Vuelos absurdos: los viajes que terminaron en fracasos muy embarazosos

Si haces una reserva para volar a Sídney esperas acabar en Australia, ¿no?

Los problemas relacionados con los viajes son un habitual en las noticias de ahora. Sin duda pensarás que antes de recorrer miles de kilómetros, tanto los pasajeros como las aerolíneas comprueban una y otra vez todo para asegurarse de que saben con exactitud a dónde se dirigen. Pues resulta que no. Así que aquí os traigo la guía paso a paso para evitar que tus vacaciones terminen  en catástrofe. ¡Hurra!

Paso uno: encontrar destino.

Sídney, Canadá, es bello, pero no es Australia – Shutterstock
Sídney, Canadá, es bello, pero no es Australia – Shutterstock

Pregunta: ¿Dónde encontrarías la ciudad de Sídney, famosa por su Casa de la Ópera y por ser el hogar de extravagantes y peligrosos animales? a) Australia; b) Canadá; c) la luna. Si has respondida a), estás en lo cierto. Si por el contrario te has decantado por la b) o por la c), eres un idiota y, para ser sinceros, mereces todo lo que te pase. Sin embargo, de alguna manera, Raoul Christian y Emma Nunn del Reino Unido se las agenciaron para reservar billetes para Sídney, Canadá y no se dieron cuenta de su error. Todo por 740 libras cada uno.

Raoul Christian y Emma Nunn esperaban aterrizar en Sídney, Australia – Shutterstock
Raoul Christian y Emma Nunn esperaban aterrizar en Sídney, Australia – Shutterstock

Cuando aterrizaron en Halifax, Nueva Escocia, empezaron a perder los nervios. En un principio, Christian dijo que igual iba por allí para «tomar el camino más largo» y que eso explicaba el precio tan bajo de los billetes. Sin embargo, cuando fueron trasladados a un propulsor de 25 plazas para continuar con el viaje, la absurda teoría se desmoronó. No soy un experto en la materia, pero creo que ni el fantasma de Charles Lindbergh hubiera sido capaz de atravesar el Pacífico con ese aparato.

¿En qué momento te decides a levantar tu mano temblorosa y decir: «perdonen, pero…»? ¿Cuando te das cuenta de que estás viajando con Moose Airways en vez de con Qantas o Air Asia? ¿Cuando percibes que nadie tiene acento australiano en el aeropuerto al que llegas? ¿O más bien en el momento en el que reservas el puñetero vuelo? Me desespero, de verdad.

¿Queréis saber algo más? No son los primeros que lo han hecho. En 2009, Johannes Rutten de los Países Bajos y su nieto Nick, hicieron exactamente lo mismo. Al igual que Milan Schipper este año. Increíble.

Paso dos: comprueba tu ortografía.

Granada es increíblemente bella pero no está en España – Shutterstock
Granada es increíblemente bella pero no está en España – Shutterstock

Parecida a la situación que ya he contado, en 2014, un dentista americano llamado Edward Gamson, compró unos billetes en el aeropuerto de Gawick de Londres para ir, junto a su pareja, al país caribeño conocido como Granada (Grenada en inglés). El problema, como seguramente ya habrás adivinado, es que en realidad él quería ir a la majestuosa ciudad española del mismo nombre, Granada.

Granada, una majestuosa ciudad con toques árabes; se encuentra en la península Ibérica – Shutterstock
Granada, una majestuosa ciudad con toques árabes; se encuentra en la península Ibérica – Shutterstock

Gamson intentó que le reembolsaran el dinero gastado en los billetes al volver del Caribe; a lo que, lógicamente, la aerolínea se negó. También estaba muy enfadado porque no le habían redirigido desde Granada (Grenada) hasta Granada, pero… ¿por qué iban a hacerlo si la culpa no era de ellos, sino del viajero?

Al final, en vez de achacarlo a la propia idiotez y a ser americano, demandó a la aerolínea para que le devolviera el dinero de los billetes, así como el coste de los hoteles y tours que había reservado en España. Obviamente, perdió.

Paso tres: mantén la calma.

Un fallo de la aerolínea hizo que Lucie Bahetoukilae jamás aterrizara en París – Shutterstock.
Un fallo de la aerolínea hizo que Lucie Bahetoukilae jamás aterrizara en París – Shutterstock.

