Se suele dar por sentado que la introversión es lo mismo que la timidez. Y aunque muchas personas introvertidas también son tímidas, a menudo simplemente disfrutan estando solas y dedicando tiempo a relajarse y cargar pilas a su bola. Si es tu caso, quizás te interese compaginar tu manera de ser con algo que puede llegar a resultar abrumador y caótico, como es viajar. ¡Aquí estamos para ayudarte con algunas ideas!
¿Cuáles son los mejores destinos para personas introvertidas?
Eslovenia
La Eslovenia rural está repleta de cumbres escarpadas y bellos parques nacionales — Shutterstock
Liubliana es una de las capitales más pequeñas de Europa, y es un lugar peatonal, agradable, relajado y afable. Bebe de influencias eslavas y mediterráneas tanto en lo referente a su actitud ante la vida como en los pequeños detalles, como la comida. Lo mismo ocurre en el resto del país donde, más allá de unas pocas ciudades de cierto tamaño, predominan las montañas y los parques nacionales. El bellísimo lago de Bled, la laberíntica Novo Mesto y la colorida Pirán son todos destinos a los que puedes llegar fácilmente en transporte público y podrías pasar semanas acampando y practicando senderismo en las montañas. Por si fuera poco, ¡incluso tiene un pedacito de costa adriática para disfrutar del mar! Descubre otras recomendaciones con nuestro artículo especial sobre Eslovenia.
Denver, EE. UU.
Dicen que Denver es la ciudad que mejor se adapta a las personas introvertidas de todo EE. UU. — Getty Images Un estudio reciente concluyó que Denver
es la mejor ciudad estadounidense para personalidades introvertidas. ¿Por qué? Para empezar, hay un montón de excelentes museos, cafeterías, parques y librerías. Comparada con cualquier ciudad estadounidense, es relativamente fácil de recorrer a pie y tiene una vida artística y gastronómica fascinante. Además, es muy sencillo salir de la ciudad y verte enseguida en plena naturaleza. Si te apetece disfrutar de unas horas en espléndida soledad, las Montañas Rocosas están a tiro de piedra, y las rutas de senderismo tanto del parque de Red Rocks como de las montañas Flatirons, al suroeste de Boulder, son estupendas incluso para senderistas principiantes. Por si quieres aprovechar la escapada para conocer otra ciudad, Boulder está al lado de Denver y es una pequeña ciudad universitaria y progresista, de ambiente europeo y población joven.
Myanmar
¿Te apetece un viaje al Sudeste Asiático pero no tanto su ajetreo y ritmo frenético? Descubre Myanmar — Getty Images Si quieres visitar el Sudeste Asiático
, pero no te imaginas aguantando el bullicio de ciudades como Bangkok o grandes destinos turísticos como Bali, quizás Myanmar sea lo que estás buscando. Tiene menos visitantes que muchos otros países de la región y la gente local es tan simpática y acogedora que te resultará muy fácil descubrir su cultura. No se habla mucho inglés, sobre todo fuera de las ciudades, pero la mayoría de la gente es muy amable y servicial: una sonrisa y un par de gestos te abrirán muchas puertas. Es un país hermoso con una fascinante historia y cultura, presentes allá donde vayas, que harán que te involucres en la vida local.
Praga, República Checa
Praga es una ciudad bellísima, de eso no cabe duda, y además es un destino con una excelente relación calidad-precio. Esto también puede traer sus inconvenientes, como los grandes grupos turísticos, las despedidas de soltero y otras aglomeraciones. ¿Cómo es posible, entonces, que sea un buen destino para personas introvertidas? El truco es alejarse del centro, donde Praga se convierte en una ciudad mucho más tranquila. Hay colinas con parques sombreados y vistas hacia el río, pequeñas cafeterías y bares que prácticamente no han cambiado en siglos, preciosos paisajes que brillan con luz propia al amanecer y al atardecer, y además hay mucha gente que habla inglés, incluso en las zonas menos turísticas. Explora barrios como Žižkov y Vršovice , ¡quizás encuentres tu nuevo lugar favorito en el mundo!
Suiza
Vistas del río Limago y el Grossmünster en Zúrich — Getty Images
Los suizos tienen fama de introvertidos por naturaleza. Viven tranquilamente en ciudades limpias y ordenadas, rodeados del aire fresco de la montaña. Quizá no sea el primer destino que se te venga a la cabeza cuando piensas en un viaje de ocio, pero esa mezcla perfecta entre la vida urbana y el paisaje natural son la receta ideal para quienes buscan un poco de paz y tranquilidad. Lugares como Zúrich, Ginebra y Berna se caracterizan por una elegante modernidad con excelentes museos, una gastronomía exquisita, cafés acogedores y parques tranquilos. Sin embargo, más allá de los confines urbanos, las montañas te ofrecen una naturaleza virgen y algunos de los paisajes más impresionantes de toda Europa. Su amalgama de idiomas y la mezcla de culturas y actitudes que la acompañan crean un microcosmos clásicamente europeo que te abre una ventana a conocer todo el continente.
