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Qué ver y hacer en Kioto: te contamos nuestros trucos
Guías para viajar barato

Qué ver y hacer en Kioto: te contamos nuestros trucos

Por David Szmidt
8 min de lectura
8 12 MAY. 2022

La antigua capital de Japón guarda tesoros únicos y de belleza sublime, tanto natural como creada por el ser humano. Lee nuestras recomendaciones con las mejores actividades que puedes realizar en Kioto

Si vas a visitar Japón, no te puedes perder (bajo ningún concepto) la singular, cautivadora y asombrosa ciudad de Kioto . Deja que te contemos por qué…

La seducción de Kioto

Kyoto Tower and city center at night — Shutterstock La Torre de Kioto en el centro de la ciudad — Shutterstock Haber sido la capital del Japón antiguo ha convertido a Kioto en una meca del turismo. Dicho esto, el gancho turístico de Kioto no tiene nada que ver con las trampas para turistas que puedas encontrarte en Europa . El turismo de Kioto suele ser más nacional que extranjero, y tal es la riqueza y profundidad de sus tradiciones, que los turistas acostumbran ser respetuosos y reverentes. En general, los lugares de interés turístico están más bien en las afueras. El centro se parece al de cualquier otra gran ciudad japonesa, lleno de centros comerciales, cemento y bullicio, quizá algo más moderado que de costumbre. Sin embargo, esta ciudad de un millón y medio de habitantes estuvo a punto de dejar de existir por completo. Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, Kioto era la primera ciudad en la lista de objetivos de Estados Unidos para la bomba atómica, hasta que intervino personalmente Henry L. Stimson, el Secretario de la Guerra estadounidense, que había visitado Kioto en su luna de miel y no podía soportar la idea de que fuera atacada. Gracias a ello, todos podemos admirar hoy en día los tesoros de Kioto, que tan bien representan la historia y cultura de Japón.

Moverte por Kioto

Sin embargo, el principal fastidio de Kioto es que la mayoría de las cosas que querrás ver están bastante esparcidas por la ciudad. Por lo tanto, en tu aventura terminarás conociendo la red de metro, que no es tan grande (solo tiene dos líneas), y las redes de autobús y tren, bastante más amplias. Si vas a pasar varios días en la ciudad, lo mejor es que te concentres en un distrito cada día. Así que, empecemos por ahí: conozcamos los distintos barrios de la ciudad.

Higashiyama

Iconic red-gate path leading to the Fushimi Inari shrine — Shutterstock Las puertas rojas que conducen al santuario de Fushimi Inari son una de las estructuras más representativas de Japón — Shutterstock Higashiyama es un distrito al este del centro de Kioto. La ciudad en sí está en un valle, y su margen oriental parece una larga sucesión de santuarios, templos, jardines de té y casas de madera de la era feudal, en tranquilas calles estrechas. El emblemático santuario de Fushimi Inari y el templo budista de Kyomizu (declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO ) se encuentran ambos en Higashiyama. Las vistas al valle, especialmente desde el templo al atardecer , son asombrosas.

Kinkaku-ji, Ginkaku-ji y el Casillo Nijo: los buques insignia

Kinkaku-ji, the “golden temple” — Shutterstock Kinkaku-ji — Shutterstock Si te gustan los templos, el más famoso es Kinkaku-ji, o «pabellón de oro», y es una de las atracciones turísticas más populares de todo el país. El único problema es llegar hasta ella. Se encuentra al noroeste del centro y deberás tomar un autobús . Esto entraña cierta dificultad, dado que toda la señalización está en japonés. Las dos plantas superiores del edificio de tres alturas están revestidas con pan de oro, y el templo en sí, fundado en 1397, contiene reliquias de Buda. Hay un magnífico jardín de paseo con un enorme estanque que refleja la imagen del templo sobre la superficie del agua. Párate a probar un té verde increíblemente intenso, el matcha, adornado adecuadamente con polvo dorado. Entrance to Nijo Castle — Shutterstock La entrada del Castillo Nijo — Shutterstock Más cerca del centro están Ginkaku-ji, o «templo de plata», y el Castillo Nijo. El castillo fue construido como residencia del shogunato (la clase de señores feudales japoneses) y presenta una sección exterior que está separada por una muralla y un foso del Palacio de Ninomaru, en el centro de la fortaleza. El palacio es un inmenso complejo de salas espectaculares, muchas de las cuales disponen de un sistema antiintrusión: los «suelos de ruiseñor». Los suelos se diseñaron para que piaran como pájaros cuando alguien caminara sobre ellos, y protegía así a los residentes del palacio de posibles ataques furtivos.

