo es una actividad muy importante, pues sus habitantes saben lo especial que es su país. Algunos de los pasatiempos más populares son los deportes acuáticos, la natación, el buceo y el snorkeling, al igual que la observación de tortugas, la visita a cuevas submarinas o simplemente recostarse en la playa a comer cocos frescos. Tierra adentro, puedes ir de excursión por los bosques y parques nacionales, descubrir lagunas y cascadas secretas, o escalar hasta los puntos más altos para contemplar las vistas de cada isla.

Es un país hermoso, tranquilo y acogedor en el que, quizás por su tamaño o por la calidez de su gente, todos parecen conocerse y cuidar de los demás. Inclúyelo en tu lista de lugares que no puedes dejar de visitar.

Menciones especiales: Comoras, Guinea Ecuatorial, Yibuti

Cascada en Guinea Ecuatorial Cascada en Guinea Ecuatorial — Shutterstock

Comoras es otro pequeño país insular que se especializa en el ecoturismo. Con apenas unos 28.000 visitantes al año, muchos de ellos voluntarios que ayudan en tareas como la anidación de tortugas marinas, el país ofrece muchos de los elementos ya mencionados: mar azul cristalino, playas bordeadas de palmeras y espectaculares formaciones de arena negra y lava.

Apretujado entre Gabón y Camerún encontramos a Guinea Ecuatorial, un país cuya historia está marcada por golpes de Estado y corrupción, todo esto bañado en petróleo. A pesar de esto, poco a poco intenta mejorar su imagen, con ciudades como Malabo, que alberga mercados llenos de vida y un puerto bullicioso. Las selvas de la zona interior rebosan de chimpancés y gorilas, elefantes de selva y nubes de mariposas. No es un lugar fácil de visitar, pero estamos seguros de que serás la única persona que conozcas que lo haya hecho.

Hermosa bahía en Moroni, Comoras Hermosa bahía en Moroni, Comoras —Shutterstock

Yibuti es un país que sigue rigiéndose por criterios tribales, fuera de su capital desde luego, y en el que los turistas no dejan de ser una curiosidad. Sus paisajes agrestes, áridos y místicos contrastan de manera extraordinaria con la vestimenta colorida y las canciones tradicionales de la gente local, mientras que camellos y flamencos enmarcan el horizonte. Un viaje a la costa del Mar Rojo para visitar las playas y nadar (¡o, al menos, disfrutar de un poco de brisa!) puede mitigar el calor, que en ocasiones es brutal.

Asia: Timor Oriental

La belleza natural de las costas de Timor Oriental, en el sudeste asiáticoLa belleza natural de las costas de Timor Oriental, en el sudeste asiático — Shutterstock

Con el nombre oficial de República Democrática de Timor Oriental, el país ha sobrevivido a una brutal guerra de independencia que se prolongó hasta principios del siglo XXI. Tras declarar su independencia en 2002, se propuso combinar sus tradiciones ancestrales con incursionar cautelosamente en el turismo.

Al compartir una isla con Timor, aún parte de Indonesia, reúne en un solo lugar todos los clichés de un paraíso tropical virgen: mares cristalinos y deslumbrantes que bañan suavemente playas infinitas, arrecifes maravillosos repletos de vida, e incluso delfines que saltan del agua para saludarte.

Dili, su caótica capital, es el lugar ideal para aprender sobre la difícil (¡y me quedo corto!) historia del país, gracias a su Museo de la Resistencia, que ofrece información muy valiosa. El mercado de productos locales es el lugar perfecto para encontrar mariscos increíblemente frescos, y la estatua de Cristo Rey es un punto panorámico excelente para orientarse.

Pero hay que salir de la ciudad para explorar la verdadera magia del país: pueblos de montaña envueltos en la niebla de la madrugada, actividades comunales de sus amistosos habitantes y peregrinos que suben a la cima del monte Ramelau para contemplar el amanecer. Disfruta de todo lo bueno que esta nueva y orgullosa nación tiene para ofrecer. 