Lucie Bahetoukilae es francesa. Solo habla francés. Simplemente quería volar desde el aeropuerto de Newark en Estados Unidos a su casa en París. Algo no demasiado complicado. Hizo todo lo que se le pidió. Llegó unas horas antes de que saliera el vuelo. Hizo el ‘chek-in’ con tiempo de sobra. Pasó los controles sin mucho agobio. Fue a la puerta que le habían indicado. Embarcó. Voló. Llegó a su destino sin demasiados problemas.

Esperas que el equipo del aeropuerto compruebe el destino impreso en tu billete – Shutterstock.
Esperas que el equipo del aeropuerto compruebe el destino impreso en tu billete – Shutterstock.

En San Francisco.

Volvamos un poco sobre nuestros pasos y tratemos de averiguar cómo ocurren estas cosas. Este no es un caso de equivocación en la reserva. Para nada, tenía todo pagado y sus billetes indicaban bien claro que su destino era París, Francia.

Sin embargo, mientras esperaba en el aeropuerto, no se dio cuenta de que su vuelo había cambiado de puerta de embarque. Se anunció a través del sistema de megafonía mientras ella se dirigía hacia la puerta que pensaba que era la correcta, pero, como no entendía inglés, Lucie no pudo darse cuenta. Otro error más de un sistema de megafonía que incluso resulta complicado de entender hasta cuando uno habla la lengua en la que está emitiendo.

Lucie llegó a la que por ese entonces ya era la puerta incorrecta para su vuelo, pero como desde esa zona de embarque, el avión que salía era de la misma compañía con la que viajaba, pensó que todo iba bien. Lo penoso es deducir que nadie de los empleados que estaba trabajando allí se fijó en el destino que aparecía en su tarjeta de embarque. Incluso, y esto es lo que más me escama, en el momento en el que ella vio que su asiento ya estaba ocupado y llamó a uno de los auxiliares de vuelo para comunicarle que había un problema.

El auxiliar que la atendió debió echar un vistazo a su tarjeta de embarque para comprobar el número de asiento que tenía, ¿no? De ese modo hubiera visto la palabra ‘París’ donde debía poner ‘San Francisco’, ¿verdad? Pues no. Simplemente la sentaron en un asiento que había libre. Sin más, todo un gran trabajo.

Paso cuatro:  una vez a bordo trata de relajarte… Te ayudará a despejar tu mente.

 Los pilotos no pudieron introducir los números correctos en el navegador para viajar a Kuala Lumpur – Shutterstock

Los pilotos no pudieron introducir los números correctos en el navegador para viajar a Kuala Lumpur – Shutterstock

Esta historia final es la que más me aterra. En 2015, un vuelo de AirAsia, que partía desde Sídney con destino a Kuala Lumpur, entró en una espiral de problemas cuando el piloto introdujo las coordenadas incorrectas en el sistema de navegación del avión.

Afortunadamente, AirAsia ha implementado nuevos procedimientos que impiden que los aviones que van a Malasia ya no tengan que aterrizar en Melbourne – Shutterstock
Afortunadamente, AirAsia ha implementado nuevos procedimientos que impiden que los aviones que van a Malasia ya no tengan que aterrizar en Melbourne – Shutterstock

Un cúmulo de errores: los auriculares defectuosos que obligaron al piloto y al copiloto a cambiar de posición en los procedimientos previos al vuelo, el ignorar las luces de alarma y advertencia y no darse cuenta del error inicial hasta que ya estaban en el aire. Todo ello significó que acabaran por volar, sí, pero no a Malasia, sino a Melbourne.

Un informe sobre el incidente señaló que la tripulación tuvo «numerosas oportunidades para identificar y corregir el error», pero, cuando por fin se dieron cuenta y quisieron arreglarlo, ya era demasiado tarde.

Al menos, este suceso tuvo una consecuencia positiva. Ahora, todos los aviones de AirAsia están actualizados para que este tipo de problemas no vuelvan a suceder jamás. «AirAsia quisiera destacar que dispone de sistemas de monitorización sólidos que permiten prevenir que vuelvan a ocurrir incidentes como estos en el futuro», comunicó un portavoz meses después.

Por lo tanto, es una suerte tener la garantía de Kiwi.com