Razones por las que deberías tachar estos lugares de tu lista de deseos

Inspiración de viajes


|

No siempre se trata de los lugares menos conocidos. Estos destinos gozan de gran popularidad por una razón

Viajar era algo que todos dábamos por sentado. Todos tenemos una enorme lista de deseos con los lugares que hemos dicho que queremos visitar, pero que seguimos posponiendo. Tampoco hablamos de lugares recónditos: yo, el autor de este artículo, por ejemplo, nunca ha visitado Barcelona, a pesar de que en repetidas ocasiones me han dicho que es una ciudad maravillosa. Por eso, tal vez sea el momento de recordar todos los lugares a los que te prometiste ir; después de todo, si son populares, lo son por muy buenas razones.

Roma

Vista de RomaVista de Roma — Shutterstock

La primera vez que visites Roma, una de las ciudades más fáciles de amar del mundo, te sorprenderá por su carácter extraordinariamente italiano. Con el bullicio de scooters recorriendo las calles, niños pateando balones, lugareños charlando sobre el mundo desde los balcones, y una interminable variedad de cosas que ver, es una visita obligada para todos.

Se siente raro estar rodeado de historia, estar tan inmerso en ella que apenas si te das cuenta cuando te tropiezas con ella. El Coliseo, la estructura romana más famosa, es básicamente una isla de tráfico; el Panteón se halla en una plaza tranquila y compacta; la Fontana de Trevi tiene un poco de espacio para respirar, pero también está entre una tienda de calzado y una de helados.

 

View this post on Instagram

 

A post shared by Roma (@roma)

Lo que hace tan especial a la ciudad es que estos elementos están evidentemente cuidados, pero no deificados por completo. Puedes caminar por estas calles tal y como eran, y como han sido para la gente durante miles de años. Esto te da una sensación de humildad, aunque al mismo tiempo es absolutamente maravillosa.  

Nueva York

Vista del horizonte de la ciudad de Nueva York al atardecerVista del horizonte de la ciudad de Nueva York al atardecer — Shutterstock

Aunque parezca extraño, Roma y Nueva York tienen más cosas en común de las que podrías imaginar. Ambas ciudades son muy conocidas por aparecer en infinidad de películas y programas de televisión. Las dos poseen estructuras famosas con las que uno se topa más por accidente que por diseño. Ambas viven a ritmos vertiginosos, son ruidosas, frenéticas y abrumadoras, pero con oasis inesperados de calma en forma de restaurantes familiares y galerías de arte de clase mundial. Las dos ofrecen pizza deliciosa en las esquinas.

Nunca podrás ver todo lo que Nueva York tiene para ofrecer, nunca. Pero esa es la razón por la que la gente regresa. Podrías recorrer las calles de Manhattan sin parar y siempre te quedaría una boutique por visitar, un edificio de pisos en el que podrías imaginarte viviendo, una cafetería más que te encantaría convertir en tu favorita o un bar de mala pinta en el que podrías descubrir tu nueva banda de música preferida. Lo mismo sucede con los demás vecindarios de Brooklyn, el Bronx, Queens y Staten Island, o incluso al oeste, al otro lado del agua (y de la frontera estatal), en Jersey City y Hoboken, y enseguida te darás cuenta de que Nueva York tiene de todo para todos. Solo tienes que descubrir tu propia versión de todo.

París

Mesas para tomar café en una calle de ParísMesas para tomar café en una calle de París — Shutterstock

La gente dice que París es romántica, y el autor de este artículo nunca ha estado muy seguro de por qué. Es grande y magnífica, pero también ruidosa y gris. Pero, oye, muchas ciudades son ruidosas y grises, ¿por qué es romántica París?

Bueno, puedes encontrar romance en los pequeños detalles. Los rótulos art decó del metro, las parejas sentadas en las escaleras de la catedral de Montmartre, los bateaux-mouches avanzando en silencio por el Sena durante la noche, las librerías y los cafés antiguos que han inspirado a académicos y artistas durante cientos de años.

No es para todos: de hecho, si vas pensando que de pronto todo será vino y rosas, es posible que París no sea de tu total agrado. Pero si vas decidido a adentrarte en una de las ciudades más importantes del mundo con la mente abierta, verás que es al mismo tiempo una gran obra maestra y una ciudad vibrante, vivaz, audaz y llena de energía.

Sídney

El puerto de Sídney al atardecer El puerto de Sídney al atardecer — Shutterstock

Las tierras australianas están llenas de cosas a su favor: gente amable, buen clima, paisajes espectaculares, playas de primera clase y mucho más, pero para si vas a viajar por primera vez, tiene que ser a Sídney.

¿Qué te viene a la cabeza cuando piensas en Australia? ¿El puente del puerto, la ópera? Aunque no sea lo primero en que pienses, seguro cruzarán tu mente, y eso es lógico. Sídney toma lo mejor de Australia y lo reúne todo. Al igual que casi todas las ciudades australianas, está construida sobre el agua, por lo que prácticamente en cualquier lugar podrás ver el azul brillante del espectacular puerto.

 

View this post on Instagram

 

A post shared by Sydney, Australia (@sydney)

Tiene todo lo que necesita una ciudad de primera categoría: restaurantes fabulosos, una vibrante vida nocturna, zonas verdes y desarrollo urbano, pero también playas, parques nacionales cercanos y excursiones de un día a la vida silvestre australiana. No importa si eres de los que se visten con camisetas y pantalones cortos, de los que se arreglan para salir por la noche o un poco de ambos, en Sídney encontrarás una mezcla vital de todo eso y más.

