Además de ser el hogar de casi medio millón de habitantes, la capital de Baviera es un auténtico imán para turistas en cualquier época del año, que llegan para descubrir su arquitectura clásica, tecnología, industria y, cómo no, su cerveza . El Oktoberfest es uno de los mayores eventos que se celebran en el país y uno de los principales motivos por los que la gente visita Múnich. Pero si solo tuvieras un par de días para explorarla, ¿qué deberías ver y hacer? Dos días fue exactamente el tiempo que tuve para descubrir la ciudad, así que aquí van mis sugerencias…
Día 1
Odeonsplatz — Getty Images
El centro histórico de Múnich no es tan grande como cabría imaginar para una ciudad de su tamaño, así que puedes explorarlo fácilmente en un día. Déjate llevar hacia Marienplatz por la multitud de personas que abarrotan la zona comercial más popular de la ciudad, con su epicentro en Neuhauser/Kaufingerstraße. Gira hacia la izquierda y te encontrarás con las torres gemelas de la preciosa Frauenkirche, ubicada en un insólito ángulo de una plaza tranquila que también tiene una fuente de lo más curiosa. Sigue caminando en dirección norte y llegarás a Odeonsplatz y la Italianate Feldherrnhalle, donde se celebran de vez en cuando conciertos de música clásica o jazz al aire libre. Desde aquí puedes acceder al Hofgarten, un parque de estilo renacentista italiano con un café al aire libre, juegos de petanca junto a los senderos exteriores e incluso clases de danza en el pabellón central. Muy relajante y muy, pero que muy bonito.
Practicar surf en plena ciudad es uno de los grandes atractivos de Múnich — David Szmidt Continúa hacia el norte y te encontrarás con el Englischer Garten, un inmenso parque semisalvaje que se extiende a lo largo de varios kilómetros en la ribera occidental del río Isar. Quizá prefieras esperar al segundo día para explorarlo a fondo pero, si quieres, puedes adentrarte un poco para tomar algo en el famoso Biergarten am Chinesischen Turm. En cualquier caso, no te pierdas a los surfistas que lo pasan en grande en el Eisbachwelle
, una ola perfecta para el surf que se crea durante todo el año en un puente del río Eisbach. De vuelta hacia el centro, puedes imaginarte la vida opulenta de los ricos de Múnich en Maximilianstraße, donde los cochazos de marca y las boutiques de ropa de diseño están a la orden del día.
Estatua de Bavaria — David Szmidt También puedes visitar la estatua de Bavaria en el enorme espacio abierto conocido como Theresienwiese, o «prado de Teresa». La verdad es que, a su manera, es bastante impresionante: puedes subir y contemplar las vistas desde el interior de la estatua, si la pillas abierta y si te gustan los espacios muy grandes y muy vacíos. De lo contrario, te recomiendo terminar el día con una buena cerveza y prepararte para el…
Día 2
Hoy toca salir del centro de Múnich y movernos hacia el norte. Lo que realmente quería era ir a un partido de fútbol, aunque no me apetecía ver al Bayern, la robótica máquina ganadora de la Bundesliga, sino algo un poco más interesante. Por desgracia, no quedaban entradas para el partido del 1860 Múnich y tanto el Türkgücü como el Unterhaching jugaban fuera de casa, así que tuve que contentarme con una visita al viejo parque olímpico, donde está el antiguo estadio del Bayern, antes de que se mudaran al Allianz Arena.
Esplendor en la hierba en el Olympiapark — Shutterstock
Construido en 1972 para los Juegos Olímpicos de Múnich, el parque es una auténtica proeza de la ingeniería. Llevó cuatro años levantarlo y supuso un gran salto para el paisajismo urbano a gran escala, convirtiéndose en el eje central del proyecto de Múnich para unas «Olimpíadas verdes y soleadas». No cabe duda de que es verde y, por suerte, lo visité en un luminoso día de sol. Hoy sigue siendo un gran motivo de orgullo y el centro de muchas actividades que se organizan en la ciudad. El día que estuve se celebraba un medio maratón y había familias paseando alegremente con sus helados. Además, si subes a la colina más alta, puedes disfrutar de magníficas vistas de todo el parque y del perfil urbano de Múnich a lo lejos.
BMW Welt y el Museo BMW son muy impresionantes desde fuera y, si te gustan los coches, te encantará su interior — David Szmidt Otro de los grandes atractivos de esta parte de la ciudad es BMW Welt y el Museo BMW
. BMW Welt es una instalación de exposiciones gratuitas que repasa el presente de la marca BMW, así como de las otras marcas de la compañía, como Mini y Rolls-Royce. Justo al lado está el Museo BMW (la entrada cuesta 10 €), donde puedes descubrir la historia de la compañía: además de los coches, hace un recorrido por las motos, los motores aeronáuticos, el diseño, la publicidad y mucho más. También hay espacio para una mirada reflexiva y valiente al papel que desempeñó el trabajo forzoso en la fabricación de vehículos para la maquinaria de guerra nazi. Bien merece una visita. También merece la pena explorar algunos de los barrios más alejados del centro de la ciudad. Empieza por Maxvorstadt y su cuadriculado entramado de calles, llenas de grandes mansiones, edificios universitarios y bares y cafés frecuentados por los hípsters muniqueses. A principios del siglo XX, Schwabing era el centro artístico de la ciudad y, hoy en día, sigue manteniendo ese espíritu bohemio. Glockenbachviertel es donde se concentra el ambiente LGBTQ+ de Múnich, y Westend es el emergente distrito industrial que alberga la fábrica de cerveza Augustiner, la más antigua de la ciudad (fundada en 1328).
