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Oslo para todos los bolsillos: la guía más cool de la capital más cool
Guías para viajar barato

Oslo para todos los bolsillos: la guía más cool de la capital más cool

Por Monica Buck
12 min de lectura
12 16 Dec 2024

Has aterrizado en Oslo: te da la bienvenida el patio de recreo nórdico de los vikingos, famoso por sus fiordos y la elegancia de sus habitantes. Ahora, antes de que cunda el pánico cuando veas el precio de una taza de …

Llegar al centro de Oslo desde el aeropuerto de forma económica

Para empezar, tienes dos opciones: el aeropuerto más importante de Oslo, el Aeropuerto de Oslo-Gardermoen, y el más pequeño Aeropuerto de Sandefjord-Torp . Si vuelas a Gardermoen, ahórrate el tren exprés y gasta menos en los trenes regionales de NSB: el billete te costará unos 110-120 NOK (11-12 €). Pueden ser igual de rápidos (unos 23 minutos hasta la Estación Central de Oslo) y tu cartera lo agradecerá.Desde Torp, un billete sencillo en el autobús Torp-Ekspressen cuesta entre 330 y 350 NOK (33-35 €) y te deja en el centro de Oslo en aproximadamente 1 hora y 35 minutos. Tampoco es que sea barato, pero sí mucho más económico que el precio de un taxi (que puede superar fácilmente los mil NOK).

Transporte público: ¿sí o no?

El transporte público de Oslo es tan bueno, que resulta casi sospechoso. Todos los tranvías, trenes, autobuses y ferris están integrados en el sistema Ruter. Lo que significa que un solo billete te lleva a todas partes. Puedes comprar un bono de 24 horas por unos 120 NOK (12 €) (el precio de un par de cafelitos en un bar sofisticado) y volar por la ciudad como si fuera tuya. Parecerás un verdadero oslense (quizá sin los pómulos perfectos, pero no se puede tener todo).

Cómo disfrutar de Oslo barato/gratis

Ir de escaparates en los barrios de lujo

Hazte a la idea: ir de compras en Oslo es como pasearte por una story de Instagram, pero en la etiqueta de precio siempre pone lo mismo: «mírame y no me toques». Aun así, no significa que no puedas ir de escaparates y empaparte del ambiente sin gastarte el sueldo. Grünerløkka es la joya de la corona del reino hípster de la ciudad. Imagina edificios de apartamentos con solera, convertidos en boutiques independientes, tiendas de segunda mano llenas de ropa extravagante que le hubiera flipado a tu abuela en los años 70 (las sudaderas vintage o hallazgos de segunda mano pueden costarte a partir de 50 o 150 NOK / 5-15 €), y las galerías de arte emergentes son tan modernas que ya están metidas en el mundo del arte digital. Incluso si no piensas comprar, pasear por Markveien y Olaf Ryes Plass es una delicia visual. Admira el minimalismo escandinavo, observa a la gente local ultra cool (créeme, hacen que lo más banal parezca «haute couture») y hazle fotazas al ingenioso arte callejero. Si tienes suerte, podrías toparte con un mercadillo de fin de semana, donde los artesanos venden joyas elaboradas a mano, vinilos vintage y demás tesoros (los artículos artesanales cuestan alrededor de 100-300 NOK / 10-30 €). Mirar cuesta exactamente cero coronas, y la inmersión cultural que obtendrás vale más que cualquier sudadera de recuerdo. Un animado café junto al río en el distrito de Grünerløkka de Oslo, rodeado de árboles y arte urbano Grünerløkka, el barrio moderno de Oslo, tiene deliciosos cafés junto al río, murales llenos de colores y un ambiente creativo y bohemio © Getty Images

