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Tu guía de viaje a Corea del Sur
Guías para viajar barato

Tu guía de viaje a Corea del Sur

Por David Szmidt
10 min de lectura
10 10 Jun 2022

Esta es nuestra guía de Seúl y las provincias de Corea del Sur. Descubre la gastronomía, las tradiciones y las costumbres de Corea del Sur, cómo viajar por el país, dónde alojarte y la mejor época del año para tu viaje. …

Corea del Sur viene siendo, desde hace unos diez años, uno de los principales destinos para los viajeros a Asia. No es tan cara como Japón , por poner un ejemplo, pero tampoco es un sitio donde puedas vivir por unos céntimos al día. Es un gran destino si te gusta viajar en solitario y, debido a su tamaño, puedes ver mucho en relativamente poco tiempo. Además, las cuatro estaciones están bien diferenciadas, por lo que cada viaje te descubrirá experiencias diferentes. La primavera (de marzo a mayo) es una explosión de vida y de colores, con el característico color rosa del cerezo en flor allá donde mires. El verano (de junio a agosto) es perfecto para las rutas de senderismo de alta montaña , pero es caluroso y húmedo a menor elevación, y el otoño (de septiembre a noviembre) es lo suficientemente cálido como para explorar más allá del caos de las grandes ciudades. En inverno hace mucho frío, así que actividades como el esquí son una opción, pero también significa que no hay mucho que hacer fuera de las ciudades. Dicho esto, ¡allá vamos!

Seúl

Woman walking down a busy shopping street in Seoul — Shutterstock En un primer momento Seúl puede resultar frenética y desconcertante, pero pronto te inspirará y te sentirás como en casa — Shutterstock

Seúl puede verse como una muestra a menor escala de lo que es Corea del Sur en su conjunto: frenética y desconcertante al principio, con hábitos y costumbres que parecen diseñados para confundir. Sin embargo, si muestras una actitud abierta, sincera y amistosa, los coreanos también lo serán. No esperes que todo el mundo hable inglés, pero con un poco de amabilidad verás que todo el mundo te querrá ayudar, independientemente de la barrera del idioma. Ahora mismo es el epicentro de la cultura del pop y atrae a más visitantes que nunca. Pero es que, además, Seúl es tan apasionante y dinámica como cualquiera de las demás grandes ciudades del mundo y posee la singular ventaja de haber sabido hilar el tejido de su pasado de forma fluida hasta el siglo XXI. Por cada cartel luminoso de neón también hay un puesto de artesanía tradicional y una galería de arte espaciosa; por cada pub irlandés incongruente hay un jardín y un templo donde encontrar la paz.

Viaja en el tiempo Gyeongbokgung Palace — Shutterstock Palacio de Gyeongbokgung — Shutterstock En Seúl, todos los caminos llevan al Palacio de Gyeongbokgung, que data de 1395 y es el mayor de los cinco grandes palacios construidos por la dinastía Joseon. En el siglo XIX se restauraron sus 7700 estancias y el palacio es uno de los tesoros culturales más preciados del país. Para ver como vivía la gente normal en aquella época, visita el Namsangol Hanok Village, un museo vivo que te invita a descubrir cómo vivían y trabajaban diferentes estratos de la sociedad, desde la gente de a pie hasta la realeza. Cada vivienda, desde una humilde choza de una sola estancia hasta una mansión señorial, está decorada como lo hubiera estado durante el reinado de la dinastía Joseon, y su preciosa ubicación y atmósfera serena convierten su visita en un maravilloso viaje en el tiempo. Está cerrado los martes, pero el resto de los días la entrada al pueblo es gratuita .

Comer y cantar: dos grandes placeres de los coreanos Bibimbap — Shutterstock Bibimbap es un plato abundante, colorido y arquetípicamente coreano — Shutterstock Si estás viajando en solitario y no sabes qué hacer después de un día de exploración, la mejor forma de conocer a gente nueva (y hacer un poco el ridículo, pero de buen rollo) es el karaoke. A los coreanos les encanta el karaoke: cuando cae la noche sobre el barrio de Hongdae, se encienden los neones y arrancan las sesiones conocidas como noraebang, que duran toda la noche. Pide un poco de pollo frito y un par de cervezas , y no le tengas miedo al micrófono. En cuanto a las delicias gastronómicas, te encontrarás muy probablemente con el exquisito bibimbap (una olla de arroz con carne, verdura y huevo), bulgogi (ternera marinada a la barbacoa) y el ubicuo kimchi (verdura encurtida picante, casi siempre col). Ten en cuenta que te puede resultar difícil encontrar platos vegetarianos ; a pesar de que la verdura, los fideos y el arroz constituyen una gran parte de la cocina coreana, en general los platos también llevan carne. Empieza a practicar tu técnica con los palillos y podrás separar cualquier ingrediente indeseable.

