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Vancouver: explora la ciudad más fascinante de Canadá sin arruinarte
Guías para viajar barato

Vancouver: explora la ciudad más fascinante de Canadá sin arruinarte

Por Monica Buck
11 min de lectura
11 26 Dec 2024

¿Acabas de aterrizar en Vancouver? Antes que nada, felicidades por haber llegado al rinconcito más arrebatador de la costa oeste de Canadá. Vancouver es famosa por sus montañas, sus vistas al mar y la cantidad …

Cómo llegar a la ciudad desde el aeropuerto de forma económica

Si aterrizas en el Aeropuerto Internacional de Vancouver (YVR), estás a solo un SkyTrain del centro de la ciudad. Olvídate de los taxis (30-50 CAD) y opta por el Canada Line, que cuesta unos 9 CAD en hora punta o 7,75 CAD en horas valle. Los trenes son limpios y rápidos, tienen vistas panorámicas del río Fraser y te dejarán en el centro en menos de 30 minutos. Un consejillo: descarga la aplicación Compass Card y olvídate de llevar efectivo para el transporte.

Transporte público: ¿sí o no?

La respuesta es tan sencilla como categórica: un sí como la copa de un pino. Todos los autobuses, SkyTrain y SeaBus están conectados a través de TransLink, y el mismo billete vale para todos ellos. Un billete de solo una zona (válido para 90 minutos de viaje) te costará 3,15 CAD, pero para un día completo de turismo merece la pena pillar el DayPass por 11 CAD. ¿Eres de esa gente enamorada de Venecia? Puedes montar en el adorable Aquabus y atravesar el False Creek por solo unos dólares. No importa para qué necesites desplazarte, si es para ir a Stanley Park, Granville Island o una cafetería chula que te hayan recomendado: en transporte público puedes llegar al infinito y más allá.

Cómo disfrutar de Vancouver sin gastar mucho (o nada)

Pasea por los barrios de lujo

Las tiendas de Vancouver son tan chulas como prohibitivas, pero ¿quién ha dicho que tengas que gastar para disfrutar? Puedes empezar por Main Street, un rinconcinto paradisiaco de tiendas indie, ropa de segunda mano y plantas. Hártate a hacer fotos de escaparates estrafalarios, pruébate alguna cazadora retro o trata de resistirte a la necesidad imperiosa de adoptar un montón de plantas. ¿Te ha entrado la gusa? Puedes tomarte un cafecito barato en alguna de las cafeterías locales y un croissant por unos 3 $. Y luego pon rumbo a la Homer Street en Yaletown. Vale que todo tiene pinta de carísimo, pero ¡mirar es gratis! Y por todos los rincones hay cafeterías de lo más monas para tomar un espresso rápido y barato. Una imagen de la animada Homer Street en Vancouver, con edificios históricos de ladrillo, ciclistas y la emblemática Torre del Sol al fondo La pintoresca Homer Street combina historia, arquitectura y la energía del centro de Vancouver © Getty Images Si Main Street es demasiado hípster para tu gusto, ve a Commercial Drive (también conocida como «The Drive»). Allí encontrarás una mezcla ecléctica de tiendas vintage con todo tipo de camisas de cuadros, curiosas librerías y tesoros de segunda mano, e incluso una extraña tienda de discos para amantes de los vinilos. No te pierdas los murales y todas las muestras de arte urbano que plagan las calles: ¡ya verás cuántos likes te dan en Instagram! ¿Buscas algo más relajado? Entonces date un paseo por la Kitsilano West 4th Avenue. No hay nada más auténtico que este entramado de estudios de yoga, tiendas de surf y boutiques de aspecto desenfadado. Y es que, aunque mirar escaparates es gratis, observar a la gente local (y esos looks deportivos que se marcan) no tiene precio.

Aventuras en Stanley Park

Esta maravilla de más de 400 hectáreas es la joya de la corona de Vancouver y puedes disfrutarla totalmente gratis. Alquila una bici por unos 10 CAD por hora o date un paseo por el Seawall, un sendero de 9 kilómetros que ofrece unas vistas maravillosas a la ciudad, la montaña y el océano. ¿Te apetece seguir disfrutando al aire libre? Entonces acércate a Beaver Lake, Lost Lagoon o alguno de los senderos escondidos del parque. Encima, en Stanley Park también encontrarás tótems, una rosaleda y un campo de golf «pitch and putt» (vale, no es gratis, pero cuesta unos 15 CAD por ronda). Una imagen serena de los larguiruchos árboles de hoja perenne en Stanley park Stanley Park: una escapada de puro verdor en el corazón de la ciudad © Getty Images

Tours gratuitos a pie

Olvídate un rato de Google y ponte en manos de un guía local para conocer la ciudad. Hay empresas como Toonie Tours que no cobran por los tours, aunque lo habitual es dejar una propina, así que paga solo lo que puedas permitirte (o nada, si realmente estás a dos velas). Explora las calles empedradas de Gastown, descubre el patrimonio indígena de Vancouver y sumérgete en la jugosa historia de la ley seca en la ciudad. Historia y cultura sin rayarte con mapas: ¿dónde hay que firmar?