Naturaleza en la ciudad

Si el cuerpo te empieza a pedir a gritos un poco de relax, haz lo que hacen los oslenses: ve a los parques. El parque de Vigeland, dentro del Parque Frogner, es el campeón de los pesos pesados en cuanto a naturaleza urbana gratuita en Oslo (entrada: 0 NOK). Aquí encontrarás más de 200 peculiares esculturas de Gustav Vigeland, algunas divertidas, otras estrafalarias y aún otras que simplemente te dejarán rascándote el cogote. Posa con una estatua (trata de imitar sus expresiones) e invita que tus followers adivinen cuál es humano y cuál es arte. Más allá de las extrañas y maravillosas estatuas, los inmensos prados verdes del parque parecen clamar para que te quites los zapatos y te relajes con un poco de queso noruego de supermercado (50-100 NOK / 5-10 € por un picnic básico). En verano, puedes unirte a la gente local e improvisar partidillos de frisbee, tumbarte bajo árboles frondosos y tomar el sol al atardecer, olvidando por completo que estás en una gran capital. Esculturas de niños jugando, parte del parque de esculturas Vigeland en Oslo El parque de esculturas Vigeland celebra la vida con sus creaciones de bronce lúdicas y atemporales © Getty Images

Tours gratuitos a pie

Estás descubriendo una ciudad nueva, así que no te quedes solo con lo que te cuente Google: empápate de la historia de Oslo directamente de un apasionado guía local que conozca la ciudad como la palma de su mano. Los tours gratuitos a pie son el secreto mejor guardado de Oslo para viajeros con bajo presupuesto ávidos de descubrir la ciudad a fondo sin gastar demasiado (precio: 0 NOK, pero se agradece una propina de unos 50-100 NOK / 5-10 € por persona). Solo tienes que presentarte en un punto de encuentro (normalmente lugares céntricos como Jernbanetorget o la Ópera), unirte a un grupo de compañeros de paseo y seguir a tu guía por calles históricas y barrios modernos. Te contará la historia que hay detrás de la arquitectura, aprenderás algunas frases en noruego (además de «takk» y «hei») y terminarás con un mapa mental de los lugares a los que te apetezca regresar. Es básicamente un curso intensivo de Oslo que te vendrá de perlas para seguir explorando la ciudad a tu ritmo.

Prueba la gastronomía local sin gastarte una pasta

Lo entendemos: este no es el viaje para gastarte los ahorros en un restaurante de estrella Michelin. Afortunadamente, Oslo tiene algunas opciones sorprendentemente deliciosas que no te harán llorar al pedir la cuenta. Empieza con un perrito caliente (pølse) en un colmado (30-40 NOK / 3-4 €). Puede sonar raro hablar de un perrito caliente de supermercado como una experiencia gastronómica imprescindible, pero créeme: estas salchichas son harina de otro costado. Los noruegos han elevado al perro caliente prácticamente a condición de divinidad, sirviéndolo con cebolla crujiente, condimentos cremosos y aportando su toque especial. Para algo verdaderamente noruego, compra un pequeño bloque de brunost (queso marrón) en un supermercado. Este queso caramelizado ligeramente dulce es un alimento básico en las cocinas noruegas y cuesta solo unos pocos euros (unos 30-50 NOK / 3-5 € por un paquete pequeño). Pruébalo en lonchas finas con pan o gofres noruegos: tus papilas gustativas se quedarán atónitas. Un bloque de queso marrón noruego con un cortaquesos y panecillos El emblemático queso marrón de Noruega, una delicia dulce y sabrosa que se disfruta en todo el país © Getty Images . Si quieres comer algo más sustancioso, pon rumbo a Grønland, un crisol multicultural donde encontrarás bufés indios, kebabs de Oriente Medio y fideos asiáticos a precios aptos para estudiantes (80-150 NOK / 8-15 €). Si llegas durante un festival gastronómico o te topas con un mercadillo de comida callejera (consulta en internet o pregunta a algún lugareño), puedes llegar a degustar desde gofres noruegos hasta curry tailandés por muchísimo menos de lo que pagarías en un restaurante (la comida callejera te puede costar 50-120 NOK / 5-12 €). Come en la calle y come barato: tus papilas gustativas también lo apreciarán.

