P-town, como se conoce coloquialmente a la ciudad, también se ha visto afectada por el virus del turismo. Los síntomas son los precios elevados, las muchedumbres que pueblan las playas y los bares, y las fiestas desenfrenadas. Pero solo durante el verano. Lo cierto es que, a pesar de todo, sigue teniendo su personalidad. Es un lugar que ha sabido conservar su «alma» (si crees, como yo, que los sitios pueden tener alma propia).
Cuándo visitar Provincetown
Antes había dos temporadas bien diferenciadas: el verano, cuando la población se multiplicaba por diez, y el invierno, mucho más tranquilo. Esto sigue siendo bastante parecido, aunque la temporada turística ahora abarca algunos meses más.

Un día tranquilo en el puerto de Provincetown, donde los barcos se mecen delicadamente sobre el agua © Getty Images
Por eso te sugiero que visites Provincetown y Cape Cod entre finales de septiembre y mediados de noviembre, o entre marzo y mediados de mayo. En esas fechas ya no hay turistas, pero muchos negocios siguen abiertos y el mar todavía no está muy agitado, así que puedes darte largos paseos por las dunas o montar en bici tranquilamente.
Si no te molestan el frío, la humedad ni los cielos plomizos de invierno, también puedes ir en diciembre. No habrá tantos restaurantes ni alojamientos (ni fiestas, claro), pero las dunas siguen exactamente donde estaban. Es un buen momento para disfrutarlas dando paseos largos y solitarios con esa luz tan especial de los cielos de invierno, y tendrás el pueblo, el mar y la arena prácticamente para ti.
El clima impredecible de Cape Cod
Aunque suena idílico, no olvidemos que el tiempo en Cape Cod puede ser impredecible. Hace años, en una tarde lluviosa de octubre, la temperatura bajó casi 18 °C en una hora (fuerte, ¿verdad?). Esto hizo que las calles del pueblo se congelaran y obligó a la gente a calentar las llaves del coche para poder abrir sus vehículos.
Otro día debió de haber un cambio en las corrientes porque un témpano de hielo del tamaño de un islote entró en la bahía y se deshizo en pedazos al llegar a la costa. Pero la luz lo compensa todo. Incluso cuando se barrunta una tormenta y el cielo está oscuro, la luz que emana del agua le da un barniz único y especial a este rinconcito del planeta.
La comunidad LGBTQ+ de Provincetown
Otra cosa que no ha cambiado con el paso de los años es la presencia de una dinámica comunidad LGBTQ+ en la ciudad . El colectivo es una pieza importante de la comunidad local desde hace más de un siglo. De hecho, una nueva exposición en el Museo de Provincetown narra su historia a través de relatos de primera mano.

Banderas arcoíris ondeando alto en Provincetown, un homenaje a la diversidad y la inclusividad de esta comunidad © Getty Images
Sé que pasar más de dos o tres días en un pueblecito rodeado de agua no resulta atractivo a todo el mundo, pero yo viví allí dos años y no me aburrí nunca. No obstante, a menos que estés buscando unas vacaciones de dos semanas de paz y tranquilidad llenas de paseos, siestas y playas ventosas, puedes incluir Provincetown en un itinerario más amplio por Nueva Inglaterra. Aquí tienes algunas ideas:
- puedes pasar dos semanas en Cape Cod y hacer una excursión ocasional a Boston (que, confieso, no es mi ciudad favorita);
- una idea mucho mejor sería alquilar un coche unos días y acercarte a New Hampshire o Vermont, especialmente para ver los colores de las hojas en otoño;
- el mejor plan es utilizar P-town como base de operaciones para explorar Cape Cod relajadamente.
Cómo llegar a P-town
Vuela a Boston y a) alquila un coche, b) coge un avión , c) viaja en autobús o d) ve en ferry. El autobús es la opción más barata, pero también la más larga. No merece la pena ir en avión, ya que es más caro y no te ahorrarás tanto tiempo. Si tu plan es explorar Cape Cod y parte de Nueva Inglaterra, reserva un coche. Y, si no, el ferry es la opción más rápida (1h 40min, más o menos), aunque no es barato: 87 dólares solo ida y 128 dólares ida y vuelta. Tú decides.
Qué ver en P-town
El mar, el mar y el mar. Y hay muchos lugares para hacerlo, comenzando con Commercial Street, la estrecha carretera que recorre la costa.
Paradas bonitas en Commercial Street
Puedes empezar explorando el «Historic District» y el old wharf (y quizás apuntarte a una excursión de avistamiento de ballenas ), y luego continuar hacia la Dog Beach, que es precisamente lo que su nombre indica: una playa donde los perros pueden campar a sus anchas.
Luego continúa por Commercial Street hasta llegar al Pilgrims First Landing Park, que conmemora el lugar donde los «Padres peregrinos» pusieron pie por primera vez en lo que ahora es Estados Unidos.