Entra en armonía con la naturaleza

Woman in outdoor Japanese bath with autumn leaves in the background — Shutterstock Bañarte en un onsen es la quintaesencia de lo japonés — Shutterstock Saliendo de la ciudad hacia el norte, el paseo entre los valles de Kurama y Kibune es precioso, con un enorme monasterio entre ambos valles. De camino, puedes participar en una actividad de ocio típicamente japonesa: un baño al aire libre. Onsen es como se llama el tradicional baño termal japonés, que suele hacerse al aire libre. El agua es absolutamente geotérmica , por lo que contiene muchos minerales considerados, desde hace siglos, beneficiosos para el cuerpo. Si no tienes demasiados problemas con la desnudez en público, te animamos a probarlo. Puede que salgas de ahí con una sensación de relajación que no habías sentido nunca. Un aviso algo curioso: puede que te denieguen la entrada si llevas muchos tatuajes. En la sociedad japonesa, los tatuajes están históricamente asociados con la yakuza (los famosos grupos de crimen organizado), aunque algunos baños públicos son cada vez más tolerantes con las personas tatuadas, especialmente si son extranjeras. Pathway through giant bamboo in Arashiyama — Shutterstock Bosque de bambú en Arashiyama — Shutterstock Si sigues alejándote de la ciudad en dirección noreste llegarás al monte Hiei, que alberga otro templo en su cima. Curiosamente, este templo incluye, entre otras cosas, un jardín de flores de estilo francés. Se puede llegar en funicular disfrutando de las maravillosas vistas sobre el lago Biwa, antes de pasear por la otra orilla a través de un inmenso bosque de cedros, y llegar al funicular para volver a bajar del monte. Si quieres ver más paisajes espectaculares, te recomendamos Arashiyama en el noroeste, otro distrito de templos famoso por su extraordinaria belleza natural. Recorre el magnífico bosque de bambú y visita el parque de monos Iwatayama, por donde pasean macacos libres y sin ningún miedo, alimentados por los turistas. Aquí puedes detenerte para contemplar la impresionante belleza del cambio de color de las hojas. En otoño llegan personas de todo el país para admirar los vibrantes colores del follaje, cuya transformación se alarga hasta bien entrado diciembre .

Geishas en Gion

Two maiko walking down a side street in Gion — Shutterstock Gion es el mejor lugar de Japón para ver geishas y maikos — Shutterstock Después de pasar unos días bañándote y descubriendo paisajes, pon rumbo al distrito de Gion. Es un centro turístico, pero también un destino popular entre los lugareños por su vida nocturna . El carácter de cada calle puede variar mucho, con una gran selección de restaurantes, bares, casas de té y discotecas. Además, es uno de los poquísimos sitios que quedan en Japón donde puedes seguir viendo geishas y maikos (aprendices de geisha más jóvenes). Se ofrecen varias experiencias de geisha/maiko en Gion, con diferentes precios, como el museo de las geishas y la ceremonia del té, además de tours a pie y cenas privadas. Las geishas y maikos incluso interpretan danzas para visitantes llegados de todo el país. Si quieres ver alguno de estos espectáculos, puedes comprar una entrada barata (y sentarte en un tatami), o pagar para participar en una ceremonia del té previa a la representación, sentándote después en un asiento reservado.

Seguir explorando

Wild deer in front of the gate to the Kasuga Taisha shrine — Shutterstock En el Parque de Nara encontrarás el santuario de Kasuga Taisha… y muchos ciervos — Shutterstock Kioto está justo en el centro de la región densamente poblada de Kansai, por lo que es una cómoda base de operaciones para visitar otros lugares de interés. Por ejemplo, Nara. Fue la primera capital permanente de Japón, y por eso alberga tantos templos y santuarios, además de un parque con una estatua dorada de Buda que mide 4,5 metros. El parque también es el hogar de gran cantidad de ciervos, que te sorprenderán por su sociabilidad, y del santuario de Kasuga Taisha, fundado en el año 768. Nagoya , en la región vecina de Chubu, está a solo 40 minutos de Kioto en el tren bala. Es una metrópoli que no se ha valorado lo suficientemente como centro turístico. El centro de la ciudad es como una miniatura de Tokio : rascacielos, luces resplandecientes, una impresionante oferta de ocio, un sinfín de tiendas, barrios con su propio carácter distintivo… pero es un lugar mucho más fácil de recorrer que la capital. Además, te vamos a contar un dato curioso: la de Nagoya es la estación de ferrocarril de mayor superficie en el mundo. Es posible que llegues y no te apetezca ni salir de la estación. View of Osaka Tower from the busy Shinsekai district — iStock Intensa y fascinante, Osaka bien merece una visita — iStock Otra opción igual de animada es Osaka, la segunda ciudad más importante de Japón. Su área metropolitana tiene una población de 19 millones de habitantes y una gran oferta de gastronomía , música y ocio nocturno, siendo todo lo tranquila y relajada que puede llegar a ser una ciudad de tal tamaño. Hablando de ocio nocturno, no podemos dejar de hablar del karaoke. ¿Es un tópico? Por supuesto… ¡pero qué tópico más divertido! En Kioto y todo Japón se alquilan salas privadas de karaoke por horas, con su propio servicio de habitaciones que te servirá una amplia selección de comida y bebida. Descubre cuál es tu juhachiban (la canción que mejor cantas) y olvídate de los complejos.

Ya lo sabes: para una fascinante síntesis de lo tradicional y lo moderno dentro de una ciudad absolutamente única, plantéate una aventura en Kioto. Japón impone actualmente algunos de los requisitos de entrada más estrictos del mundo en respuesta a la COVID-19, pero te prometemos que habrá valido la pena esperar para vivir esta experiencia cuando el país reabra sus fronteras.

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