Museos (gratis y con descuento)

Los museos de Oslo son de clase mundial, pero a veces no sabes si te están cobrando la entrada o una obra de arte (una entrada normal puede costar 120-180 NOK / 12-18 €). Pero que no cunda el pánico: algunos museos ofrecen entrada gratuita o con descuento en días específicos (0-100 NOK / 0-10 € con ofertas especiales). El Museo Nacional alberga «El grito» de Edvard Munch, y de vez en cuando abre sus puertas a un precio reducido o de forma gratuita. El Centro Nobel organiza algunas noches con descuento, especialmente durante eventos especiales o exposiciones. Las instituciones más pequeñas, como el Museo de Oslo (Oslo Bymuseum) en el Parque Frogner, a menudo son gratuitas durante todo el año, por lo que puedes aprender un poco de historia noruega sin dañar demasiado tu presupuesto. Para los amantes de la fotografía, no te pierdas la Fotogalleriet, que a menudo tiene entrada gratuita para exposiciones de primera línea. La moderna fachada del Museo Nacional de Noruega con un cartel anunciando una exposición de Rothko El Museo Nacional celebra el arte y la cultura con exposiciones de talla mundial © Getty Images . Si te gustan las aventuras marítimas, entra en el Museo del Fram o el Museo Kon-Tiki para aprender sobre la exploración polar y los viajes épicos de Thor Heyerdahl. Puedes consultar sus páginas web para ver cuándo tienen entradas a precio reducido. Si eres estudiante, no olvides llevarte tu documento de identificación: muchos museos tienen descuentos para cualquiera que todavía pueda fingir ir a clase.¿Buscas algo realmente inusual? Visita la Mini Bottle Gallery , un peculiar museo que exhibe la colección de botellas diminutas más grande del mundo. Sí, lo has leído bien: más de 50 000 botellas en miniatura, muchas con formas extrañas y contenido inesperado. Aunque no es gratis (la entrada cuesta unos 90-120 NOK / 9-12 €), es una experiencia única que quizá te desconcierte un poco, pero te dejará con mucho material para tu Instagram. Investigando un poco y con una buena planificación estratégica, puedes diseñar tu propio itinerario de museos asequibles y seguir teniendo suficientes coronas para ese perrito caliente de medianoche.

Experiencias fuera de lo común

Si estás deseando encontrar algo totalmente inesperado (algo que combine naturaleza, arte y un poco de fantasía), acércate al parque de esculturas Ekeberg . Encaramado sobre una colina con vistas a la ciudad, este parque es una galería de arte al aire libre, sin precio de entrada (0 NOK) y repleta de esculturas impresionantes de artistas internacionales. Pasea por senderos boscosos para toparte con instalaciones vanguardistas, figuras curiosas y piezas de arte surrealistas entre los árboles. Además de ser un paseo apacible por un bosque precioso, también es una especie de búsqueda del tesoro artístico, y oro puro para tu Instagram. Además, disfrutarás de unas vistas impresionantes del fiordo de Oslo y su horizonte urbano. Está apartado de los caminos trillados, no te costará casi nada y te sentirás como si te hubieras metido de un cuento de hadas escandinavo. Para una experiencia aún más inusual, considera visitar el mausoleo de Emanuel Vigeland (entrada 80-120 NOK / 8-12 €). Escondido en un barrio tranquilo, es una joya cultural menos conocida y alberga la obra del artista Emanuel Vigeland. Entra y déjate envolver por la tenue luz, el silencio y los enormes frescos que representan el ciclo de la vida, desde el nacimiento hasta la muerte, con un detalle asombroso. El espacio en sí está diseñado para hacer que tus susurros reboten de forma inquietante en las paredes, creando una atmósfera aún más emocionante que no olvidarás pronto. Es una experiencia cautivadora en un lugar realmente hermoso, que no tiene nada que ver con un día normal en el museo.

Deportes con poco presupuesto

Prepárate para dar rienda suelta a tu niño interior, al estilo escandinavo. Con nieve, Korketrekkeren es básicamente una montaña rusa natural en forma de carrera de 2 kilómetros en trineo que te hará gritar como si estuvieras en un parque temático. Alquilar un trineo suele ser bastante asequible (80–150 NOK / 8–15 € al día), y la adrenalina está incluida en el precio. El nombre de la pista significa «sacacorchos», y hace honor a su nombre con giros y sacudidas a suficiente velocidad como para que te tiemblen las piernas. Puedes repetir el recorrido todas las veces que quieras, o hasta que se te congelen los dedos. ¿Descender en trineo por una ladera nevada en la capital de Noruega? Es uno de esos momentos que solo se viven una vez en la vida, y además sin salirte de tu presupuesto. Un grupo de personas en trineo sobre una colina nevada, rodeada de árboles bajo un sol invernal El invierno en Oslo transforma las colinas y los bosques en un mágico patio de juegos para los aficionados al trineo © Getty Images

¿Adónde va la gente local?