Comida barata

No has venido para dejarte el presupuesto en sushi… Pero resulta que el sushi en Vancouver es muy famoso Y barato. Puedes empezar tu recorrido en Toshi o Sushi California, donde tienes rolls frescos y deliciosos por tan solo 3-5 CAD. ¿Andas con ganas de algo más atrevido? Prueba un burrito de sushi en Pokérrito o saborea un delicioso nigiri en Samurai Sushi por menos de 10 CAD. Un primer plano de rollos de sushi con tobiko de intenso color naranja, aguacate y surimi sobre un plato negro Prueba los mejores restaurantes económicos de Vancouver: ¡sushi fresco y delicioso sin caer en la ruina! © Getty Images ¿Prefieres comida casera? Vete de cabeza en busca de food trucks. Puedes pillar un Japadog, un perrito caliente con salsa teriyaki y algas por menos de 10 CAD, o probar Mom’s Grilled Cheese Truck para deleitarte con un escurridizo y viscoso queso derretido. ¿Que tienes antojo de tacos? El food truck de Tacofino es un clásico indiscutible, con sus tacos frescos y creativos desde tan solo 5 CAD cada unidad. Si necesitas un cafecito antes de continuar la jornada, pasa de las grandes cadenas y explora las cafeterías indie de la ciudad. Uno de los imprescindibles es Kafka’s, conocido por sus increíbles artes para servir el café, mientras que en 49th Parallel Coffee encontrarás cervezas de primer nivel y una irresistible selección de Lucky’s Doughnuts. Para disfrutar de un ambiente totalmente acogedor, no te pierdas Matchstick Coffee, donde el cálido aroma a café recién tostado te tentará a quedarte más de lo previsto.

Museos (gratis y con descuento)

Vale, el Museo de Antropología cuesta 18 CAD para estudiantes, pero merece la pena cada centavo si te interesa explorar el arte y la cultura indígenas con sus exposiciones de distintas épocas, dese lo tradicional hasta lo contemporáneo. Una ventaja añadida es la impresionante arquitectura del propio museo, en lo alto del campus de la University of British Columbia, que ofrece vistas increíbles de la naturaleza circundante. Asegúrate de pasar un ratito en las casas Haida al aire libre y paséate entre los tótems para conocer más a fondo la historia indígena local. Un niño de pie frente a un alto tótem de madera tallada a mano en el Museo de Antropología de Vancouver. El Museo de la Antropología de Vancouver exhibe impresionantes tótems indígenas, de modo que es un lugar fantástico para explorar la historia a través del arte © Getty Images ¿Prefieres hacer algo gratis? En ese caso, visita la Vancouver Art Gallery los martes a última hora de la tarde, ya que no se cobra entrada, sino la voluntad. Puedes pasearte por exposiciones que entremezclan el arte local e internacional, y luego sentarte a disfrutar de un rato de paz y serenidad en su sereno patio exterior. Science World y el Vancouver Maritime Museum ofrecen entrada gratuita de vez en cuando, así que no es mala idea seguirlos en las redes sociales para estar al día de todo. Science World ofrece exposiciones interactivas ideales para familias o frikis de las ciencias, mientras que la colección del Maritime Museo alberga una colección de modelos de barco y artefactos marítimos que abren la puerta al pasado náutico de la ciudad. Si buscas algo extravagante y gratuito, no te pierdas los complejos murales de Mount Pleasant e East Van. Destacan los coloridos murales creados durante el Vancouver Mural Festival, que ofrecen la oportunidad de hacer fotos increíbles, así como una manera original de saborear el espíritu creativo de la ciudad.

Avistamiento de fauna en Iona Beach

Iona Beach se encuentra a las afueras de la ciudad, junto al aeropuerto YVR, y es una verdadera joya escondida para amantes de la naturaleza. Se trata de un lugar tranquilo, lleno de senderos, playas de arena y oportunidades fantásticas para avistar la fauna salvaje local, incluidas muchas aves migratorias. Además, es completamente gratis, de modo que es un destino ideal si buscas un rato de paz y belleza natural sin gastar nada. También puedes visitar el mercado nocturno de Richmond durante los fines de semana de verano (la entrada cuesta unos 7 CAD) para disfrutar de comidas baratas, objetos curiosos y un ambiente festivo y animado.

Experiencias fuera de lo común

¿Quieres escapar de la ciudad sin salir de ella? En ese caso, te espera el Capilano River Regional Park . La entrada es gratuita y el puente colgante te hará sentir como si estuvieras en una vertiginosa peli de aventuras. También puedes visitar el mercado nocturno de Richmond durante los fines de semana de verano (la entrada cuesta unos 7 CAD) para disfrutar de comidas baratas, objetos curiosos y un ambiente festivo y animado. Vista panorámica del río Capilano rodeado de exuberantes bosques verdes en el parque regional del río Capilano de Vancouver Naturaleza en su máxima expresión: el río Capilano serpentea a través de imponentes árboles de hoja perenne en este tranquilo rinconcito de Vancouver © Getty Images ¿Prefieres una aventura que te ponga los pelos de punta? Recorre el barrio histórico de New Westminster gratis y descubre sus aterradoras historias de fantasmas. Si no te va el rollo siniestro, toma el SeaBus a Lonsdale Quay y disfruta de unas vistas increíbles en un ambiente desenfadado: ¡el viaje de ida y vuelta cuesta menos que un smoothie!