Qué comer y beber
Con tanta actividad, en algún momento necesitarás cargar las pilas y, como ocurre en cualquier otra ciudad importante, la selección gastronómica abarca todas las exquisiteces culinarias que puedas imaginar: cocina india, coreana, malaya o de cualquier otro rincón del mundo. Pero ya que estamos en Baviera, ¿qué tal si probamos un poco de gastronomía bávara?
Especialidades de Baviera
En Múnich, nunca falla el weißwurst y un pretzel — Getty Images En esta parte del mundo, la pirámide alimenticia es sencilla: carne y carbohidratos. Hay salchichas de todos los tipos, pero las más comunes son la weißwurst (una salchicha blanca condimentada con hierbas, que se sirve con mostaza dulce), la bierwurst (con sabor a ajo) o la redondeada Regensburger wurst, que se sirve cocida. A las salchichas se suman toda una variedad de quesos que maridan a la perfección con la cerveza, enormes pretzels salados, ensaladas de patatas o carne, y albóndigas (tanto dulces como saladas)… ¡Tendrás que seguir explorando Múnich a pie para quemarlo todo!
Las cervecerías y los «biergarten»
Pero todavía no hemos mencionado siquiera lo que realmente alimenta a esta ciudad. La cerveza está por todas partes y se hace notar en cada esquina en jarras de medio litro o de litro. Lo normal es encontrar cerveza rubia u oscura (en Alemania no hay una gran variedad de cervezas artesanales debido a su estricta adhesión a la Reinheitsgebot, o ley de la pureza de la cerveza) de alguna de las grandes fábricas de cerveza de la ciudad, como Augustiner, Hacker-Pschorr, Löwenbräu o Paulaner.
El «biergarten» («jardín de la cerveza») de Augustiner-Keller — David Szmidt
También está la cerveza Hofbräu, que se fabrica en la Hofbräuhaus , que posiblemente sea el lugar más turístico y cómicamente bávaro que puedas visitar en el mundo. En su gran sala abovedada se celebran conciertos de oompah y el personal lleva los brazos llenos de jarras de cerveza, mientras que el patio cervecero o «biergarten» es un precioso espacio para tomar una cerveza a la sombra de los árboles. Pero relájate y no esperes que te sirvan con demasiada rapidez. Es algo que conviene aprender rápidamente: la cerveza llega y se va según les apetezca a las personas encargadas del servicio. Sé amable o podrían ignorarte, y aprovecha cualquier oportunidad para pedir o perderás tu turno. ¡Eso cuando haya servicio de mesa! Hacia el final de mi segundo día, quedé con mi amigo Sven en el «biergarten» de Augustiner-Keller , cerca de la estación, y simplemente tenía una barra que bombeaba ingentes cantidades de cerveza que puedes recoger y pagar en la caja.
Dónde alojarte
Lo cierto es que el alojamiento en Múnich es caro (eso es mejor tenerlo claro desde el principio), pero todo depende de lo que andes buscando. ¿Algo sencillo pero acogedor, o simplemente un lugar donde dormir sin más? Si buscas un hotel barato que te permita caminar al centro, la zona al sur de la estación es tu mejor opción. No puede decirse que sea el barrio más pulcro de la ciudad, pero es buena zona para encontrar comida barata o tomar un café por la mañana, y además hay un par de pubs que realmente no están nada mal y que no son caros, como el agradable Münchner Stubn . Como alternativas tienes otros barrios que ya hemos mencionado, como Maxvorstadt o Schwabing, o puedes reservar alojamiento un poco a las afueras, por ejemplo en Untersendling o Giesing, donde pagarás algo menos y que están bien conectados con la red de transporte público.
Cómo moverse por Múnich
Como ya he mencionado, el centro histórico no es enorme y, además, es completamente llano, de forma que puedes pasear por él muy cómodamente. Pero si quieres explorar más allá del centro (hasta el Olympiapark, por ejemplo), conviene usar el «U-Bahn», el metro de Múnich. MVV , la autoridad de transportes de Múnich, opera el metro, tranvía y la red ferrocarril urbano en la ciudad y cercanías. La mejor forma de comprar billetes y pases es la MVV-App , ya que algunas de las máquinas expendedoras de billetes en las estaciones de metro solo aceptan efectivo, y muchas de las paradas de tranvía ni siquiera venden billetes. Un billete de un día te costará 8,80 € y te permite viajes ilimitados durante el día en U-Bahn, autobús y tranvía. Pero recuerda que no es más que eso: un billete para el día (no 24 horas). Es decir, si lo compras a las cinco de la tarde, solo tendrá validez para el resto del día, no hasta la misma hora del día siguiente.
Cuándo viajar
Las actividades de la ciudad giran en torno a dos festivales: Frühlingsfest (que coincidió con mi visita a finales de abril) y Oktoberfest (que, para despistar, se celebra en las últimas dos semanas de septiembre). Si te apetece conocer Múnich a tu bola y sin aglomeraciones, ni se te ocurra aparecer en cualquiera de esas dos fechas. Mayo es muy buen momento para ir: el clima es agradable (sin que haga demasiado calor) y los «biergartens» están abiertos, pero todavía no han llegado las hordas de turistas. Lo mismo se puede decir de finales de agosto y principios de septiembre, aunque si no te importa el frío puedes visitar en diciembre y disfrutar de los muchos mercadillos navideños que hay esparcidos por la ciudad.
¡Así se pasan 48 horas en Múnich!
Dos días es más que suficiente para hacerte una idea de esta interesante y atractiva ciudad. Es ideal para explorar el resto de Baviera, tiene conexiones estupendas con las demás ciudades de la región, y vuelos a toda Europa y el resto del mundo. Busca y reserva tu viaje a Múnich ahora en Kiwi.com . Para seguir encontrando inspiración para tus viajes, visita Kiwi.com Stories .