Explora barrios como Tøyen o Grønland, que tienen un ambiente relajado y precios no te quitarán el hipo (aquí, una cerveza puede costarte 70-100 NOK / 7-10 €, en comparación con 120 NOK o más en las zonas más turísticas). Tómate una cerveza local en un pub sin lujos, prueba algún café donde la gente local esté leyendo el periódico (en lugar de turistas mirando mapas) y entabla una conversación. Los noruegos pueden parecer reservados al principio, pero después de una ronda y una charla sobre música, fútbol o lo raro que es el sol de medianoche, no te faltarán oslenses encantados de recomendarte el próximo gran concierto underground o bar clandestino. Un consejillo: infórmate sobre alguna fiesta que se esté cociendo, estrenos de arte o espectáculos musicales que no figuren en las guías. Estas son las joyas baratas (o gratuitas) que harán legendarios tus recuerdos de Oslo.

Atracciones turísticas: La Ópera de Oslo

Sí, todo el mundo visita la Ópera de Oslo (es una institución tan importante como los renos). Es un edificio precioso, y puedes caminar sobre su azotea gratis. Merece una visita, pero no esperes encontrar entradas baratas para un espectáculo de ópera. La Ópera de Oslo bajo un espectacular cielo nuboso y gente caminando sobre su azotea inclinada La emblemática azotea inclinada de la Ópera de Oslo invita a los visitantes a caminar sobre ella y admirar las vistas panorámicas de la ciudad © Getty Images

¿Cuál es la mejor época para visitar Oslo?

El verano es «prime time» si te gustan los días largos (el sol apenas se pone, así que puedes atiborrarte de actividades interminables). El invierno es la época mas mágica si te gusta la nieve (además, es temporada baja y los precios son más económicos). La primavera y el otoño están menos concurridos y siguen siendo bonitos. Sinceramente, Oslo es un destino precioso durante todo el año, como esa amiga a la que le queda bien cualquier cosa.

¿Cuánto cuestan las cosas en Oslo?

Seamos realistas: ¡Oslo puede costarte!

Comida (almuerzo o cena)

Un restaurante puede salirte caro, pero tienes la opción de la comida callejera, los locales de kebab o el sushi barato. Las tiendas de comestibles como Rema 1000 o Kiwi (jaja) son tus mejores aliados: compra pan, queso y fruta, y prepárate un buen picnic.

Bebidas (café, vino o cerveza)

Los noruegos se toman muy en serio el café, pero el precio te puede escocer un poco. En las cadenas de panaderías puedes conseguir café más barato, o puedes comprar café instantáneo en una tienda y prepararlo en tu hostal. El alcohol es notoriamente caro: puedes tomarte unas cervezas de supermercado antes de salir, o simplemente no beber y disfrutar de ese vigorizante aire nórdico.

Alojamiento (hostales u hoteles a precios razonables)

Los hostales son tu mejor opción para un alojamiento económico: calcula que pagarás entre 250 y 500 NOK (25-50 €) la noche por una cama en una habitación compartida, y conocerás a compis mochileros listos para explorar la ciudad contigo. También puedes usar Airbnb o alquilar un apartamento si viajas en compañía: un lugar modesto podría costarte entre 500 y 1000 NOK (50-100 €) por noche, lo que se vuelve más asequible si compartes el gasto. Los hoteles pueden ser más caros, normalmente a partir de 700 NOK (70 €) por noche (o más), pero a veces tienen ofertas: investiga en internet con antelación.

¿Te animas a explorar Oslo?

¡Hala! Ya tienes toda la información que necesitas para conquistar Oslo como un frugal guerrero nórdico. Tanto si paseas por las callejuelas artísticas de Grünerløkka como si te zampas cien perritos calientes baratos o ves la puesta de sol desde un banco gratuito del parque, recuerda todo lo que has aprendido en este artículo. Descubre Oslo sin miedo, será realmente memorable y volverás a casa con la cartera intacta. ¡Skål!