Viajar al Sudeste Asiático requiere planificación: para decidir los «mejores países» o los «destinos más interesantes», todo dependerá de lo que andas buscando. ¿Dos semanas en la playa ? ¿Cruzar las montañas haciendo autostop? Entregarte a las fiestas, el placer y la comida callejera de Bangkok , o disfrutar de un crucero fluvial en Nom Pen… Las posibilidades son infinitas. Aquí tienes nuestra guía para tres de los mejores destinos de la región.
Tailandia
El gusto por la aventura
La gastronomía es una parte esencial de la cultura tailandesa y, lo compares con lo que lo compares, está absolutamente repleta de sabores — Shutterstock
Tailandia es un país de dos extremos, unidos por un hilo común. Las ciudades son abrumadoras y emocionantes; inmensos enjambres de personas, sonidos, aromas y mucho calor. Las zonas rurales son tradicionales y campestres; colinas redondeadas, valles brumosos, arrozales y aldeas de otra época. Pero hay un elemento común a ambas formas de vida: la comida . La gastronomía es una de las partes más esenciales de la cultura tailandesa: es fresca, local y equilibrada, con una gratificante paleta de sabores que te llevarán de lo cítrico a lo especiado y de lo aromático a lo dulce. No es que los tailandeses se junten para comer; la comida es el motivo por el que se juntan. Es una pequeña distinción, pero muy importante.
No importa adónde vayas, la comida siempre estará en el centro de todo. Aun así, la comida callejera de Bangkok (distinta de la que se cocina para comer en la mesa) es toda una atracción en sí misma. Los puestos de lugares como el mercado nocturno de Rachada, el mercado de Chatuchak en los fines de semana, el mercado nocturno de Srinakarin o el más turístico mercado de la calle Khao San te ofrecen una sinfonía de woks llenos de curry, tallarines, marisco y delicias salteadas, además de pollo a la parrilla, verduras al vapor o mango sticky rice (un glutinoso plazo de arroz con mango).
Templos y playas: dos de los grandes atractivos de Tailandia
El Templo Blanco de Chiang Rai — Shutterstock Cuando tengas el estómago contento, es hora de alimentar el alma. Tailandia es un país de templos
(¡tiene más de 40 000!) y otras edificaciones que lo parecen, como el Santuario de la Verdad en Pattaya (obra de un artista que dedicó dos décadas de su vida a su diseño y construcción con madera de teca), el Templo Blanco de Chiang Rai (que estuvo abandonado y ahora es una especie de galería de arte con coloridos murales que muestran una extraña pero amable representación de la humanidad… y de Harry Potter), y el impresionante Wat Mahathat, dentro de un parque nacional en la ciudad en ruinas de Ayutthaya. Por último, no te puedes perder el mar. 2815 km de costa dan para algunas de las playas más alucinantes del mundo
, especialmente en el sur del país, por no hablar de sus 1400 islas, como la famosa Koh Samui en el golfo de Tailandia. Tanto si buscas una fiesta en la playa
como si quieres practicar deportes acuáticos, clavados de altura
desde acantilados, o simplemente encontrar un remanso de paz donde no te moleste nadie, todo lo encontrarás junto a las cálidas aguas cristalinas de la costa tailandesa.
Bali
Un lugar sorprendente, donde se dan la mano el hedonismo y la espiritualidad
No importa el ritmo al que te gusten tus actividades de ocio: en Bali siempre será una experiencia increíble — Shutterstock
La isla de Bali es el destino turístico más popular de Indonesia y su gran reputación como lugar de fiesta atrae a visitantes durante todo el año. Y aunque no cabe duda de que eso sea cierto, también consigue ser un lugar donde puedes entrar en contacto con tu espiritualidad visitando templos, aprendiendo acerca del estilo de vida de los lugareños, o asistiendo a un retiro de yoga en lo alto de las montañas. La zona que abarca Kuta, Legian y Seminyak, al suroeste de Denpasar, suele ser la primera parada de muchas de las personas que llegan en busca de fiesta. Detrás de la playa de 8 km hay calles atestadas de bares, restaurantes, discotecas y todo el ocio nocturno que puedas desear. No a todo el mundo le va la fiesta, pero si lo que buscas son noches salvajes seguidas de días de recuperación en la playa, es difícil encontrar un sitio mejor que este. Si prefieres conocer mejor la vida local, pon rumbo a Ubud, la capital cultural de la isla. Con tantos templos hindúes por explorar y una economía local que se sustenta en actividades como casas de té, galerías de arte, estudios de yoga y similares, te recordará más a «Come, reza, ama» que a «La playa». El alojamiento suele ser más caro que en los demás sitios, pero es un lugar estupendo para aprender acerca de la historia y las creencias de la gente de Bali: prácticamente todos los días hay festividades religiosas y rituales en los templos, y por las noches se celebran danzas tradicionales en las calles.
Surf, paisajes y spas
Bali ofrece algunas de las mejores experiencias de spa del mundo — Shutterstock Vayas donde vayas en la costa de Bali, no te faltarán oportunidades para disfrutar de deportes acuáticos como el surf (es uno de los mejores sitios para practicarlo de toda Indonesia), esnórquel
, submarinismo, rafting y vela. Puedes encontrarte delfines
o tiburones de arrecife, resplandecientes bancos de peces, mantas raya y el inmenso pez luna (o «mola mola»). Desde el océano nos vamos a la cima de las montañas o, aún más apasionante: haremos senderismo rodeados de humo entre las amenazantes orillas de los volcanes
. Como no es una actividad apta para cardíacos (en sentido figurado y literal), quizá prefieras admirar la naturaleza desde una bici
, haciendo una excursión algo más tranquila entre arrozales y aldeas escondidas en la exuberante maleza. Si hasta eso te parece demasiado esfuerzo en tus vacaciones, en Bali encontrarás algunos de los tratamientos de spa
más lujosos y extravagantes del mundo. Puedes probar delicias como la reflexología con piedras volcánicas, una limpieza facial con cuarzo marino y polvo de diamante, o un spa en el que una monja budista te susurra cuentos para dormir
.
Singapur
En la diversidad está la riqueza
Singapur debe gran parte de su afluencia a su carácter históricamente multinacional, con la mirada puesta hacia el exterior — Shutterstock
La frase «crisol de culturas » está tan manida que cuesta ya encontrarle sentido, pero cuando un país incluye en su constitución al multiculturalismo (cuando un individuo no se identifica con uno o más grupos raciales, sino que se identifica precisamente con el hecho de ser una mezcla de varios), te das cuenta de que el tópico está justificado. Con cuatro lenguas oficiales (inglés, malayo, chino mandarín y tamil) y la celebración del Día de la Armonía Racial el 21 de julio, Singapur ha sabido aprovechar su multinacionalismo como soporte para el comercio y los intercambios. Desde que declarara su independencia en 1965, los acuerdos de libre comercio y la inversión extranjera directa de Singapur han producido una metrópoli moderna con impresionantes rascacielos de cristal y acero, convirtiéndolo en uno de los grandes núcleos de riqueza de toda Asia.



Monos salvajes en la reserva natural de Bukit Timah — Shutterstock Pero el objetivo final, tal y como lo define el gran proyecto para Singapur, es convertirla en una «ciudad jardín». Eso significa conseguir que los rascacielos sean 