Menciones especiales: Turkmenistán, Tayikistán, Brunéi

Vista de la Fortaleza de Hisor en Tayikistán, Asia Central Vista de la Fortaleza de Hisor en Tayikistán, Asia Central —Shutterstock

Turkmenistán raya en lo absurdo con su pretenciosa capital, Ashgabat, un monumento al, digamos, “ego” del antiguo líder Saparmurat Nyýazow. Aquí predominan el mármol y el oro, y es precisamente esta euforia postsoviética la que atrae a los aventureros curiosos. Pero si tu espíritu aventurero desea ir más lejos, podrás acampar en los desiertos que rodean el temible cráter de gas de Darvaza, conocido como la Puerta del Infierno.

Tayikistán es la nación más pobre de Asia Central, pero es un país de cielos imponentes, desfiladeros y extensos lagos azules. El 90 % del país está formado por montañas, por las que pasó durante siglos la antigua Ruta de la Seda. En Tayikistán, puedes hacer un recorrido por la historia.

Mezquita Jame' Asr Hassanil Bolkiah en Brunéi Mezquita Jame’ Asr Hassanil Bolkiah en Brunéi — Shutterstock

 Brunéi, situado en la isla de Borneo, es un país con menos de medio millón de habitantes y su territorio se compone principalmente de selva tropical que alberga monos, templos y embarcaciones tradicionales que navegan por los ríos. Sin embargo, es increíblemente estricto en lo que respecta a la religión, así que deberás tenerlo en cuenta si tienes pensado visitarlo.

América: Guyana

Cataratas Kaieteur, en medio de la selva de Guyana, SudaméricaCataratas Kaieteur, en medio de la selva de Guyana, Sudamérica — Shutterstock

Guyana es el único país de habla inglesa de Sudamérica, lo que de entrada le confiere un carácter singular. Se independizó del Reino Unido en 1966, pero sigue siendo miembro de la Mancomunidad de Naciones, y su capital, Georgetown, está situada en la costa.

De hecho, la mayor parte de la población vive en la costa; a medida que uno se adentra en el interior, el paisaje se vuelve más diverso, espectacular y, francamente, difícil. El sur se caracteriza por sus montañas y selvas tropicales, mientras que el suroeste presenta sabanas más áridas. Es más, algunas partes del país (la selva en concreto) siguen siendo inaccesibles para los humanos, y existe una campaña para declarar gran parte de la región como Patrimonio de la Humanidad.

Es increíble lo que se puede ver. Las cataratas Kaieteur, las segundas más altas del mundo y la cascada de un solo salto más grande por su volumen, son un espectáculo de agua que parece precipitarse desde el mismísimo borde del mundo. Por la selva deambulan animales como jaguares, ocelotes y osos hormigueros, mientras las águilas sobrevuelan la zona.

 

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Guyana se esfuerza por equilibrar la necesidad de atraer al turismo con la preservación de sus tradiciones y belleza, y los indígenas, que en el pasado debían sobrevivir trabajando en la industria minera o maderera, ahora encabezan programas dirigidos por la comunidad y ellos mismos para animar a los viajeros a hospedarse en alojamientos ecológicos y participar en la conservación de la vida silvestre, mientras descubren las formas de vida tradicionales.

Menciones especiales: Surinam, Belice, San Vicente y las Granadinas

Vista aérea del Gran Agujero Azul y los arrecifes de coral en la costa de BeliceVista aérea del Gran Agujero Azul y los arrecifes de coral en la costa de Belice — Shutterstock

Justo al lado de Guyana se encuentra Surinam, el país independiente más pequeño de Sudamérica. La llegada de colonos holandeses en el siglo XVI la convirtió en la única nación fuera de Europa cuyo idioma principal es el neerlandés. Desde el punto de vista cultural, se considera una nación caribeña, con una amplia diversidad étnica que la dota de vitalidad y hospitalidad, y cuya capital, Paramaribo, es una mezcla exótica de fiesta, caos moderado y una maravillosa arquitectura colonial.