El animado ambiente de Commercial Street, donde se concentran las tiendas y los restaurantes de Provincetown © Getty Images
Si continúas por esta calle, llegarás a Herring Cove Beach, que forma parte del Parque Nacional de Cape Cod. Es la única playa del parque que se encuentra en el lado de la bahía y no frente al océano Atlántico. Esto significa que, además de unas puestas de sol increíbles, ofrece unas aguas más tranquilas. Se trata de una playa con servicios, como socorristas, bares y aseos, de modo que hay que pagar una tarifa de acceso desde finales de junio hasta Labor Day (a principios de septiembre), y también los fines de semana y los festivos desde Memorial Day (a finales de mayo) hasta finales de septiembre.
Explorando Herring Cove y más allá
Desde allí puedes ver el Wood End Lighthouse, un faro al que puedes acercarte caminando y, si todavía no te duelen los pies, desde el que puedes llegar a Long Point Beach y la Long Point Light Station.
Si caminas en la dirección contraria unos tres kilómetros desde Herring Cove, llegarás a Race Point Beach, una playa completamente distinta. Como está abierta al Atlántico, en invierno se vuelve salvaje y se forman enormes olas espumosas que rompen contra la costa. De hecho, en invierno también es buen lugar para ver alguna foca o ballena. Si vas a finales de otoño o invierno, infórmate primero sobre el estado en el que está la playa y si existe algún riesgo de erosión costera en la zona.

Las enormes extensiones de arena de Race Point Beach, un lugar perfecto para relajarse junto al mar © Getty Images
Las históricas cabañas de las dunas
Hay un total de 19 cabañas construidas hace muchos años en mitad de las dunas. Antes estaban abiertas a cualquiera que pasara por allí, pero hoy están ocupadas por artistas u organizaciones , y todas tienen la categoría de lugares de interés histórico. Aun así, el sendero «Dune Shacks Trail», que comienza en Snail Road, es un gran pretexto para darse un paseo por las dunas hasta la playa.

Una de las cabañas que quedan entre las dunas en la costa cercana a Provincetown, MA © Getty Images
Las cabañas en las dunas siempre han sido un refugio popular para los artistas y escritores que venían a la zona. Por ejemplo, Eugene O’Neill escribió Anna Christie y The Hairy Ape en una de ellas, mientras que Jack Kerouac redactó parte de En la carretera en una de estas construcciones. Otras figuras importantes que visitaron estas cabañas o vivieron en ellas son Jackson Pollock, Willem de Kooning, Tennessee Williams, E.E. Cummings y Norman Mailer, que acabó por comprar una casa de vacaciones en el pueblo.
Monumentos culturales y museos
El Museo de Provincetown y monumento a los Peregrinos se encuentra en esa alta estructura que se eleva sobre la ciudad. Hay un funicular que te lleva a la cima de la colina en la que se encuentra el monumento. También puedes subir a lo más alto del monumento, que mide 75 metros y tiene 116 escalones y 60 rampas. No es poca cosa, pero a cambio obtendrás unas vistas increíbles del pueblo y la bahía.

El icónico monumento a los Peregrinos sirve como recordatorio de la rica historia de Provincetown © Getty Images
Además de la muestra sobre el colectivo LGBTQ+ local, el museo tiene otras exposiciones históricas, incluida una sobre la larga tradición ballenera y pesquera del pueblo. La mayoría de los pescadores eran de ascendencia portuguesa, incluso cuando yo vivía allí.
En Commercial Street también está la Provincetown Art Association and Museum , que tiene una colección permanente y también exposiciones temporales. La entrada cuesta 15 $, pero es gratis los viernes a partir de las 17:00 y también para personas menores de 16 años.
Aprovecho también para mencionar el Provincetown Fine Arts Work Center, que fue fundado en 1968 por un grupo de poetas y pintores, incluidos Alan Dugan y Robert Motherwell, y sigue siendo la cuna de jóvenes artistas y escritores. De hecho, P-town fue considerada durante mucho tiempo una colonia de artistas porque era el lugar de residencia de muchos escritores y pintores.
Comer en Provincetown
Si puedo hacerte una recomendación, no te pierdas la sopa de almejas. Era lo que pedía cuando podía permitirme comer fuera. Había un pequeño restaurante portugués cerca de donde vivía en Bradford Street donde la hacían riquísima. Hoy en día se llama Liz’s Café – Anybody’s Bar y tienen una sopa de almejas de Nueva Inglaterra por 7 $.

Un buen tazón de sopa de almejas de Nueva Inglaterra, un plato clásico de Cape Cod © Getty Images
Qué ver en Cape Cod
Cape Cod tiene tantas playas que es casi imposible llevar la cuenta. También tiene un montón de pueblecitos, cada uno con su personalidad.
Ciudades costeras que explorar
Truro está a solo un rato caminando de P-town y es conocida por sus playas. Sobre todo, merecen la pena las que hay del lado del Atlántico, como la playa Head of the Meadow, donde a menudo podrás ver focas descansando en los arenales no muy lejos de la costa. También puedes visitar el Highland Light, el primer faro de Cape Cod, y el cercano Highland House Museum.