Londres

Una joven viajera mirando el Tower Bridge desde un barco Una joven viajera mirando el Tower Bridge desde un barco — Shutterstock

Lo curioso de Londres es que es agotadora, pero en el buen sentido. Caminarás mucho, pero tus pasos te llevarán por algunos de los parques urbanos más gloriosos del mundo. Recorrerás enormes museos que albergan una variedad de obras de arte y cultura pocas veces vista en otros lugares. Te mostrará callejones serpenteantes y callejuelas pintorescas ocultas a simple vista. Te darás cuenta de que cuanto más camines, más cambiará Londres. Más que una ciudad, es un conjunto de civilizaciones y vidas que conviven más o menos felizmente.

Puedes viajar por todo el mundo en Londres. No solo viendo a los maestros neerlandeses en una galería de arte o una pieza de cerámica romana en un museo, sino visitando Brixton para ver tiendas de discos y establecimientos musicales jamaicanos, Peckham para conocer Nigeria, Camden para disfrutar del ambiente latinoamericano, o simplemente saliendo a comer curry por la noche. Añade un trago tradicionalmente inglés y una tarde viendo a 22 de los mejores deportistas del mundo (o a 11 y al Tottenham) pateando un balón y tienes una muestra de la esencia de Londres.    

Egipto

Joven viajera visitando un sitio egipcio al atardecerJoven viajera visitando un sitio egipcio al atardecer — Shutterstock

Nos tomaremos algunas libertades y para terminar te hablaremos de un par de países. Porque, aunque la caótica ciudad de El Cairo no sea del agrado de todos, Egipto tiene muchas caras. Es una de las grandes civilizaciones del mundo. Por ejemplo, no importa cuántas fotos hayas visto de las pirámides, nunca estarás preparado para ellas.

Si buscas aventuras, Egipto puede ofrecértelas fácilmente. Puedes hacer excursiones de una semana por el desierto del Sinaí, recorrerlo de oasis en oasis y acampar bajo las estrellas junto a ruinas milenarias.

Por otro lado, puedes ceder al lujo absoluto y pasar todo el tiempo en uno de los muchos complejos turísticos de la costa del Mar Rojo, para bañarte, bucear, hacer windsurf o simplemente descansar en la cálida y blanca arena.

Japón

Cascadas Manai, Takachiho-cho, JapónCascadas Manai, Takachiho-cho, Japón — Shutterstock

Una vez más, todo un país que, al igual que Egipto, es un lugar donde la diferencia entre lo antiguo y lo moderno está tan marcada que quizás quieras explorar la historia mientras intentas evitar el abrumador tecnoblur de las ciudades.

Sin embargo, esa descripción no le hace justicia, ya que las ciudades japonesas, incluso la imponente Tokio, están marcadas por su valiosa historia y cultura, incluso si las exploras en un go-kart, si pasas la noche en un hotel cápsula o cualquier otra cosa que pudiera parecer un estereotipo cómico, pero que es totalmente real. Si no puedes con todo lo que ofrece Tokio, prueba la meca de la comida callejera de Osaka, la antigua capital de Kioto, o lugares menos turísticos como Nagoya, sede de Toyota y de las compras de ropa guay, o Sapporo, capital del esquí y la cerveza.

De lo contrario, vete completamente en dirección contraria. Relájate en un onsen, una de las decenas de miles de aguas termales a las que los japoneses han acudido durante generaciones, y que son buenas para todo, desde aliviar dolores y molestias hasta bajar la presión arterial y descongestionar los senos nasales. Explora tu lado espiritual visitando un templo budista o un santuario sintoísta, descubre el mar que rodea las islas buceando en los arrecifes de coral o échate al sol bajo los cerezos rebosantes.

Tailandia

El Sky Train, o metro aéreo, circulando por el centro de BangkokEl Sky Train, o metro aéreo, circulando por el centro de Bangkok — Shutterstock

Tailandia, un país famoso por sus templos y arenas doradas, encabeza la lista de muchos viajeros. El sur del país es una franja larga y delgada de tierra con playas gloriosas en todo su recorrido, además de casi 1400 pequeñas islas coronadas por la selva y acantilados que se precipitan hacia el mar cristalino. En el norte se encuentra el corazón rural del país, donde el reloj parece haberse detenido hace doscientos años y la vida desacelera al ritmo de una carreta de bueyes tirando de una carga entre granjas y pueblos.

No es solo un espectáculo visual. En todo el mundo podemos disfrutar de la comida tailandesa, pero probar la original mientras estás sentado en un puesto de fideos en una calle de la ciudad, en una playa de Phuket o en un mercado local de alimentos revela tanto la aparente sencillez como la absoluta maestría de sabores que impregna toda su gastronomía.

Además, incluso los no creyentes apreciarán los impresionantes edificios religiosos de la nación. Al parecer, la religión principal sencillamente es el color, con estatuas doradas de Buda por todos los rincones, banderas y estandartes ondeando en la brisa, y poderosos templos por todas partes, desde los parques de la ciudad hasta las cimas de las montañas rurales. Tailandia es una experiencia sensorial que todos deberían disfrutar una vez en la vida.

¿Te gustó este artículo? Visita Kiwi.com Stories para encontrar más.