¿Qué tiene de bueno viajar en solitario?
Cada vez más gente elige viajar sola, y existen buenos motivos para ello — Getty Images Viajar a solas
significa que puedes ir a tu propio ritmo y hacer y ver exactamente lo que quieres. Si empiezas a agobiarte o algún plan se tuerce, lo tienes facilísimo: ¡puedes marcharte sin dar explicaciones! Imagina que tenías planeado ir a visitar un bar muy popular sobre el que habías leído. Sin embargo, cuando llegas allí, lo último que te apetece es abrirte camino a codazos en un bar abarrotado. No pasa nada: es tu viaje, ¡así que tú mandas! Eso nos lleva al siguiente punto: no tienes porqué sentirte culpable por hacer (o dejar de hacer) lo que te apetezca. Al igual que con el ejemplo anterior, nadie te obliga a nada. Estás en Barcelona
y sientes la obligación de hacer todas esas cosas que hacen los turistas: ir a la playa, pasear por Las Ramblas… pero a ti lo que te apetece es sentarte en un parque con tu libro. ¡Pues no se hable más! Del mismo modo, también puedes decidir libremente en qué inviertes el dinero sin tener que negociar con nadie. Por ejemplo: ¿no te ves compartiendo una habitación de albergue con un montón de extraños? Si te lo puedes permitir, reserva una habitación privada en el hostal o encuentra un hotel aceptable dentro de tu presupuesto. Estarás pagando un poco más, pero si eso te ahorra un rato de sufrimiento cada vez que toca volver al alojamiento, merecerá la pena.
Cómo conocer gente cuando viajas en solitario
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Una de las mejores formas de descubrir una ciudad y conocer a otras personas que están viajando como tú es haciendo un recorrido urbano gratuito a pie . Es algo que ya ofrecen la mayoría de las ciudades de cierto tamaño y son muy populares entre las personas que viajan solas, precisamente por ese motivo. Todo el mundo está en la misma situación, así que ya hay un punto en común con tus acompañantes, y tu guía sabrá recomendar algunos lugares alejados de las típicas trampas para turistas. No hace falta que te preocupes siquiera de entablar conversación con alguna observación ingeniosa: simplemente pedir indicaciones o algún consejo a un camarero o la recepcionista de un albergue puede dar pie a una conversación o interacción interesante. De hecho, probablemente te sorprenda lo sociables que pueden ser los lugareños, especialmente con las personas que viajan solas . Si muestras un interés auténtico te corresponderán de la misma forma: en realidad, a casi todos nos encanta hablar de nuestra ciudad… ¡o de nosotros mismos!
Cómo afrontar la ansiedad durante un viaje en solitario
Si empiezas a agobiarte, para en seco y elabora un plan. Aunque solo sea reservar de antemano un alojamiento, tener una base de operaciones con la que planear el resto de tu viaje te aportará mucha tranquilidad. A partir de ahí, planifica el resto. Esto encaja con la anterior recomendación de alojarte en un lugar que te resulte agradable: si te encuentras a gusto con ese factor tan importante, tendrás más ganas y energía para pensar en el resto de tu viaje. Asegúrate de que dispones de algunos accesorios esenciales. No son más que artículos pequeños y baratos, pero pueden ayudarte a sentir que tienes la situación bajo control. Cosas como un cargador de repuesto para el móvil o una batería externa, un impermeable ligero, un candado, productos de higiene, una botella de agua reutilizable, tiritas… Son solo detalles que apenas ocuparán sitio en la maleta, pero te aportará mucha paz saber que los llevas encima. También hay que tener en cuenta (y es algo que queremos recalcar) que viajar en solitario no está hecho para todo el mundo. Si vives, por ejemplo, en una pequeña localidad española, puedes probar primero con un fin de semana largo en Praga, Londres o Roma antes de irte un mes por tu cuenta a Japón.
Más buenos consejos
- Escribe un diario sobre tu experiencia: es bonito poder leerlo más adelante y una actividad muy agradable mientras viajas por tu cuenta.
- Involúcrate en la cultura local. Ya lo hemos dicho: ¡eres viajero, no turista! Apréndete un par de frases en el idioma local, compra en los mercados y entérate de adónde van los lugareños.
- Ve donde quieras (y cuando quieras). Tienes toda la libertad del mundo para despertarte pronto y contemplar el amanecer desde la escalinata de Montmartre antes de que lleguen las hordas de turistas . Si es lo que te apetece, hazlo.
- Exígete lo que quieras exigirte, ¡pero sin culpas! Viajar consiste en vivir experiencias, así que prueba cosas nuevas, pero no te sientas culpable si realmente no te apetece hacer algo. Es tu viaje, ¿no?
- Relájate. Seguro que has dicho muchas veces eso de que «necesito unas vacaciones para recuperarme de mis vacaciones». Date permiso para relajarte de verdad.
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