Pintorescas cabañas junto al mar en Truro, una estampa típica de la costa de Cape Cod © Getty Images
Wellfleet, el siguiente pueblo en el cabo, tiene aún más playas y el Wellfleet Bay Wildlife Sanctuary, que te permite adentrarte en diversos ecosistemas, como marismas saladas, pinares y praderas.
En Orleans, visita el puerto histórico del pueblo, así como la playa de Nauset (en el lado atlántico) y la de Skaket (en la bahía).
Lo mejor de Chatham
Chatham es probablemente la segunda ciudad con más encanto del cabo, aunque hay quienes dicen que es aún mejor que P-town (se equivocan, evidentemente). Tiene unos 6500 habitantes, aunque en verano esta cifra se multiplica casi por cinco. El pueblo se encuentra en el lado Atlántico y tiene mucho que ofrecer. Para empezar, tiene un montón de edificios bonitos del siglo XVIII que son los que dan tanta fama a la localidad.

Barcos de pesca atracados en las serenas aguas del puerto de Chatham © Getty Images
También está el Atlantic White Shark Center (Awsc), que lleva a cabo investigaciones y avistamientos de tiburones y organiza actividades de divulgación sobre todo lo relacionado con nuestro feroz amigo marino, el gran tiburón blanco. (Por cierto, también hay un centro en P-town, en el corazón del pueblo).
El faro de Chatham, que mide casi 15 metros de altura y se eleva 25 metros sobre el nivel del mar, es uno de los pocos faros en América que todavía está en funcionamiento las 24 horas. Desde el faro puedes contemplar el llamado Chatham Bar, un brazo de agua conocido por sus olas enormes y sus peligrosas corrientes.
El Monomoy National Wildlife Refuge es otra reserva que engloba diversos hábitats del cabo. La mitad de su superficie tiene la categoría de «wilderness» (zonas protegidas por el Gobierno federal), lo cual significa que se ha mantenido al margen de la estupidez y la negligencia del ser humano. ¡Ten cuidado por donde pisas!
Otras ciudades del cabo que quizás te interese visitar son Brewster, Harwich y Eastham.
Dónde alojarse en el Cabo
Si tienes ganas de conocer gente, caminar por las dunas y salir por la noche, busca un alojamiento en P-town. Sorprendentemente, muchos establecimientos también abren en temporada baja, aunque suelen tener unos precios bastante prohibitivos. Seguramente encuentres los mejores precios en el Sandcastle Resort o el Breakwater Hotel . Pero es mejor que busques un poco por tu cuenta y averigües qué hay disponible en las fechas de tu visita. Por el contrario, quizás lo mejor sea alguno de los pueblos que hay antes de llegar a P-town. El Cove Motel en Orleans es una alternativa asequible, pero hay muchas opciones.
Un rincón especial en Nueva Inglaterra
Si quieres salir del cabo un par de días, te recomiendo que visites Block Island. Se tarda tres horas desde P-town hasta Point Judith, en Rhode Island, y luego hay que coger el ferry (puedes llevar el coche, pero tienes que reservar con antelación).

Los impresionantes acantilados de Block Island y las olas que rompen debajo © Getty Images
En invierno, Block Island tiene unos 1400 habitantes. También es el hogar de algunas de las playas más hermosas de EE. UU. Algunos restaurantes ofrecen vistas a la costa, así como al Southeast Lighthouse (un faro de ladrillo rojo de la década de 1800) sobre las impresionantes Mohegan Bluffs, y también al North Lighthouse, construido en 1867. El National Wildlife Refuge es una parada frecuente de las aves migratorias, pero también es un remanso de árida belleza y, al menos en invierno, tranquilidad. Y, por supuesto, también está el océano Atlántico que rodea la isla.
Conclusiones (¡ya acabo!)
Hay gente que fue a Provincetown de visita y se quedó durante años. Yo mismo, por ejemplo. Y no me importaría volver a vivir allí, si fuera posible y pudiera pagarme el alquiler. A pesar de los inevitables cambios que trae consigo el turismo de masas, la ciudad y todo Cape Cod siguen ofreciendo (si vas en el momento adecuado) la oportunidad de disfrutar de una estancia tranquila para dar largos paseos junto al mar a través de hábitats que rara vez volverás a encontrarte. Y la ciudad es un lugar único.
Por supuesto, si buscas unas vacaciones de fiesta y buen ambiente, fiestas nocturnas y gente nueva, P-town también es un buen destino. El mar sigue exactamente donde estaba antes, las playas siguen siendo verdaderas joyas y P-town sigue siendo (y siempre será) P-town.