El nombre de Belice está cobrando protagonismo en el floreciente sector del ecoturismo, al ofrecer delicias similares a las de la selva de Guyana, pero también playas caribeñas de arena blanca, buceo en arrecifes, windsurf, pesca, exploración de los sistemas de cuevas submarinas o simplemente la posibilidad de recostarse en una hamaca disfrutando de un cóctel.

Centro de la ciudad de Kingstown, San Vicente y las Granadinas Centro de la ciudad de Kingstown, San Vicente y las Granadinas — Shutterstock

San Vicente y las Granadinas, cuyo nombre que recuerda a una banda de rock and roll de los años 50, es un conjunto de 32 islas en el mar Caribe, nueve de las cuales están habitadas. La geografía de las islas, volcánicas y densamente boscosas, hace que sea relativamente difícil recorrerlas. También es un destino para personas con mucho presupuesto, pues en algunas de las islas (Mustique, por ejemplo) se alquilan villas con precios que van desde los USD $4000 al día.

Oceanía: Tuvalu

Vista aérea de la isla Tuvalu en el Océano PacíficoVista aérea de la isla Tuvalu en el Océano Pacífico — Shutterstock

Tuvalu verdaderamente ocupa el primer puesto entre los países menos visitados. A este remoto archipiélago de nueve islas, a dos horas de vuelo desde Fiyi, a nada menos que 1179 km de distancia, apenas llegan unas mil personas al año.

Existe muy poca infraestructura turística, no se aceptan tarjetas de crédito y no hay cajeros automáticos en ninguna parte. Funafuti, el único hotel de la capital, y la docena de casas de huéspedes y alojamientos familiares repartidos por las islas, solo aceptan dinero en efectivo, lo que obliga a llevar todo lo necesario (y algunos dólares australianos).

Esto también se traduce en que hay muy poca delincuencia, no hay partidos políticos (los que existen responden a lealtades personales, familiares o insulares) y que nada te impedirá disfrutar de Tuvalu como un simple y bello paraíso isleño. Alquila una scooter o una moto y atrévete a explorar. Conoce a la gente del lugar y únete a un partido de fútbol, o de te ano, una variante local del voleibol.

Nada, navega, camina, bucea o simplemente recuéstate en la playa. No importa de dónde vengas, estarás muy, muy lejos de casa y de todo el estrés y las preocupaciones.

Menciones especiales: Islas Salomón, Tonga, Samoa Americana

Un buceador explorando una gruta oscura en las Islas SalomónUn buceador explorando una gruta oscura en las Islas Salomón — Shutterstock

Las Islas Salomón están formadas por cuatro islas habitadas, ¡y más de 900 islas e islotes más pequeños! En este paraíso para surfistas y buceadores, el número de islas (y la peligrosidad náutica que comporta) se traduce en un gran número de naufragios por explorar, así como aviones de guerra estrellados del Teatro del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial.

El hecho de que Tonga y Fiyi se consideren países vecinos y a menudo se les asocie entre sí a pesar de estar a más de 800 km de distancia, dice mucho de la vasta naturaleza de las islas del Pacífico. “Las Islas Amigas” son famosas por su vida marina. Podrás viajar en yate para conocer ballenas jorobadas, tiburones de arrecife, pulpos, tortugas y muchos animales más, además de explorar cuevas marinas y ensenadas escondidas.

Vista aérea de la costa de Tonga Vista aérea de la costa de Tonga — Shutterstock

Y finalmente, haremos un poco de trampa:Técnicamente, Samoa Americana no es un país, sino un territorio no incorporado de Estados Unidos, como Puerto Rico y Guam. Esto significa que los ciudadanos estadounidenses pueden llegar sin necesidad de papeleos ni trámites, para visitar la que es considerada por muchos como la cultura polinesia más antigua, remontándose a 3000 años atrás. Pero, gracias a sus lazos con Estados Unidos, está más desarrollado que muchos otros países, incluida la ciudad de Pago Pago, edificada en torno a un puerto y sede de una activa industria pesquera, y un parque nacional custodiado por el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos.

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