Fuera de la ciudad

Gracias a la fantástica red de transporte de Corea del Sur y a su tamaño relativamente pequeño, no tienes ninguna excusa para no ampliar tu campo de operaciones y explorar más allá de Seúl. Por ejemplo, el viaje en tren de Seúl a Busan (del noroeste al sureste) dura un poco menos de tres horas, y queda mucho por explorar en esta nación rica y fascinante. Busan

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Busan es la segunda ciudad más grande del país y el puerto más importante. Densamente edificada en estrechos valles entre la sierra y dos ríos, la ciudad llega hasta el océano y se extiende a lo largo de la costa y se adentra en el monte. También es el principal destino del país en verano, con seis playas como la de Haeundae y su preciosa pasarela en curva, o la de Gwangalli, llena de cafés, bares y restaurantes. Las montañas que rodean la ciudad son maravillosas para hacer senderismo , con largas rutas que se adentran en los bosques, y las medidas de conservación locales también tienen mucho protagonismo: por ejemplo, en el parque ecológico Daejeo Ecological Park hay un santuario de aves y un proyecto para la recuperación de los ríos.  Daegu 83Tower in Daegu in the distance from Duryu Park — Shutterstock Vibrante y progresista, Daegu es un imán para estudiantes y profesionales — Shutterstock El tren que te llevó hasta Busan probablemente pasara por Daegu, una ciudad de unos 2,5 millones de habitantes, y uno de los puntales de la Corea del siglo XX. Hoy confluyen de forma interesante la tecnología de vanguardia y la industria de la moda, que junto con la fuerte tradición budista convierten a Daegu en una especie de imán para estudiantes extranjeros, profesores de inglés, investigadores culturales y otras muchas personas que se ven atraídas por esta ciudad divertida y dinámica que quizá no sea una opción tan obvia como Seúl. Jeonju View over Hanok Village in Jeonju — Shutterstock Los tejados de Hanok Village — Shutterstock Jeonju, en el oeste del país, es famoso en toda Corea por ser el lugar de nacimiento de dos importantes referencias culturales que ya hemos mencionado: la dinastía Joseon y el bibimbap. De alguna forma, la ciudad consigue absorber a 10 millones de visitantes al año, que llegan sobre todo para visitar el Hanok Village. En Seúl, el Namsangol Hanok Village es un museo vivo, pero el en el caso de la aldea Hanok en Jeonju, es un verdadero pueblo con residentes que realmente viven en sus 800 edificios tradicionales, rodeados por una ciudad moderna.

Paz y tradición

Hanok in the Korean countryside — Shutterstock Tendrás la oportunidad de alojarte en un hanok si exploras el campo — Shutterstock Las zonas rurales de Corea del Sur merecen ser visitadas tanto como las ciudades, y pueden ofrecerte un punto de vista absolutamente diferente de la vida y hospitalidad coreanas. Las estancias urbanas suelen restringirte a los habituales hoteles, Airbnbs y similares, pero en lugares más pequeños puedes alojarte en un hanok, una de las casas tradicionales coreanas de las que ya te hemos hablado. Los hanok son casas tradicionales de madera con tejados curvados de teja. De diseño sencillo, con puertas correderas, un colchón en el suelo para dormir y a veces calefacción radiante, tienen un aire evocador y sereno , y la estancia suele incluir una cena o desayuno tradicional como parte del precio.