¿Adónde va la gente local?

Olvídate de las trampas para turistas y pon rumbo a la playa de Kitsilano (también conocida como «Kits Beach»), donde la gente local se reúne para practicar yoga sobre la hierba, jugar al vóley-playa o disfrutar de unas vistas increíbles de las montañas sobre el mar. Hay actividades para todos los gustos, así que puedes venir a disfrutar de un rato de actividad física o, simplemente, sentarte a observar a la gente. Y no dejes de darte un paseo por la costa al atardecer: es como si la Madre Naturaleza hubiera aplicado el mejor filtro del universo. ¿Te gusta la música? Pues has venido al lugar indicado. Main Street y Commercial Drive son el escenario habitual de conciertos gratuitos o baratos de todos los géneros que te puedas imaginar. Hay un montón de cafeterías que son a la vez salas de conciertos, bares donde tocan grupos emergentes de la escena indie e incluso músicos callejeros que parecen verdaderos profesionales. ¿Te va el rollo más underground? Pregunta a la gente local para encontrar conciertos caseros en barrios totalmente insospechados, antiguos bares clandestinos con jazz en directo o maratones de poesía improvisada donde la creatividad es la gran protagonista. Estas joyas ocultas no están en las guías de viajes, pero son el verdadero corazón artístico de la ciudad.

Atracciones turísticas: Granville Island

Sí, Granville Island es un destino bastante turístico, pero merece la pena. Date un paseo por el mercado y prueba las muestras gratis de los puestos (saca tus mejores dotes de improvisación para que no se note que estás ahí por la comida). Hay de todo: pan fresco, quesos artesanales e incluso chocolate casero, entre otras delicias. Si tienes hambre de verdad, hay puestos con platos baratos, como un cuenco de sopa de almejas por unos 8-10 CAD o un delicioso bocadillo de queso a la parrilla por 12 CAD. La icónica entrada a Granville Island en Vancouver, con su cartel de neón, y coches y personas debajo Granville Island es el destino gastronómico, artístico y cultural por excelencia de Vancouver © Getty Images El ambientazo que caracteriza a esta zona no sería lo mismo sin los artistas callejeros, ya sean músicos o magos. Merece la pena pararse un momento para ser testigo de su talento (y echarles una propinilla, que tampoco te vas a arruinar). Y las vistas al mar son una delicia. Si tienes presupuesto extra, puedes pillarte una cerveza artesana en alguno de los puestos locales por unos 10-15 CAD. Y, si no, disfrutar del ambiente es totalmente gratis.

¿Cuál es la mejor época para viajar a Vancouver

En verano hay festivales, los días son largos y se respira ambiente callejero, pero en invierno tienes montañas nevadas y un paraíso de esquí en Whistler, a solo una hora de allí. La primavera y el otoño son ideales si te gusta viajar cuando hay poca gente y no te importan esos días grises como de sentarte a escribir poesía. La realidad es que es una ciudad fantástica en cualquier momento del año: ¡vayas cuando vayas, parece sacada de un fondo de pantalla!

¿Cuánto cuestan las cosas en Vancouver?

Comida (cena, almuerzo…) un restaurante puede costarte entre 20 y 30 CAD por comida, pero te ahorrarás muchísimo si vas a un food truck o compras comida en el supermercado para ir de picnic. Bebidas (café, vino o cerveza): el café es un estilo de vida en Vancouver, así que puedes encontrar cafeterías alternativas a buen precio. En cuanto al alcohol, digamos que la «happy hour» puede ser tu salvación… O beberte una deliciosa agua del tiempo y cambiar la birra por un buen postre. Alojamiento (hoteles o hostels a precios razonables): hay hostels como el Samesun Vancouver donde tienes camas en dormitorios compartidos por unos 40-50 CAD por noche. Los Airbnb y hoteles económicos cuestan entre 100 y 150 CAD por noche, pero puede salirte mucho más barato si compartes habitación con tus compis de viaje.

¿Te animas a explorar Vancouver?

Pues ya tienes todo lo que necesitas para conquistar esta ciduad de la Columbia Británica con poco presupuesto . Date un paseo en bici por Stanley Park, prueba el sushi o mézclate con la gente local en Kits Beach y descubre por qué el «hype» por esta ciudad tiene tanto sentido. Solo tienes que pillarte un DayPass, ponerte tu mejor camisa de cuadros y disfrutar de la vida en la costa oeste de Canadá sin gastarte un dineral. ¡Buen viaje!