Gyeongju y Panmunjom The DMZ from the South Korean side — Shutterstock La Zona desmilitarizada posiblemente sea una de las atracciones turísticas más austeras del mundo, pero atrae un enorme número de visitas a ambas Coreas — Shutterstock Seguimos viajando en el tiempo (aún más atrás que la dinastía Joseon) en Gyeongju, antigua capital del reino de Silla (57 a. C. – 935 d. C.). Durante dos siglos fue la cuarta ciudad más grande del mundo, y hoy en día se la conoce como «el museo sin paredes». ¿La mejor forma de verlo todo? Haz un tour en bici para recorrer todos los templos, palacios y demás sitios históricos en compañía de guías expertos. Por último, una experiencia de otro mundo y algo que proyecta su sombra sobre el país: Panmunjom. Aquí está la DMZ o zona desmilitarizada, que separa Corea del Norte de Corea del Sur. Es una franja de tierra de cuatro kilómetros, rodeada de minas, fortines, trampas para tanques y soldados. Es un recordatorio bastante inquietante de que ante tus ojos está Corea del Norte, y al llegar a la JSA (Joint Security Area) y ver hitos con nombres como Tercer túnel de infiltración, la Casa de la Libertad y el Puente de no retorno, entenderás que esto es algo más que jugar a los soldaditos. Para visitar la DMZ tienes que ir como parte de un tour, y los niños menores de 12 años no pueden asistir. Si quieres cruzar la Línea de Demarcación Militar (la frontera en sí), debes firmar un descargo de responsabilidad declarando que eres consciente de que entras en una zona hostil y una posible acción enemiga podría causar lesiones graves o la muerte. Técnicamente, estarás en Corea del Norte, y aunque el documento que te piden firmar puede parecer alarmante, es más bien efectista: la frontera se ha convertido en un símbolo de la paz entre las dos naciones, y los tours se alientan tanto como lecciones de historia como para impulsar la economía.

Naturaleza mágica

View over Jeju island beach — Shutterstock La isla de Jeju nació de una única erupción volcánica — Shutterstock

Jeju es una isla formada por una única erupción volcánica hace dos millones de años, y su imponente caldera puede verse desde prácticamente cualquier rincón de la isla. Cuenta la leyenda que aquí vivió una raza de semidioses, pero está claro que se marcharon porque hoy es una isla dedicada al turismo. De hecho, se llenaba tanto a finales de los años noventa que la contaminación en las playas se convirtió en un verdadero problema. Impulsado a tomar medidas, el gobierno de la isla está presionando para alcanzar la neutralidad de carbono para 2030, y aproximadamente la mitad de los coches eléctricos registrados en Corea del Sur están en Jeju. Es una meca para surfistas y surferos, y también tiene tres lugares declarados patrimonio mundial de la humanidad por la Unesco . Escala las montañas, explora las formaciones de tubos de lava y báñate bajo las cristalinas cascadas azules de los lagos en el bosque. También es un estupendo destino gastronómico, con bares en la playa que sirven pescado y marisco del día a la barbacoa.

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Otra opción es la bahía de Suncheon, a unas 4 o 5 horas de Seúl en dirección sur. La localidad de Suncheon es otro destino para amantes de la naturaleza, y la bahía tiene unos humedales que albergan a unas 140 especies de aves. Los inmensos prados con juncos y sinuosos cursos de agua crean un ambiente maravillosamente sereno , y hay un excelente museo para descubrir la ciencia que hay detrás de la reserva natural. El cercano jardín botánico nacional de la bahía (Suncheon Bay National Garden) es una enorme zona ajardinada que ha reproducido versiones de jardines de otros países, como Tailandia , Japón, Países Bajos, España , Italia, Turquía, Reino Unido y muchos más. También tiene zonas asilvestradas que ayudan a la población de insectos, y una vasta red de senderos, puentes y pasarelas de madera para que te muevas por los jardines. Te costará verlo todo en un solo día. También en la región de Suncheon está Seonamsa, un precioso templo y centro de retiro budista, que también tiene un impresionante jardín en el que te puedes perder en la contemplación. Corea del Sur está repleta de lugares así. Sitios de los que probablemente no hayas oído hablar nunca, pero que son abundantes, mágicos , y que no te puedes perder. Es un país tan compacto que nunca falta algo para ver o hacer, así que planifica tu viaje para probar de todo un poco… ¡pero deja algo en el tintero para poder volver con Kiwi.com y seguir descubriendo más! ¿Te ha gustado este artículo? En Kiwi.com Stories encontrarás más inspiración para viajar.